Laberintos Humanos: La realidad

Cuando Blanca y Pierro manifestaron su angustia por no ser más que personajes de este cuento, el padrecito recordó las conclusiones a que había llegado Descartes: se puede dudar de todo menos de que aquel que duda sea alguien real, y si los personajes de este cuento dudaban si eran personajes, era porque eran reales.

Al menos es la opinión de un filósofo francés, dijo Blanca, pero nadie puede asegurarnos que sea algo más que una opinión. De todos modos, me debe una respuesta, Dubin: ¿usted es real o también es un personaje? Bien puede ser que al verdadero autor de estos Laberintos se le haya ocurrido inventar el personaje de un autor, que se llama Dubin, y que se pretende real.

Debo confesarles que esa pregunta no me la esperaba y me produjo un poco de angustia. Quise argumentar que podían buscar en El Tribuno y verán que, además de estos Laberintos, hay otras notas que llevan mi firma, así que no soy sólo el personaje del autor de estos cuentos sino alguien real que escribe notas sobre la Quebrada de Humahuaca.

Con mucha facilidad, Blanca, Pierro o el padrecito me podrían haber respondido que ese periodista también podía ser un personaje de ficción, porque el diario en el que aparecían mis firmas no era más que un diario leído por personajes dentro de un cuento, como lo es este Laberinto, con lo cual no les terminaba de responder.

Además, dijo Pierro, me consta que muchas veces nos cuenta aventuras que sé que no ha vivido. ¿Cómo es que lo sabe?, quise saber porque su respuesta acaso solucionara el asunto.

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