Todo será según la  agenda que prevalezca

Tal como veníamos vaticinando -tampoco hay que ser un oráculo muy avispado- los acontecimientos se precipitan. Parece que hiciera un año cuando el Presidente Alberto Ángel Fernández giró los pocos grados que le quedaban para completar los 180 y quedar en las antípodas de su pensamiento del tiempo prelectoral. Parecen meses desde que cargó contra la Justicia don epítetos tan descalificantes que asombraron al mundo. Parece que aquella expresión "payasadas" para referirse al escándalo de las vacunas que eyectaron a su amigo y ministro Ginés González García, hubiese sido dicha en otro año. Más cercana resuena la furibunda diatriba de la vicepresidenta Cristina Elisabet Fernández de Kirchner en contra de jueces, magistrados, periodistas y medios de comunicación, para defender su posición en las causas que la tienen frente a los estrados. Voces de la oposición -y otras del palo oficial aunque de afuera del gobierno, como el ex ministro Florencio Randazzo- dicen haber confirmado que AAF, rindió sus naves definitivamente a las plantas de su vice, y pretenden mostrarlo como un presidente sin autoridad. Quizá se equivoquen: es probable que con este giro, el primer mandatario, al mismo tiempo que quemó sus naves del nonato "albertismo", haya iniciado parte de la estrategia para recuperar y ejercer el poder desde la vereda K. Podría comenzar a sumar los ejércitos K y cobrar una fuerza, que -es cierto- no tuvo hasta hoy. Sin embargo, en el centro del kirchnerismo duro, todavía se lo nombra con "Alverso" Fernández, con hiriente ironía que no le perdona sus intentonas moderadas, precisamente para con la prensa y la Justicia. Es probable que él quiera recuperar aquel tono templado y prudente de otras épocas, pero ahora parece imposible. En tanto, el Presidente, insistirá en apoyarse en la fuerza política y territorial de los gobernadores. Algo que en la práctica le puede rendir frutos y colocarle al menos alguna coraza que le amortigüe futuros inevitables topetazos. Al Gobernador de Jujuy, la situación le genera una creciente incomodidad. Gerardo Morales, respaldó al presidente con energía, pero cuidó sistemáticamente de no cruzar la línea que lo distinguía del universo K, línea que ya no existe. Quedar parado dentro de los nuevos límites le puede generar una urticaria política imposible de tolerar.

El GM, acompañó las decisiones en la pandemia, adhirió a la suspensión de las Paso, y en una jugada fuerte hasta se sumó a las ideas de aumentar el número de jueces de la Suprema Corte de Justicia. Incluso, su última orden clave a diputados y senadores de Jujuy, fue apoyar el nuevo consenso fiscal entre Nación y Provincias, misión que cumplieron ya Mario Fiad y Silvia del Rosario Giacoppo. Hoy, permanece en un prudente silencio. Es comprensible, desde las definiciones de "hay que eliminar al Poder Judicial" del intelectual K Mempo Giardinelli, hasta "necesitamos una nueva Constitución" de Cefk, desembocando en "el poder Legislativo debe asumir el control de la Justicia" de Oscar Parrilli, o "el Congreso tiene la facultad de revisar y al punto de remover a los jueces de la Corte" de Graciana Peñafort, hasta "O cambian o se van" del ministro Wado de Pedro, todo desnuda un proyecto de gran potencia que comenzó con la idea de "democratizar la justicia" y se continúa perfectamente hasta instalar la situación presente. La moderación y prudencia -el pragmatismo- con que el GM condujo al gobierno de Jujuy y a sus legisladores nacionales, difícilmente llegue hasta los nuevos límites extremos en la nueva agenda del gobierno nacional. Especialmente, nada de esto podría compatibilizarse con el proyecto presidencial del gobernador jujeño.

Otra página de esta nueva agenda, incluye llevar la situación a un enfrentamiento feroz con la prensa y ciertos periodistas. Tampoco es nuevo: comenzó con el ya clásico "¿que te pasa Clarín, estás nervioso?" del presidente Néstor Kirchner, continuó la ley de medios del kirchnerismo, posteriormente caída, y se retoma ahora donde la potencia de los ataques a los "medios hegemónicos" llegaron a echarles la culpa de la situación casi feudal de la Provincia de Formosa, donde el único (pero valiosísimo) atenuante para el mandatario Gildo Insfrán, es la inmensa cantidad de votos con que en cada elección revienta las urnas a su favor. Desde Jujuy, el oficialismo miró en un denso silencio los acontecimientos. No adhirió expresamente -hasta hoy- a la reacción de Juntos por El Cambio que condenó todo lo ocurrido en aquella provincia. Pero, como ya se dijo también, se trata de otra reacción de la oposición frente a acontecimientos que -tolerables o condenables- surgen desde el oficialismo. Desde la "opo", ya en pleno escenario electoral, no se conocen ideas fuerza y propuestas para un debate de campaña que atraiga a la ciudadanía. El caso de la prensa y los periodistas es emblemático: de sumarse al desdoro sistemático de la oposición y la Justicia, irremediablemente puede terminar licuando al mismísimo sistema republicano.

En Jujuy ocurre lo mismo, pero al revés. El oficialismo sigue adelante con sus temas: alienta el desarrollo de sus obras en infraestructura educativa como contraparte al choque sempiterno con los gremios docentes, dilata las paritarias con los demás gremios estatales; reperfiló la deuda contraída del llamado Bono Verde para construir Cauchari, aplaudida gestión del Ministro Carlos Sadir, pero mirada de reojo por la oposición. La provincia emitió el Bono Verde por 210 millones de dólares y que tiene un vencimiento para el mes de septiembre de 2022. Ese bono fue emitido mediante el esquema Bullet que indica que se lo debe cancelar en su totalidad en la fecha de su vencimiento. Los enormes pagos quedarían fuera de la gestión del GM, hasta el 2027. Los peronistas aseguran que entonces serán gobierno. Obviamente, los radicales, se alistan para continuar en San Martín 450 (o en Infinito por Descubrir). La oposición local, vela las armas mientras se concientiza para el combate electoral, en medio de la incertidumbre y las especulaciones de las fechas de elección. En Jujuy, la agenda de cada día, como a nivel nacional -tolerable o condenable- hasta hoy es exclusiva iniciativa de Cambia Jujuy, o por ser más precisos y correctos, de la voluntad y los deseos del GM. El peronismo, agita las aguas, calienta motores, pero aún les debe a los potenciales votantes mostrarles no sólo quejas y denuncias, sino una agenda de temas y propuestas concretas que actúen como elementos superadores de la situación existente.

Hoy estamos a quince días del mensaje que el GM deberá dirigir a los legisladores provinciales y al pueblo de Jujuy, inaugurando el año parlamentario. Ese discurso, además de la rendición de cuentas que siempre se espera, más que en años anteriores, tendrá la característica fundamental de marcar la cancha en el año electoral. Ocurre que quien gane las próximas parlamentarias quedará en el umbral de la victoria 2023. Parece lejano, pero el control de la legislatura en los próximos años, deberá mostrar quién, o quienes, redactarán y presentarán la agenda de temas que los jujeños necesitan conocer y debatir. Y marcará también la calidad institucional de las relaciones entre oficialismo y oposición y entre el gobierno nacional y el provincial. Porque pragmatismo y diplomacia, saltarán dinamitados cuando amigos o aliados, empiecen a cotizar de manera voluble y caprichosa en medio de lo que asoma como una dura e implacable carrera por el poder.

 

 

 

 

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