El ministro de Transporte era Maestro Masón

Es frecuente escuchar que los masones ocuparon destacados lugares en la dirigencia política de la Argentina y que eso -en la actualidad- habría dejado de ocurrir. A lo sumo se menciona la condición masónica del dos veces presidente de la Nación Hipólito Yrigoyen y del destacado socialista y legislador Alfredo Palacios. Y de aquellos que hicieron la patria durante el siglo XIX: Mariano Moreno, José de San Martín, Juan Gregorio de Las Heras, Manuel Belgrano, Bartolomé Mitre, Justo José de Urquiza y Domingo Faustino Sarmiento, entre tantos otros.

Menos frecuente es el conocimiento de que tanto Juan Domingo Perón como Arturo Humberto Illia y Raúl Alfonsín fueron maestros masones. Ahora podemos señalar que el recientemente fallecido ministro de Transporte de la Nación, Mario Meoni, era miembro activo de la Masonería. Lo que prueba que la Hermandad continúa albergando personalidades que ocupan sitios importantes del poder.

Estos asuntos no suelen tomar estado público a causa de que la Orden siempre ha preferido la discreción y, además, el hecho de que entre los juramentos que hacen los iniciados está el de no revelar la condición masónica de otro salvo que aquel lo hiciera público personalmente. Pero cuando el hermano o la hermana (pues también mujeres en la Masonería) desencarna -fallece- los demás quedan autorizados para mencionar la membresía.

Hasta que perdió la vida Mario Meoni era miembro activo de la "Respetable Logia. De los 300". Adviértase la carga de simbología histórica y espiritual de este nombre: "De los 300". En principio remite a la Batalla de las Termopilas, al rey Leónidas y los 300 espartanos. A la vez, recuerda a aquellos 300 -a los que refiere el Antiguo Testamento- que dirige Gedeon incluidos en la sentencia bíblica: "Sólo se quedarán los que se sientan fuertes y no tengan miedo".

Todo esto evidencia que la logia -también llamada "taller" pues es un lugar de trabajo- a la que pertenecía Meoni estaba dedicada a cuestiones políticas y gubernamentales; a intervenir con acciones concretas, tal como lo hicieran Leónidas y Gedeon.

Las logias no suelen trabajar en forma independiente (salvo las llamadas "salvajes", que son absolutamente independientes) sino que forman parte de una organización mayor; estructuras llamadas "gran oriente" o "gran logia".

En el caso de la Logia De los 300, pertenece a la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, donde lleva el número de identificación 631. Sus miembros no se reúnen en uno de los templos conocidos de esta Orden sino lo hacen en un domicilio particular, lo que les brinda anonimato y discreción más que suficientes.

La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones (que tiene reconocimiento de la Gran Logia de Inglaterra y sólo acepta varones) es la más conocida públicamente. Pero no la única. En nuestro país conviven varias. Entre ellas la Gran Logia Femenina (sólo acepta mujeres), la Orden Masónica Mixta Internacional El Derecho Humano (acepta varones y mujeres desde su fundación en el siglo XIX), la Gran Logia Simbólica (admite varones y mujeres), Gran Oriente Federal y Gran Logia Regular por la Libertad e Igualdad de la Humanidad. Existen logias a lo largo y ancho del país, sumando más de 10.000 los miembros.

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