Un año y más de la feria autogestiva de Maimará

TILCARA (Corresponsal). Todos los sábados, desde las 10 hasta las 17 aproximadamente, un grupo de artesanos, emprendedores, gastronómicos, reposteros y hacedores de la cultura popular de Maimará se congregan en la plaza central convocados por la Feria arte agro musical, que desde muchos años atrás se mantiene a pesar de los vaivenes de la cotidianeidad. El sábado último, el grupo de aproximadamente quince feriantes -que son los más constantes- celebró el primer año de reunirse cada fin de semana desde el 10 de octubre del 2020 en la pintoresca y placentera plaza San Martín, muy bien cuidada por el municipio y por los vecinos.

La Feria arte agro musical "comenzó antes que la Quebrada de Humahuaca sea declarada Patrimonio de la Humanidad, ese tiempo junto a unos músicos y artesanos hablábamos de eso, ignorando realmente de qué se trataba esa declaratoria. Pero estábamos seguros de que debíamos hacer algo al respecto", recordó el folclorista Alfredo Cruz, gestor de la ya tradicional feria.

Después de obtener la región norteña el título de la Unesco, "nos juntamos músicos, artesanos, tejedores y en la plaza comenzamos con la Feria, y así continuamos por unos cinco años más o menos. Luego por diferencia de pensamientos y cuestiones políticas, no la pudimos mantener".

"El comisionado municipal de turno no estaba de acuerdo, nos cortaba la luz, no nos permitía utilizar los baños, así que dejamos de hacerla".

Con la llegada de la pandemia por el coronavirus, "mucha gente que trabajaba independientemente y entregaba su producción en Purmamarca o Tilcara, no pudo seguir con su tarea porque no le permitían circular. Mucha gente dejó de trabajar y por la gran necesidad de hacer algo para juntar unos pesos, es que decidimos retomar la feria, y con el apoyo del municipio", prosiguió relatando Cruz.

Y como sucediera anteriormente, se lamentó porque "después la Municipalidad optó por potenciar otras necesidades del pueblo y nuevamente quedamos solos", con la flexibilidad de las restricciones, los independiente reiniciaron su actividad laboral, sin embargo "otra gente que vio la necesidad de darle color, brillo, aroma y hasta un sabor a esta plaza que es muy bonita en la Quebrada, que posee un anfiteatro donde podemos realizar actividades culturales, nos sigue acompañando y juntos, la continuamos remando".

En temporada alta son numerosos los que participan ofreciendo sus productos, y como dijo él, actualmente alrededor de 15 son los que se mantienen en contacto y cada sábado se reencuentran en el espacio verde, con el deseo de poder comercializar lo que elaboran.

A pesar de las contrariedades que debió afrontar como organizar para generar un espacio donde mostrar y comercializar mayormente productos típicos de la zona, Cruz aseguró que en conjunto "hemos trabajado dignamente, el artesano si vendió o no siguió adelante, no pedimos nada a nadie, solo dignificamos nuestro trabajo y sostenemos a nuestras familias", afirmó. Cada sábado a la mañana en la plaza, Alfredo Cruz junto a Mayela Lamas, Adriana Cari y otros miembros de la comisión se reúnen para organizar lo necesario y esperar a los feriantes que llegan cargando sus productos. Algunos elaborados durante la semana, como las cerámicas o tejidos, otros en la noche o durante la madrugada, como las exquisitas comidas típicas. "A veces cuando no se vende nada, entre nosotros hacemos un trueque para no perder y a la vez potenciarnos", reconoció, pero por lo general alguna que otra cosita se lleva el público que visita la feria, en sus paseos por el pueblo. En el grupo "tenemos muchas ganas de seguir haciendo cosas" y el deseo es "tener un predio, o gazebos donde el artesano se proteja del intenso calor o del frío, y muestre debidamente sus trabajos al público. Quien visite la muestra tendrá la posibilidad de observar a una tejedora tejiendo con cinco agujas, a la artesana pintando su cerámica o al cocinero cocinando en vivo. Pero también dispondrá la posibilidad de entablar un diálogo con ellos, interiorizarse mucho más de lo que elaboran, y conocer a través de sus productos, la Quebrada de Humahuaca.

Una propuesta para todos los gustos

ALFREDO CRUZ JUNTO A ISMAEL VILTE

Durante el recorrido por la feria se observarán y podrán adquirir tejidos, cerámicas, manualidades, juguetes en madera, bijouterie y comidas típicas. “Hay emprendedores que traen sus quesos de cerdo, chanfaina, platos típicos que hoy la juventud desconoce, como el picante de maíz, un estofado de pollo, huevos caseros con los que elaboran tartas, o tarta con verduras de la zona. También están las típicas empanadas y tamales; y quienes venden cosas dulces como tartas, maicenas, pasta frola, o sea repostería regional”, dijo Alfredo Cruz. Muchas costumbres de la región se perdieron con el paso del tiempo, y en la feria se rescatan, como las comidas y los tejidos. En relación a otros lugares de venta, en la plaza “hay una diferencia de precios muy marcada”, por ejemplo “una docena de empanadas a $ 400 mientras que en Tilcara se cobra entre $ 700 y $ 800, un plato de comida se consigue entre $ 300 y $ 400, aquí cuesta $ 100. Los precios son muy accesibles, lo mismo con los tejidos y artesanías”, aseguró Cruz.

Después de tantos años de trabajo por mantener el espacio para los hacedores culturales, “nos queda ahora institucionalizarla, que el artesano tenga un espacio propio, digno”, se esperanza. “Necesitamos apuntar hacia un mercado artesanal, la plaza es un lugar público donde siempre hay gente”, su propuesta es que el artesanado se instale en ella como sucede en Tilcara o Purmamarca, y ahora también en Uquía.

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