Diseño de alta costura otra vez paralizado

La confección de vestidos de gala que supieron embellecer reinas estudiantiles, egresadas, quinceañeras y novias en Jujuy volvió a estancarse tras un leve repunte. Muchos diseñadores cerraron locales, otros se reconvirtieron confeccionando prendas comunes y quedó mucha gente sin trabajo. Un grupo de diseñadores jujeños de alta costura organizó un desfile para mostrar su arte el próximo 8 de mayo.

 

El año pasado hicieron una elección de la reina de la primavera virtual, que tuvo 6 mil votantes en las redes y van a replicarlo en 2021.

 

Se trata del sector especializado en vestidos de gala que durante el aislamiento del 2020 quedó paralizado. Si bien volvieron las fiestas de quince años y casamientos desde diciembre, la demanda fue poca y llegó hasta mediados de marzo, bajando ostensiblemente no sólo por las restricciones sino porque se percibe la incertidumbre y aumento de costos.

"Se activó un poco en diciembre cuando comenzaron de nuevo los casamientos, quince años y sobre todo con algunas fiestas que hubo de egresados, en general de privados. Fue hasta mitad de marzo y desde entones se paró todo", afirmó el diseñador José Francisco Rueda, quien en pandemia se reunió con otros y formó el grupo Dymac.

Sucede que muchos debieron reconvertirse ante la nula actividad del 2020 y se inclinaron por producir prendas, barbijos, ropa blanca, de bebé o vender telas y significó desempleo de bordadoras, modistas, etc. "Hay otras diseñadoras que dejaron el rubro directamente y se dedicaron a otra cosa. Éste año, de diez locales que había de vestidos, quedaron dos o tres con suerte", explicó y es que incidió también el costo del alquiler de locales.

Rueda planteó que además el precio de los insumos aumentó y hasta duplicó al del 2020. Por ejemplo un tul bordado que el año pasado salía 8 mil pesos actualmente cuesta de 16 a 25 mil pesos el metro; y básicas, satén elastizado o taftan, pasaron de $800 a $1.600. Sostuvo que con esos costos un vestido puede rondar 50 mil a 60 mil pesos.

Explicó que por ello la reconversión continúa, en su caso haciendo prendas de diseño, y otros optaron por ropa o blanquería.

"Esto nos deja con mucha incertidumbre, uno está con el miedo a que vuelva a cerrar todo, y aunque no suceda con la suba de casos, fiestas de quince años no va haber", dijo Rueda. Por ello se prevé continuar visibilizando al sector de alta costura de diseñadores jujeños, que invierten en proveedores de telas y solían llevar una cadena de trabajo creando "productos jujeños".

Con ese fin junto a otra diseñadora, Alejandra Terán, organizó un desfile para el 8 de mayo, en el Centro Cultural "Macedonio Graz", a beneficio del proyecto "Belleza Compartida" que hace pelucas para pacientes de cáncer. Será a las 15 para recolectar cabello y a las 19 el desfile con vestidos de los diseñadores Martín de De Kahaz, Sergio Sánchez, Cecilia Creaciones, Alejandra Terán y Francisco Rueda.

Anticipó que habrá otro desfile avalado por el gobierno con diseñadores de otras provincias, punto que se expuso ante el Ministerio de Cultura y Turismo para vender al exterior. Expresó Rueda que se aspira a que el gobierno ayude a vender los productos jujeños.

Es que sólo aquí suman alrededor de cincuenta diseñadores, pero son muchos más, además de bordadores, pintores y modistas con quienes proveían a los carnavales de San Pedro, quince, casamientos, elecciones y cena blanca y que solo en capital vendían más de 3.000 vestidos.

Hubo que reinventarse

LILEN CHOSCO, VERAVIA DISEÑOS

Por su parte, otra emprendedora de “Veravia Diseños”, Lilen Chosco, coincidió en que el repunte fue desde diciembre hasta aproximadamente marzo, y tuvieron que extender su producción a la que se orientaron en 2020 ante la parálisis del sector. “Veravia lo que hizo fue trabajar una línea de blanco, ropa blanca, para invierno y ahora estamos viendo en qué podemos emprender porque no estamos llegando a fin de mes. Todos los diseñadores prácticamente están reconvertidos, algunos hacen delantales, camperas para egresados y otras prendas, porque la costura está parada”, explicó.

Sostuvo que el repunte fue leve porque hay una nueva normalidad, se hace en lugares abiertos, no hay encargos con meses de anticipación como antes, y a veces alquilan o confeccionan ropa informal por eventos que se hacen a la tarde. Los casamientos también se adecuaron, y es que ahora hay demanda de novias de traje sastre y no vestido, o vestidos industriales y no de alta costura, ya que se suma el obstáculo del alto costo de las telas.

“Cada día nos tenemos que reinventar. Hay gente que trabajaba para nosotras por servicio de bordado o costura, y hoy trabajan por salarios mínimos para subsistir en otros rubros. La gente de verdad la pasa mal, no solo diseñadores, sino bordadores”, afirmó. “Al parecer se acabaron los quince, las novias, las comuniones, las reinas y cena blanca, no se mueve nada”, finalizó.

Esperanza por los casamientos

“Obviamente que la pandemia afecta. Elección de reinas es comprensible que no va haber, pero el rubro novias, que a mí me compete en alta costura, se abrió un poquito el panorama de diciembre hasta abril. La mujer que se quiere casar sabe que no lo va a poder hacer ahora, pero vienen a buscar para noviembre, diciembre y enero del año que viene”, explicó Gabriela Onder, otra diseñadora local. Dijo que observa una convivencia cada vez mayor con la pandemia, ya que muchos casamientos se adaptan, ahora al horario permitido. En 2020 con el cierre total tuvo que hacer vestidos de bautismo, primer año, acolchados de bebé. No tuvo problemas con su local porque lo heredó de su madre “Adriana arte en novias”.

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