San Pablo anunció cierre total durante dos semanas

En una nueva señal del empeoramiento de la situación epidemiológica en Brasil, el estado de San Pablo -donde viven 46 millones de habitantes, una población similar a la de toda la Argentina- anunció ayer dos semanas de cuarentena con cierre de comercios, bares, restaurantes y toda actividad recreativa, además de un toque de queda nocturno para evitar el colapso de su sistema sanitario.

Horas antes, el estado de Paraná, fronterizo con la Argentina, había anunciado que su sistema de salud está colapsando por falta de capacidad hospitalaria ante la avalancha de pacientes que necesitan camas de terapia intensiva a causa de la segunda ola de coronavirus, una situación similar a la de Santa Catarina y Mina Gerais.

Ya el martes había sido un día sombrío para el país con una caída histórica de algo más de cuatro puntos en su economía, un récord de más 1.640 muertes en un día por coronavirus y varias ciudades fronterizas con la Argentina con sus sistemas públicos de salud colapsados por la pandemia.

"Estamos al borde del colapso tanto en San Pablo como en Brasil. Necesitamos coordinación nacional, algo que no hace el gobierno federal", pidió el gobernador paulista, Joao Doria, al anunciar la fase roja para el estado más afectado por la Covid-19 en Brasil desde el sábado hasta el 19 de marzo.

La medida excluye de esta suerte de lockdown de baja intensidad a las escuelas públicas y privadas, que deberán estar abiertas para acoger a los estudiantes en caso de que necesiten acudir a clases presenciales y no se opte por el sistema remoto.

El aislamiento social promedio diario en el estado de San Pablo es de 39%, cuando el ideal es cercano al 70%.

Esta medida se tomó porque fue superado el 75% de ocupación de camas y se baten récord diarios de internaciones a causa de la segunda ola de coronavirus, que según especialistas está vinculada a la mezcla de cepas del virus y a la variante P1, la variante del Amazonas. En San Pablo murieron 60.381 personas.

Bolsonaro rechazó la cuarentena

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, pidió ayer a la población no entrar en pánico con el récord de muertos por la pandemia, rechazó nuevamente las cuarentenas pese al colapso del sistema hospitalario en varias regiones del país porque habrá muertos “por hambre y depresión”, y sostuvo que el Gobierno está haciendo lo correcto en la vacunación contra la Covid-19.

“Han creado el pánico, el problema está ahí delante de nosotros. Lamentamos. Pero no se puede vivir con pánico, de nuevo la política de quedarse en casa no, es morir de hambre y depresión”, afirmó el mandatario ultraderechista, sin comentar la caída del 4,1% de la economía en 2020, la mayor en 30 años.

Lo hizo durante un diálogo con seguidores en la puerta de la residencia oficial, el Palacio de la Alvorada, ante quienes esbozó que prepara una cadena nacional para hablar sobre la situación de la vacunación en el país y se opuso a las medidas de contención y restricción de gobernadores e intendentes.

Bolsonaro dijo que contra las malas noticias decidió dejar de comprar diarios y revistas en el Gobierno. “Cancelé todas las suscripciones, el funcionario que quiera leer, que la compre con su plata. Para los medios, el virus soy yo”, sostuvo el mandatario un día después de que se cumpliera el récord de 1.641 muertos en 24 horas, llevando el total a más de 257.000. Dijo que este mes habrá a disposición 22 millones de vacunas y luego unas 40 millones más. Brasil ya aplicó 7,2 millones desde el 17 de enero y sólo fueron autorizadas la china CoronaVac y la anglo-sueca AstraZeneca.
         

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