"Creen que sus vidas no valen nada"

El filme "Cheto Cheto" sigue a un grupo de jóvenes que conviven en un instituto de menores y en estas tristes circunstancias los chicos demuestran mucho interés en un taller de cine que allí se ofrecía a cargo del director del documental. Así comienzan a ver películas, charlan con invitados, (se puede ver a Osvaldo Bayer hablando con los alumnos), incluso comienzan a exteriorizar sus sentimientos mostrando sentidos poemas o revelando sus conmovedores relatos de vida.

Queda claro que en este contexto de encierro, ellos no pueden ser lo que son y utilizan el dispositivo cinematográfico para revelar su realidad, para expresarse en cortometrajes y mostrarse humanos y llenos de esperanza en un intento por aclarar que la imagen que tiene la sociedad de ellos es totalmente errónea.

¿Cómo comenzó a trabajar brindando talleres de cine en institutos de menores? ¿En qué momento piensa en un posible documental?

Me convocó un director de los institutos porque me conoce como director de cine y como escritor de historietas de temas marginales, entonces consideró que yo iba a ser excelente para un trabajo así. La idea era hacer este taller en todos los institutos de la provincia de Buenos Aires. Yo no aceptaba porque creía que me iba a afectar emocionalmente ver la situación de los chicos, pero lo pensé y me dije "esto es algo muy útil que se debe hacer" y fui a recorrer distintos institutos mostrando películas, dando charlas, explicando cómo se hacen las películas y en un momento por distintas circunstancias me dijeron que me quede en un lugar fijo que ya no sea itinerante, y quedé en el nuevo Dique, hoy "Araoz Alfaro", un instituto que tenía cierta fama porque los que gozaban de mala conducta terminaban en ese lugar.

Y muchos chicos comenzaron a interesarse más y más en escribir y en relatar sus historias y me contaron cosas muy interesantes de sus vidas. Participaban súper respetuosamente de los talleres, eran muy puntuales y eran muy demandantes en querer filmar y contar su historia. Querían mostrar que ellos no eran monstruos sino que pasaron un mal momento en su vida y querían destacar eso, filmarse, entrevistarse. Y a partir de ahí me surgió la idea, me dije "qué interesante sería que contaran la historia de ellos mismos" y ahí nació esta película.

¿En todo este proceso que fue lo que más le sorprendió?

Me sorprendió el tema de sus vidas, cómo viven estos jóvenes el día a día, cómo creen que pueden morir en cualquier momento porque consideran que sus vidas no valen nada. Y cuando comenzaron a leer y a ver que podían hacer una película les encantaba. Los chicos venían al taller pero pensaban que no les iba a servir para nada y se asombraron porque comenzaron a sumar autoestima, a valorarse y a quererse un poco.

Y también me sorprendió las pocas oportunidades que tienen estos chicos cuando vuelven a la sociedad.

¿Los chicos ya vieron la película?

Sí, muchos sí, cuando fue su estreno por Cine.Ar y les encantó, les gustó muchísimo, "la película está ‘cheta cheta‘ decían, una expresión que utilizan cuando algo está muy bueno. De ahí que la elegimos como título del documental. Y ahora están preparados para verla desde el 22 de abril en la plataforma Cont.Ar.

¿Pudo cumplir los objetivos que se planteó al comenzar este proceso?

Todavía no, nuestra idea era estrenarla en sala con los chicos protagonistas presentes para que ellos tengan la posibilidad de exponerse delante de la prensa y público. Esa era nuestra idea principal. Pero por la pandemia se suspendió todo y la verdad que nos perjudicó mucho. Cuando pasó todo esto ya habíamos lanzado publicidades en la calle y quedó todo perdido lamentablemente, así que estrenamos la película por plataforma y por TV y así la ve muchísima gente.

Pero nosotros queríamos tener contacto con la vibra de la gente y conversar y eso nos quedó pendiente. Inclusive teníamos previstas charlas y conferencias en Universidades y espacios a los que nos habían invitado y tampoco lo pudimos cumplir. Y los invito a visitar nuestra página de Facebook donde van a encontrar más datos sobre la película, van a encontrar los trailers y las historias de los chicos. Y ahí también se van a publicar todas las novedades.

Haciendo una evaluación del camino recorrido ¿qué le queda a Ud. del trabajo con los chicos?

Me quedó, el conocerlos más y entenderlos más y me entristecen mucho algunas cosas que les pasan. Por ejemplo en la película se ve que uno de los chicos, antes de terminar la película, se suicidó y ya estando en libertad. Y ese tipo de cosas son una constante y es angustiante. Pero también están los chicos que no reinciden, que pueden sostener un trabajo, que van resistiendo para no volver a las malas compañías. Y eso es lo positivo.

¿Continúa con el trabajo en los talleres?

Sí, en pandemia voy con menor frecuencia, pero voy y estoy trabajando con los nuevos alumnos filmando más cortos. Pero en este tiempo desgraciadamente creció mucho el ingreso de menores a los institutos. La pandemia es algo que atraviesa a todo el mundo pero para nosotros que vamos de crisis en crisis, esto nos terminó de golpear. La pobreza se extiende más de lo que veníamos viendo.

¿Qué nos puede decir de su actualidad profesional?

Desarrollé un guión sobre la experiencia que tuve con Eduardo Bayer. Lo conozco casi desde su regreso del exilio y comencé a firmarlo en el ‘94 y nos quedó mucho material muy lindo para contar esta historia de amistad. Y además tengo un guión para hacer una historieta. Pero paradójicamente el tema de la pandemia en lugar de fortalecerme y poder tener más tiempo para escribir, todo se me hizo más lento. Antes tenía pocos espacios y los aprovechaba al máximo, ahora tengo mucho espacio y hago poco. No me inspira mucho esta situación.

¿Qué reflexión puede hacer sobre la situación cinematográfica en esta época de pandemia?

Es calamitosa en todo sentido. Hace poco todas las organizaciones cinematográficas (algo histórico) sacaron un comunicado criticando la gestión del Incaa (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), por las grandes necesidades que tiene el sector y las pocas ideas que hay. Mucha gente se está quedando sin trabajo y la está pasando muy mal. El cine durante mucho tiempo luchó por ser una industria y hoy es una fábrica vacía.

No hay posibilidades, no sé sí esto volverá a surgir, hoy se cerraron todos los espacios de cine, la televisión no da lugar pero no se genera dinero como para poder subsistir. En estos tiempos la situación es muy triste y difícil. Y hablando con colegas de esta situación, sacamos la conclusión que muchos piensan que se paró el cine y no es así, uno siempre está queriendo hacer algo y viendo de juntarse para aunar fuerzas. Hoy la situación no nos está favoreciendo, por el contrario.

¿Conoce Jujuy?

Si es hermoso. Fui a la capital y a algunos lugares turísticos. Aparte tengo muchos amigos de los festivales de cine. En Jujuy hay realizadores muy talentosos.

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