Francisco vuelve a asomarse a la ventana para rezar: "Extrañaba la plaza"

El papa Francisco reapareció hoy desde la tradicional ventana del Palacio Apostólico que da sobre la Plaza de San Pedro para pronunciar en público su tradicional plegaria semanal, que desde el 21 de marzo se transmitió desde su biblioteca debido a las restricciones por el coronavirus, y confesó que "extrañaba la plaza".

Ante una reducida presencia de fieles que mantuvieron la distancia social en la plaza de San Pedro, Francisco dejó "un cordial saludo para todos ustedes, romanos y peregrinos brasileños, polacos y españoles, gracias a Dios, podemos reencontrarnos nuevamente en este lugar para nuestra reunión dominical".

Con una sonrisa, el Papa expresó: "Debo confiarles una cosa: extrañaba la plaza. Cuando tenía que orar en la biblioteca, no estaba contento. ¡Gracias a Dios, gracias a ustedes por su presencia (...) les deseo a todos un muy buen domingo!", consignó la agencia AFP.

La última plegaria dominical pronunciada por Francisco en público se remontaba al 14 de marzo.

Desde el balcón, en este tercer domingo de Pascua, el Papa Francisco ha reflexionado acerca del evangelio del día según Lucas, donde desde el Cenáculo, en Jerusalén, Cristo resucitado se presenta en medio del grupo de discípulos y los saluda diciendo: «¡La paz con vosotros!», pero “estaban asustados y creían «ver un fantasma»” dice el Papa. Entonces Jesús les muestra las llagas de su cuerpo y dice: «Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme» y para convencerlos, les pide comida y la come ante su mirada atónita.

Francisco asegura que hay dos detalles en esta descripción: el primero es que “dice el evangelio que los apóstoles por la gran alegría aun no creían, era tal la alegría que tenían que no podían creer que fuera verdad”. El otro detalle que señala el Papa es que “estaban atónitos, sorprendidos, porque el encuentro con Dios siempre te lleva al estupor, va más allá del entusiasmo y la alegría y estos estaban felices, pero era una felicidad que les hacía pensar: esto no puede ser”.  “Es el estupor de la presencia de Dios – dice el Papa – no se olviden de este estado de ánimo”.

El Pontífice asegura que este pasaje evangélico se caracteriza por tres verbos muy concretos “que en cierto sentido reflejan nuestra vida personal y comunitaria: mirar, tocar y comer”. “Tres acciones – dice – que pueden dar la alegría de un verdadero encuentro con Jesús vivo”. De hecho – subraya – “este pasaje del Evangelio nos dice que Jesús no es un “fantasma”, sino una Persona viva” y nos recuerda que ser cristianos “no es ante todo una doctrina o un ideal moral, es una relación viva con él, con el Señor Resucitado: lo miramos, lo tocamos, nos alimentamos de él y, transformados por su amor, miramos, tocamos y nutrimos a los demás como hermanos y hermanas”.

Mirar: uno de los verbos del amor

“Mirad mis manos y mis pies” —dice Jesús. El Santo Padre ha explicado que “mirar” no es solo ver, sino que también implica “intención y voluntad”. Por eso – dice el Papa – es uno de los verbos del amor: “La madre y el padre miran a su hijo, los enamorados se miran recíprocamente; el buen médico mira atentamente al paciente... Mirar es un primer paso contra la indiferencia, contra la tentación de volver la cara ante las dificultades y sufrimientos ajenos”.

El segundo verbo que señala el Papa es “tocar” y retoma el evangelio de hoy para explicar que, Jesús, al invitar a los discípulos a palparle, para que constaten que no es un fantasma, “les indica a ellos y a nosotros que la relación con él y con nuestros hermanos no puede ser “a distancia”. “No existe un cristianismo a distancia – subraya el Papa – no existe solamente un cristianismo solo en el ámbito de la mirada”. Es más, el Papa asegura que el amor “pide cercanía, contacto, compartir la vida”. De hecho – puntualiza – “el buen samaritano no solo miró al hombre que encontró medio muerto en el camino: se inclinó, curó sus heridas, lo subió a su montura y lo llevó a la posada. Y lo mismo ocurre con Jesús: amarlo significa entrar en una comunión vital y concreta con él”.

Por último, Francisco habla del verbo “comer” y asegura que “expresa bien nuestra humanidad en su indigencia más natural, es decir, nuestra necesidad de nutrirnos para vivir”. “Pero comer – insiste – cuando lo hacemos juntos, en familia o con amigos, también se convierte en expresión de amor, de comunión, de fiesta”. “¡Cuántas veces los Evangelios nos muestran a Jesús que vive esta dimensión convival! –  exclama el Papa – hasta el punto de que el banquete eucarístico se ha convertido en el signo emblemático de la comunidad cristiana”. Por eso, para el Papa, “comer juntos” es “el centro de la vida cristiana”.

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Internacionales

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...