Segunda ola: las visiones diferentes de AF y GM

El Presidente de la Nación, ha vuelto a dispararse en los pies, y esta vez de una manera escandalosa. Convencido una vez más por el consejo de científicos asesores -ya no por unanimidad- de la necesidad de volver al confinamiento, esta vez sólo en el Amba, emitió un DNU que desde muchos lados comenzó a ser cuestionado por inconstitucional o "antiderecho". Nadie jamás podrá discutir que la voluntad del primer mandatario es preservar a la gente del flagelo de la pandemia, pero lo que sí se puede poner en tela de juicio es la prepotencia de la decisión, el ejercicio desmedido de la soledad del mando, y los objetivos de un decreto que parece no haber aprovechado la terrible experiencia del año pasado, cuando se planteó entonces la dicotomía "economía o vida" y se fracasó en ambas.

El escenario ahora, felizmente no es todo el país, sino solamente el área metropolitana de Buenos Aires. Ocurrió que la decisión del Presidente - está en todo su derecho de tomarla- fue mucho más que una resolución de la administración: terminó sumando broncas y rechazos, y posiblemente enemigos, sin ninguna necesidad, y en sectores que habían permanecido en un cono de sombras o silencios hasta ahora.

Despreciar al sistema de salud -tanto oficial como privado- expresando que los vio "relajados", lo puso en la mira de rechazos, manifestados desde críticas de científicos hasta memes y videos tan irónicos como hirientes a su investidura. Argumentar tan livianamente que las personas con discapacidad -como los niños en sus escuelas- no entienden lo que pasa, despertó las iras de padres y especialistas. Clausurar las actividades religiosas, dándoles el mismo status que un partido de básquet, generó que los credos -todos los credos- trataran de explicarle con serenidad, que las actividades de los cultos, son derechos humanos imprescindibles, especialmente en tiempos de crisis.

Dos días después, AAF pidió disculpas al personal de salud "por si había ofendido a alguien", disculpas valiosas y que obviamente se deben aceptar como corresponde, pero en el mismo mensaje cargó contra los medios de comunicación y los políticos que "tergiversaron mis palabras usándolas tendenciosamente". Y con esta aclaración, simultáneamente licuó el valor de la disculpa. Y también, movido por los repudios al DNU y las advertencias de incumplirlo, esgrimió el índice amenazante bajo el lema de: "A mí, la rebelión, no, eh?". Pidió el acompañamiento de los gobernadores, los que prefirieron hacer oídos sordos (salvo Kicillof, Insfrán y Capitanich) y tomar sus propias decisiones, como el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales. En este espacio, nos interesa especialmente esta diferencia de criterios.

Con este tema, hoy el GM, está caminando por la cornisa, pero al parecer, prefirió capitalizar la experiencia del año 2020, cuando en muchos momentos se mantuvo al frente de los mandatarios que exageraban las medidas, y hoy aplica la prudencia en las decisiones. Los jujeños siempre recordarán las amenazas señaladas en estas columnas, de marcar las casas de los infectados con el Covid, la imposición de multas y detenciones a los "infractores", el avance incomprensible sobre la privacidad de los ciudadanos, tratando de imponer el escaneo de los documentos ante cualquier trámite, compra o traslado; el cierre de las fronteras provinciales con una rigidez que aisló a Jujuy varias semanas, etc. Pero a diferencia de AAF, el GM reconoció en numerosas ocasiones "haberse equivocado o exagerado" aceptando que era un tiempo de mucho temor, porque además, poco y nada se conocía fehacientemente del virus (hoy todavía se conoce bastante poco, especialmente de las nuevas cepas).

El GM, hoy resiste, apostando a sostener la debilitada actividad económica de Jujuy, a seguir con las escuelas y colegios abiertos, manteniendo los recaudos y las burbujas de protección, y a no restringir la circulación. Y, obviamente, a seguir tratando de fortalecer el sistema de salud, que sin lugar a dudas, en los planteles de personal que van desde los más altos especialistas y empresarios privados de la salud, hasta los planteles de camilleros, ambulancieros, los empleados administrativos y de maestranza de los centros de salud, tienen el principal ejército que espera en la primera línea de fuego los ataques de la pandemia, sin descuidar todo el resto de las patologías propias de la sociedad. Obviamente, que todo está sujeto al avance de la segunda ola, que como ya se anticipó desde estas líneas, los especialistas estiman que arremeterá en este norte, posiblemente cuando la campaña electoral rumbo al 27-J esté en los últimos cien metros de carrera.

A simple vista, los mandatarios nacional y provincial, transitan por caminos encontrados. El Presidente Fernández, choca de nuevo con la misma piedra. El Gobernador Morales, prefiere el riesgo de esperar antes de actuar. Naturalmente, ambas posiciones forman parte de una estructura de pensamiento que más allá de la preocupación por la gestión, va en búsqueda del rédito político consecuente. A AAF, eso según declaró, parece no preocuparle, aunque al área dura del kirchnerismo le quita el sueño y le agota la paciencia. Fernández elevó el rating del principal opositor y jefe de la Caba Horacio Rodríguez Larreta, y dejó pedaleando en el aire a dos ministros clave de su gestión: Carla Vizzotti de Salud y Nicolás Trotta de Educación.

Ambos se venían pronunciando fuertemente por evitar las colisiones y el cierre de escuelas. Lo de Trotta es más grave: el ministro quedó mutilado de autoridad y al borde de la salida, sólo retenido -por ahora- por un pedido especial del Presidente que no soportaría perder otro soldado de su tropa en el gabinete y tener que admitir un reemplazo del cristinismo puro y duro. En el caso del GM, por el contrario, protege y defiende a los miembros de su gabinete, convencido de que aunque la realidad le indique que sería bueno "oxigenar" su gestión, elige seguir cruzando el río arrastrando en jangada de todo su equipo.

AAF, se puso sobre sus espaldas todo el riesgo de las decisiones tomadas. Le queda la alternativa de darlas por terminadas en 15 días, probablemente con las encuestas en mano que le indiquen al final de la quincena otro retroceso en su imagen y la de su gobierno, y un nuevo y más agudo dolor de cabeza intramuros de la Casa Rosada. El GM, que también sabe que en el 2020 muchas de sus decisiones erosionaron con fuerza su andar, juega con la expectativa de los jujeños apostando a tirar de la cuerda de esta inestable normalidad todo el tiempo que pueda, mientras el virus se mantenga respirándole la nuca. Sabe sin embargo, que es muy posible que las decisiones odiosas puedan llegar en cualquier momento.

Los que salen a defender al Presidente Fernández, aparecen hoy más albertistas que Alberto con todas las consecuencias de quedar malamente en "off side". Al Gobernador Morales, más que defenderlo, todos se mantienen en una tensa calma, a la espera de los acontecimientos. Dirán algunos, "es la política, estúpido", y se le podrá preguntar "¿La pandemia también es así?".

Últimas Noticias

Últimas Noticias de opiniones

Últimas Noticias de Edicion Impresa

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...