"España me enamora en todo sentido"

A punto de cumplir 18 años y luego de tres años de gestión, la jujeña Gisel Zenteno finalmente logró irse a España a reunirse con su madre y sus hermanos. En su niñez prefirió quedarse, pero luego fue al encuentro de su familia y hoy trabaja de lo que estudió estando en Madrid: Administración. Está feliz de poder conocer una diversidad de gente, haberse formado y seguir creciendo.

Pasó muchos años lejos de su madre, con sus hermanos cobijada en la casa de su tía, y pese a las visitas ocasionales, sintió la necesidad de reunirse con ella. Aunque al principio fue su decisión quedarse, sintió la necesidad de estar con su madre y se decidió a viajar, pero demoró tres años para completar trámites hasta lograrlo.

"Llegué a España en el 2013 justo el día de mi cumpleaños, cumplía 18 y salía de Argentina. Me pusieron barreras, no podía salir del país por el apellido. Pero justo salió un proyecto en España sobre la agrupación familiar, y la ley decía que si no estaba aquí hasta los 18 no iba a poder venir. Nos estábamos por rendir, nos fuimos a la Embajada de Buenos Aires y finalmente nos dijeron que sí, fue de un día para otro", recordó.

Por entonces había terminado el colegio secundario en la Escuela Provincial de Artes (EPA) y ya había comenzado a cursar el profesorado de Artes "Medardo Pantoja". Luego de meses surgió la posibilidad de consultar en la Embajada española en Buenos Aires donde se fue con su madre quien la vino a buscar y aceptaron que pudiera viajar.

"Cuando llegué, no podía creer el cambio de ambiente, era otro panorama. Surgieron millones de oportunidades, pero también como no tenía nada preparado fue muy difícil comenzar al principio", recordó la joven que hoy tiene 26 años. Entonces no tenía experiencia ni estudios, pero contó con el apoyo de su madre.

Si bien llegó en mayo, el ciclo lectivo comenzaba en septiembre, por lo que quería empezar la universidad y buscaba ingresar a la carrera de Diseño Gráfico, pero no se pudo porque el título tardó en llegar y requería muchos exámenes técnicos de historia y otros temas. Aunque le surgió la posibilidad de hacer algunos trabajos no pudo desarrollarla al cien por ciento y dejó atrás lo artístico. Sin embargo, luego de estudiar y tras varios meses, finalmente se anotó en Administración y luego de cuatro años se recibió. Al año de egresar encontró trabajo en una empresa de gestoría, Diagonal Tesis donde hizo sus prácticas de universidad y se quedó ahí.

"España me enamora en todo sentido. Y no sólo por eso sino porque hay mucha diversidad, conozco gente de Latinoamérica tanto como de Ecuador, Bolivia, de Chile, me gusta poder compartir y al decir que vengo de Argentina piensan que vengo de Buenos Aires y les digo que no, que soy de Jujuy una provincia muy bonita al norte", explicó. Aunque no salió de España, pudo conocer Valencia y Gandía, y aspira a visitar a su hermano en Londres, ciudad que espera conocer.

Explicó que la pandemia fue complicada pero ahora hay menos casos. "Me sirvió para conocerme a mí misma, descansar porque no lo hacía hace mucho tiempo, y ahí fue que conocí a mi chico, se me dio y estoy muy bien con él", relató.

Su hermano se contagió, pero tras el aislamiento lo superó. En su trabajo al principio hizo teletrabajo; ahora la empresa funciona al 75%.

Varios años alejados

Fue la madre de Gisel, Amanda Zenteno, quien había emigrado muchos años antes a España y fue por eso que junto a sus hermanos, Celeste y Matías, quienes hoy tienen 20 y 21, decidieron viajar para reunirse con ella. “Al principio se fue mi madre, y estuvimos mucho tiempo separadas. Yo me crié con mi tía en Jujuy, mi madre siempre tuvo la idea de traerme junto a mis hermanos, y ellos no tuvieron problemas legales por eso se vinieron en 2010, antes que yo”, recordó. Como a ellos, también le fue difícil ponerse a punto en los estudios.

Desde los seis años vivió con su tía Paulina Zenteno y sus primos, en el barrio El Chingo, a quien visitó en un repentino viaje en 2019, motivada por ver a su abuela que estaba enferma. “Estuve una semana y media en Jujuy, fui dos días a Salta, y conecté de una forma que no puedo esperar la hora de volver. Conocí muchos lugares, no había tenido la oportunidad de conocer la otra cara de Jujuy, divertirme, salir, conocer gente”, explicó Gisel. Está feliz de saber que su tía Paulina está bien con su primo, hoy trabajando en el Hogar Santa Rita de Villa Belgrano, y actualmente su abuela vive en Bolivia. 

De Jujuy también extraña la sencillez, la cercanía de los vecinos y amigos, y poder compartir, algo que en España no tiene pese a que vive en un edificio y no se cruza con ellos, por ejemplo. 

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