"Algunos se burlaban de mí, pero eso se supera"

Él es un convencido de que aún antes de haber nacido, ya estaba escrito en su destino que sería un luchador toda su vida. A través de su voz cálida, Aarón Chávez con 15 años, reveló su historia que mucho tiene de modelo para la sociedad.

Este adolescente que vive de sueños con un futuro en el medio audiovisual, cursa el tercer año del Colegio Secundario de Artes 42, saluda simple, presta atención y no le cuesta mucho exponer con soltura al hablar, el respeto que supo aprender desde pequeño y que hoy lo practica, sin perder el entusiasmo muy propio de un chico a su edad.

"Yo cuando era chiquito, era muy tímido porque no socializaba con la gente, fue muy difícil por mi situación, tenía miedo y algunos se burlaban de mí, pero eso se supera", dijo Aarón, quien compartió su experiencia en primera persona.

Sin tener brazos debido a una mal formación de nacimiento y en una silla de ruedas motorizada, él sonríe. Y con esa sonrisa gana batallas día tras día, asociándose a la realidad que le toca vivir, asimilando su situación de la manera más sincera y con una madurez que mucho tiene de notable, sin filtros.

Aarón se puso reflexivo con la idea de revelar detalles de sus días como infante, pero se permitió viajar en el tiempo movilizado por el recuerdo nítido guardado en su memoria para comunicarlos.

"Algunas veces tuve vergüenza y no me sentía bien", aseguró este joven que asistió desde pequeño al jardín de nivel inicial teniendo por compañía inalterable al amor de sus padres.

El ingresar a la Asociación de Protección al Paralítico Cerebral (Appace) fue todo un desafío que para él, que sigue en pie. Un camino firme y feliz al que Aarón se aferró con buenas expectativas donde la estimulación exacta con el seguimiento adecuado, cubrían -y cubren- sus necesidades a nivel motriz y terapéutico.

"Fui mejorando poco a poco. Siempre con mis mamá a lado mío", dijo el joven que tomó a su madre como confidente, a quien le cuenta todo, incluso cuando sus días no son tan buenos o interesantes como los espera.

El acompañamiento de Appace fue y sigue siendo especial, desde jardín hasta tercer año en el que se encuentra actualmente.

"Los terapeutas me van a visitar, hablan con los profesores, es decir, me cuidan cuando voy al colegio", aseguró el exalumno de la escuela primaria 470 "Bartolina Sisa" y que, además, siente una atracción especial por el mundo de las bochas adaptadas.

"Me siento muy contento porque hice un gran cambio desde que era niño hasta lo que soy ahora. Ahora me siento mejor en lo que es tener un contacto con las personas", lo cantó con voz alta y elevando la confianza al máximo, con ganas de vivir experiencias nuevas.

"Me siento muy orgulloso", destacó Aarón que hoy cuenta con una historia de superación, digna de admirar. Y es que él mismo es protagonista de su relato que traspasó cambios desde que vivió un proceso por el que siempre tuvo un respeto, aun a pesar de que las dificultades que debió sortear.

"Es difícil tener esta condición y tener algunos obstáculos. A veces salgo a la calle y veo que hay chicos que me miran raro, pero cada día lo supero", expresó el joven que -por último- propuso a los adolescentes reflexionar sobre su futuro. "El estudio te abre mucho la cabeza y a mí me motivó a imaginar cosas, siempre siendo solidario con los demás".

La adolescencia día a día

Si bien la primaria fue una etapa culminada con un gran aprendizaje y múltiples enseñanzas, el nuevo mundo que tres años atrás, le esperaba a Aarón, era el nivel secundario. 
Con los temores lógicos que convivían en su mente, seguía viviendo circunstancias que imaginaba, gratas y no tanto. No obstante, desde el primer momento en el Colegio Secundario de Artes 42, recibió de la comunidad y en grandes cantidades las tres “c”; cariño, contención y cuidado. 

“En la secundaria se portan re bien conmigo. He llegado a tener contacto con algunos chicos de la primaria, pero no mucho. En mi infancia y esta parte de la adolescencia que estoy viviendo me contiene mucho mi familia. Tengo amigos que a veces me invitan a su casa y voy con ellos, estoy una tarde; compartimos", contó este hijo único que, de nuevo, gracias a la virtualidad en la educación, volvió a adaptarse a otra realidad. “El año pasado tomé clases desde las plataformas meet, classroom y vía whatsapp; y pido las tareas de los días que no voy a mis compañeros que son fantásticos, les agradezco muchísimo que me hayan aceptado tal cual soy”, aseguró. 

De repente, este soñador comenzó a brindar su costado filosófico con palabras que viniendo de él, toman una grandeza inevitable. “Para llevarte bien con las personas, tenés que ser solidario, respetuoso. Creo que hay que tener empatía con el otro en lo que necesite”. En el colegio, están muy contentos con su presencia. “Los profesores y directivos desean lo mejor para mi crecimiento personal”, dijo el estudiante declarado fan de las matemáticas y ya acostumbrado a un ritmo de vida con una diversidad de actividades y metas por cumplir.

Mirando al futuro

“Me gustaría estudiar para más adelante lo que es la tecnología en sí, sobre la computadora, editar videos, ese es mi sueño”, dijo Aarón Chávez con las expectativas intactas y la ilusión puesta en entrar al Incaa. “Sería mi gran sueño porque me encanta todo lo que es cine y edición de videos”, aseguró el joven que actualmente se encuentra motivado y emprendiendo al vender aromatizantes. 

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