Jujeño de nacimiento, canadiense por adopción

Mientras el mediodía del viernes jujeño, el sol se hacía sentir a través de su fuerza, una cortina blanca de nieve caía en Montreal, ciudad emblemática de Canadá. El tiempo y el espacio entraron en juego. Distintas realidades y sucesos ocurrían en lugares lejanos como dimensiones paralelas, pero que fueron unidas a través de la voz de Víctor Grosso, un joven jujeño; argentino de nacimiento y canadiense por adopción. Así, a través de un entusiasmo ávido por contar sus vivencias, él logró revelar el origen de la travesía feliz que lo llevó a convertirse en un ciudadano nórdico, arraigado a las costumbres de nuestra tierra.

"En algún momento de mi vida había fantaseado con vivir en otro país, mi idea era más tipo Australia con playas, pero no en un país en el que el invierno fuera tan largo. Pero feliz de la decisión, fruto de la relación con mi novia Charlotte (hoy mi mujer) que hizo un intercambio en la Universidad de Córdoba, nos conocimos ahí y nos tocó decidir si vivir aquí o en Argentina. Hoy estoy con una familia conformada mitad argentina – mitad quebeca o canadiense con mis hijas Maeba y Romy", comenzó relatando su historia que dio inicio hace cinco años atrás. De esta manera, descubrió Montreal, una ciudad que no deja de sorprender tanto a residentes como a visitantes, gracias a su mística cosmopolita.

"Para mí la adaptación fue bastante sencilla por la familia de mi mujer que son todos muy atentos y no estaba tan solo. Con el tiempo me fui abriendo camino, tengo mis amigos y después a nivel laboral trabajé en el área financiera de la empresa MSC de transporte internacional de carga que maneja contenedores y es una de las más grandes del mundo", comentó Grosso, quien no dejó de destacar el sistema de recolección allí. "Es notable, porque se separa en reciclaje, compost -lo biodegradable- y lo que s basura propiamente dicha. El camión pasa una vez por semana a buscar el reciclaje, otra vez a buscar el compost y otra vez a buscar la ba

sura. Al principio me costó un poco porque en Jujuy estamos muy acostumbrados a tirar todo en una sola bolsa de basura y aquí tenemos tres tachos. Está muy bueno, aquí hay mucha conciencia ambiental", contó el actual gerente de proveedores de seguros.

Feliz de vivir un presente que sobrepasa sus expectativas iniciales en el extranjero, el joven dejó ver cómo la educación y las buenas costumbres hacen la diferencia. Y eso es lo que más atesora en su corazón.

"En mi primer trabajo en MSC me hicieron como un tour del lugar para conocer los distintos departamentos y me sentí como Keanu Reeves en la película 'El abogado del diablo', en el momento en que le muestran los departamentos que manejan las relaciones con China, con América Latina, etc. fue algo muy parecido, porque esta empresa tenía manager que manejaba relaciones exteriores con Europa con todas partes del mundo. Era multicultural la gente que trabajaba allí", dijo Víctor que rescató de la primera anécdota -sonrisa de por medio- que sucedió en el horario del primer lunch que le tocó vivir.

"Bajé a la cafetería a comer y había mesas de gente hablando en árabe, en indi y en chino. Era un sentimiento muy loco en mi cabeza que después se hizo parte de mi normalidad". Fue así como el idioma resultó un desafío para este joven que sólo entendía español e inglés. Y es que decidirse a vivir en aquel territorio significaría un cambio integral, desde el idioma, la comida, la cultura, las canciones y el humor. "Hasta los carteles en las rutas son distintos a los argentinos", expresó Grosso cuya naturaleza viajera lo llevó a conocer anteriormente Estados Unidos, Asia, África y casi toda Europa.

PASEO EN LA NIEVE |UNA MARAVILLOSA FOTO DEL ÁLBUM FAMILIAR.

De un abanico de culturas, paisajes y regiones fue testigo este jujeño. Muchas lo deslumbraron, pero Montreal, simplemente, lo cautivó.

Postales hermosas son perceptibles a simple vista a través de internet, sin embargo, vivirlo en la realidad; es otra cosa muy distinta. "Las estaciones están muy marcadas aquí y son muy lindas, el verano sobre todo y el otoño tiene la magia de los colores de los árboles y después el invierno es todo con nieve, comenzó ahora mediados de noviembre con 3 grados después vivimos temperaturas de hasta 20, 25 y 30 bajo cero", relató quien practica el snowboard y cross country skiing.

"Cuando el clima es muy frío y está todo súper preparado. El tema es que cada vez que salir hay que ponerse doble campera, gorro y abrigo. Y palear la nieve y desenterrar al auto de la nieve porque en Montreal nieva más que en Toronto", contó todavía asombrado sin dejar de reconocer que la seguridad en esa parte del globo, es valiosa. "Muchísimas veces he dejado el auto con la puerta abierta sin querer y nadie sacó nada. Como no tenemos cochera, el auto duerme en la calle como todo el resto de la cuadra".

No obstante, lo más lindo de Montreal, para este jujeño maravillado por Canadá, es el verano y el disfrutar en los parques. "Hay de todo para hacer, tenemos una rueda gigante que está en el Viejo Montreal y se llama La Grande Roue de Montreal, desde la cima se puede ver toda la ciudad", dijo con alegría quien compra los alimentos en el mercado Jean Talon, donde hay mini espacios de características hindúes, árabes y latinas; y donde encuentra los ingredientes para cocinar de todo. Y, obviamente, trasladar los sabores argentinos a su mesa ártica.

"Encuentro de todo.No me puede faltar ni el asadito y ni la milanesa. Hice locro para mi cumpleaños y una juntada con comida argentina, empanadas y vino. íTodos los canadienses -y de otros países también- que comieron locro se quedaron fascinados!", explicó Grosso quien gusta de veranear con su familia en el Lac de l'Achigan y de practicar windsurf, sin dejar de llevar en su alma, su origen jujeño. "Extraño a la familia y los amigos, esta situación de pandemia fue para peor, porque generalmente iba una vez al año y mi mamá o mi hermana venían por aquí. También hacer enduro que los sábados practicaba. Y extraño la espontaneidad para armar una juntada. Aquí como que todo el mundo tiene una agenda", aseguró Grosso quien lo que no logra conseguir allí es "la coca de coquear". "Lo único que me falta aquí es la coca después del asadito. íAhí me salió el coya jujeño!", finalizó riendo.

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