Todas las miradas apuntan al GM

Gerardo Morales siempre marcó con energía su liderazgo dentro de la UCR, de Juntos por el Cambio y con mayor fuerza, como jefe del Poder Ejecutivo. En sus primeros años de gestión, haber logrado neutralizar a la Organización Barrial Tupac Amaru y a su jefa Milagro Amalia Ángela Sala Leitón de Noro, le agregó a los votos conseguidos en el 2015, la fuerza que convirtió sus decisiones en indiscutibles. Y luego de la victoria del 2019 -más ajustada y trabajosa-, le apareció en enero del 2020 la pandemia.

Entre ambos, el gobernador Morales armó una urdimbre que lo colocó en el centro absoluto de todas las decisiones y su protagonismo creció hasta niveles insospechados. Naturalmente, algunos de los pilares de su gestión de gobierno y el protagonismo nacional logrado después de años de laboriosa construcción, lo pusieron en la marquesina de la política nacional entre los más resaltados, y en la local, obviamente, en brillante exclusividad. Este año, 2021, en el que los desgastes se aceleran, y ya no alcanzan los antiguos soportes para sostener la estructura del poder con los mismos brillos de antes, el GM enfrenta nuevos desafíos, mientras todas las miradas, locales y nacionales, apuntan hacia él.

A nivel doméstico, la agenda de siempre lo tiene en la cabecera de las mesas donde se discuten los temas de siempre. Sin ir más lejos, hoy mismo, el GM deberá enfrentar, a través de sus ministros de Trabajo, Normando Álvarez García, de Educación Isolda Calsina y de Hacienda Carlos Sadir, un durísimo round con los docentes. El sector se encuentra en lucha irreconciliable con la ministra, a la que el GM decidió respaldar constantemente y aguantar en su propia espalda la tremenda erosión de ese enfrentamiento.

A diez días del comienzo de las clases ya anunciado, embistió contra los maestros y profesores, afirmando que a quienes no concurran a clases se les descontarán los días "en rebeldía", bajo aquel lema acuñado por un exgobernador peronista de Jujuy: "Billa metida, billa pagada". En las últimas horas, el bloque de diputados de la UCR se reunió con el gobernador para intentar encontrar una luz en el camino. Afirman que la diputada María Ferrín, experimentada docente y exdirigente sindical del sector, abogó por moderar los choques, mientras tanto Carlos Sadir habría preparado alguna oferta de mejora salarial, magra y progresiva, pero un compromiso posible para poner sobre la mesa, y Álvarez García reforzará su labor conciliadora para ahuyentar el conflicto, abogando por la morigeración de algunos puntos del Decreto 1807 (piedra del último escándalo que según los maestros avasalla con sus derechos).

Quizás un punto medio -Gerardo Morales ya descartó derogarlo- podría limar los desencuentros constantes con los trabajadores de la tiza. Desde afuera del Gobierno, y por supuesto que desde adentro de él, todos miran al GM, sin animarse a recordarle que en un año electoral estas confrontaciones pueden ser letales. Obviamente, él lo sabe y las conoce desde mucho antes.

Luego de tratar el tema docentes, el gobernador Morales deberá internarse con su equipo en el intrincado mundo del resto de los empleados del Estado. Sus reclamos salariales, las quejas por la persistente precarización de vastos sectores de la administración, y la dureza particular del sector municipal, que los intendentes no están en condiciones de resolver, sin el guiño y el apoyo del GM.

El tema de las elecciones de este año es otro de los que obliga a mirar con atención al gobernador Gerardo Morales. Urgido por la necesidad de sostener relaciones de convivencia con el Presidente de la Nación, el GM respaldó la suspensión -por este año- de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. Lo acompañó el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdez, y fueron las dos únicas voces opositoras que se enfrentaron a Juntos por el Cambio, que piensa exactamente lo contrario. Curiosamente -curiosidades típicas de la política-, ambos quedaron del mismo lado de la grieta con La Cámpora, fuerza interna del Gobierno que necesita las Paso para posicionar a sus candidatos en todo el país.

De esto hablaron hace horas en una cena reservada, el presidente Fernández, el jefe de Gabinete Santiago Cafiero, Sergio Massa, el socio y presidente de la Cámara baja, el jefe de La Cámpora y titular del bloque de diputados nacionales del FdT, Máximo Kirchner, el ministro de Interior "Wado" de Pedro y otros importantes referentes. De allí salieron ideas renovadas: seguir apostando a suspender las Paso, o proponer llevarlas a la última semana de septiembre o la primera de octubre. Con ello, las elecciones parlamentarias generales podrían trasladarse a la última semana de noviembre o primera de diciembre. Todo por única vez. Los motivos aparentes serían los de siempre: la crisis económica y la omnipresente pandemia.

Si así ocurriera, se analizaba en los círculos que rodean al gobernador Morales, se aclararía la situación de Jujuy, y el GM no se vería urgido a un choque dentro de Juntos por el Cambio, y hasta podría retomarse con una mejor perspectiva la posibilidad de convocar a elecciones provinciales separadas (como lo hizo Salta y ahora se sumó Misiones). Los mismos personajes deslizaron, con cierto grado de malicia, la posibilidad de volver a poner en valor la conversación para convocar paralelamente a elecciones de convencionales constituyentes, como también lo hizo Salta. Saben sin embargo, que el GM, aunque escuche en todas direcciones, no suele ser permeable a sugerencias ajenas, por más que las tentaciones sean fuertes y como fuerte es el peso de las miradas de todo Jujuy sobre él.

Ya en el terreno puramente político, el GM tiene un ojo puesto en el peronismo de Jujuy. A pesar de haber calificado a Rubén Rivarola, el presidente del PJ local, como un "opositor sensato", sabe que el año electoral puede alterar la ecuación de convivencia sin palos en la rueda. Y reconoce que en las últimas semanas, RR puso en marcha la maquinaria del Partido Justicialista, a pesar de los palos que su propia interna sí le acomoda entre sus ruedas. En el análisis, apareció la creciente presencia del sector Cristinista o ultra K local, donde se agrupan fuertes corrientes sindicales como la CTA, ATE y agrupaciones sociales que lidera la Tupac.

El caso es que un ingrediente más puede traer contrariedades al PJ. La jefa tupaquera, en prisión domiciliaria y en permanente presión por un indulto o una amnistía, aún figura como compañera de fórmula del gobernador de San Luis Adolfo Rodríguez Saá para competir con el presidente Alberto Fernández por la conducción del PJ Nacional. Descuentan los asesores del GM que RR estará alineado incondicionalmente con Alberto Fernández, lo que abriría otra fisura en la estructura peronista local, que terminaría beneficiando indirectamente al oficialismo jujeño. El peronismo nacional, de no mediar postergaciones, debería realizar su Congreso para elegir autoridades el 21 de marzo. El 16 de este mes, se deberán presentar las listas de aspirantes, pero hasta hoy, ninguna está confirmada.

Se comenta igualmente, un escollo que se debería superar: Milagro Sala, exdiputada provincial 2013/2015, renunció al ser elegida diputada del Parlasur en el 2015 (cargo que nunca pudo asumir, por haber sido encarcelada en enero del 2016 en el acampe en plaza Belgrano), ejerció sus cargos y candidaturas por el Partido de la Soberanía Popular, del Frente Unidos y Organizados, integrante del Frente para la Victoria. Es decir, no es afiliada al PJ. Detalles, que obviamente, no pasan de ser un inconveniente formal. GM mira con lupa los cambios de la actualidad. Y a él, todos lo miran igual.

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