Puesta en valor de la Sala “Pedro Ortiz de Zárate”

"Recorrer este predio es ingresar a la historia misma de Jujuy", afirmó el presidente del Hogar San Antonio "Pan de los pobres", Fernando Zurueta, acompañado de la vicepresidenta de la entidad, Julia Martiarena, quienes recorrieron el predio acompañados por El Tribuno de Jujuy.

La Sala de los Molinos es actualmente propiedad del Hogar San Antonio. "Al visitar la Sala me sorprendió ver que semejante patrimonio histórico y cultural no haya sido considerado por las instituciones públicas o privadas, que no le prestaron atención a un sitio que representa y que contiene hechos sobresalientes por su valor y los acontecimientos que se concretaron a lo largo de su existencia, que arranca en 1637 y que desde hace seis meses se encuentra en refacción con la finalidad de lograr no solo su puesta en valor sino que se constituya en un lugar que pueda ser visitado por los jujeños, los turistas, y un centro de recreación para los abuelos que cobijamos con amor y dedicación en el hogar", dijo Zurueta.

"Con muchísimo esfuerzo y con la colaboración y el aporte de amigos, hemos encarado su refacción, ya que nos encontramos con toda la casona semiderruida, y poder encarar esta obra implica no solo esfuerzo sino el desembolso de una importante suma de dinero. Pero tenemos como jujeños la obligación moral, ya que quienes habitamos estas tierras debemos sentirnos orgullosos de poder contar con un lugar como este, que forma parte de nuestro tesoro provincial y que no debemos olvidar", remarcó Fernando Zurueta mientras invita a visitar el Oratorio.

ANTIGUAS IMÁGENES / QUE AÚN SE CONSERVAN EN EL RECLINATORIO DE LA CASA.

Cabe destacar que el Oratorio se encontraba con los techos destruidos y el bellísimo altar tapado por la tierra y años de abandono, cuando en los mismos hay verdaderas e importantes obras de arte y que lentamente se están recuperando y pronto podrán ser utilizados para oficiar misa.

Historia del lugar

La historia del lugar se remonta al año 1637, cuando los terrenos fueron adjudicados a don Juan Ochoa de Zárate bajo el nombre de chacra de San Lorenzo de Molinos de la Buena Vista, lugar donde vivió Pedro Ortiz de Zárate, quien provenía de una familia de conquistadores, poseedora de varias encomiendas en la región, y gracias a sus conexiones políticas y familiares llegó a ostentar el cargo de alférez real de su ciudad natal.

En 1644, se casó con Petronila de Ibarra y Argañaraz, quien también pertenecía a una de las familias acomodadas de la zona. El matrimonio terminó trágicamente nueve años después, ya que un edificio se desplomó sobre la esposa, dejando viudo a Zárate, ya que una de las vigas del techo cedió sobre la mujer mientras se encontraba orando como consecuencia de un fuerte temblor que destruyó parte del templo.

Miguel Ángel Vergara destacó la trascendencia e importancia que tiene para los jujeños Pedro Ortiz de Zárate, quien no solo sobresalió como guerrero sino por convertirse, luego de la muerte de su esposa, en el primer cura jujeño admirado por su labor evangelizadora, sino también por ser piadoso, caritativo y entregado a la construcción de iglesias y capillas, lo que hizo no solo con aportes populares sino con sus propios recursos y esfuerzo físico.

ALTAR DEL RECLINATORIO / QUE FUERA TRAÍDO DESDE EL ALTO PERÚ.

A partir de la trágica muerte de su esposa, Pedro Ortiz de Zárate abandonó su vida civil para estudiar en el seminario de la ciudad de Córdoba, ordenándose como sacerdote en 1675. Como religioso, se dedicó a la evangelización de los indígenas del Chaco, junto con los misioneros jesuitas que desempeñaban sus labores en ese lugar, durante 24 años.

El presbítero recorrió el territorio de las provincias de Jujuy y de Salta, hasta que encontró la muerte junto con el sacerdote jesuita Juan Antonio Solinas y 18 compañeros laicos, mientras realizaban su labor misionera entre tobas, mocovíes y mataguayos.

Como parte de su labor misionera, Zárate debió mediar entre las autoridades españolas y los grupos indígenas. Sin embargo, pese a sus intentos por establecer la paz, los nativos atacaron la comitiva formada por el cura y los jesuitas Diego Ruiz y Antonio Solinas. Los tres murieron asesinados el 27 de octubre de 1683.

Hoy el predio ubicado a la vera de la ruta nacional 9, en Los Molinos, lentamente va recuperando su fisonomía merced a la dedicación y el empeño de la actual comisión directiva del Hogar San Antonio "Pan de los pobres" de San Salvador de Jujuy.

La ayuda será muy importante

Fernando Zurueta, acompañado de Julia Martiarena, solicitó artículos de electricidad, especialmente cables, caños y diferentes elementos que posibiliten que el predio recupere un esplendor que nunca debió perder. Los interesados en aportar su ayuda pueden dirigirse a Patricias Argentinas 611 o comunicarse al 4226235.

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