Regenerar confianza para ganar las elecciones

El país se desliza por una pendiente sin ver el final. Lo empujan el fuerte rebrote del coronavirus en sus versiones corregidas y aumentadas, la definida imposibilidad de repetir la cuarentena más larga e ineficaz del mundo, la inédita crisis comercial y de productividad generada a partir de decisiones fundadas en la inexperiencia para enfrentar la pandemia, y la fallida decisión de contraponer muertes a desastre económico, que terminó abriendo las puertas de par en par a ambos flagelos. Hoy, aparentemente la virulencia de la enfermedad es superior a la del 2020, pero ya nadie resistirá que le ordenen confinamientos, porque nadie (excepto las élites de siempre), está en condiciones de vivir de sus ahorros, sencillamente porque no los tienen.

Como se sabe hoy, el gobierno de "la reconstrucción argentina y de los infectólogos" que acompaña a Alberto Fernández, empardó en resultados al "mejor equipo de gobierno de los últimos cincuenta años" que acompañó a Mauricio Macri. La inflación sigue indomable (otra vez cerca de 4% en el último mes), la teoría del control de precios, ventas y producción es una venta de humo, y mantener pisadas las tarifas, los precios y los servicios genera un espejismo que se esfumará dolorosamente justo en el peor momento de la crisis (ya tenemos un ejemplo vigente con el fin del congelamiento de los alquileres), la pobreza viene con un 42% y a indigencia es una pura lágrima. Los gobiernos tratan casi con desesperación de montar una escenografía creíble, por lo menos hasta que pasen las elecciones.

El presidente Alberto Fernández, recostado definitivamente en brazos del cristinismo, busca consensos atacando ferozmente a la oposición y a la prensa, y diseña un porvenir donde todo cambiará según el voluntarismo a prueba de fuego del modelo nac y pop que se acomoda aceleradamente. El gobernador Gerardo Morales, al menos así lo expresó en el mensaje inaugural del 160° período ordinario de sesiones, manifiesta una rotunda satisfacción por los cinco años de gobierno, y lanza una mirada hacia el futuro, donde la bonanza y el florecer de oportunidades serían moneda corriente. Obviamente, para que esto ocurra, tanto el presidente AF como el gobernador GM, necesitarán ganar las elecciones que se viene. Aquel, todavía ante la incertidumbre de las Paso y de la fecha final para las generales. Éste, para el 27 de Junio, día D, del que hoy nos separan sólo 83 días.

El GM reiteró ante el manso auditorio de los diputados provinciales, sus características de gran orador. La prensa escuchó con atención un mensaje casi idéntico a todos los anteriores, poblado de realizaciones, con superabundancia de datos y de cifras, y con una mirada claramente a la altura del optimismo más encumbrado. Al término de dos horas de discurso, la oposición "moderada" irónicamente le deseó suerte en todas las promesas, la más dura lo acusó de no estar pisando ni hablando de la situación real de la Provincia. Y obviamente, las voces de los oficialistas, si bien salieron disparados cuando el vicegobernador dio por terminada la sesión, luego comenzaron a asomar en redes y partes de prensa, expresando su fervorosa adhesión al mensaje del gobernador. Hasta ahí, todo normal. Lo importante, y lo que ya se está evaluando con reservada sinceridad, en las usinas de la Unión Cívica Radical, Cambia Jujuy, como del Frente de Todos, Partido Justicialista, cómo habrá recibido la gente -el jujeño de a pie- las palabras del GM.

A primera vista, los primeros sondeos más rudimentarios acercan datos de una enorme indiferencia ubicada en el primer puesto del podio; un segundo lugar donde el oficialismo habría logrado consolidarse con gran esfuerzo; seguido muy de cerca en el tercer puesto por una oposición mayoritariamente concentrada en el peronismo. Los indiferentes aseguran que más allá de discursos y relatos, de mayor o menor impacto, la realidad provincial no cambiaría demasiado, y la realidad seguiría igual, llevada sobre los hombros de la gente que sobrevive a la situación, curtida de crisis recurrentes y enarbolando una paciencia casi bíblica, digna de Job. Los optimistas confían en la capacidad de gestión y la tenacidad el GM, y muy detrás de él también en alguno de sus funcionarios y legisladores, aunque siguen creyendo que muchos le aportan más lastres que impulsos al vuelo. Con todo, la única obligación es trabajar para regenerar la confianza del 2019 para ganar las elecciones que se vienen.

El gran interrogante es lo que mantiene al Justicialismo retenido en la plataforma del tercer lugar del podio. La gente de Jujuy, que mayoritariamente -es obvio reiterarlo- fue rotundamente peronista, y terminó desgastada y muchas veces sólo usada por algunos bolsones de dirigencia cebados con una permanencia sempiterna en el poder, hoy mira y analiza con detenimiento qué podrá ofrecerle el Frente de Todos/PJ. No creen en el GM, no toleran un gobierno radical, miran con cierta esperanza que el gobierno nacional responda también a sus expectativas.

Pero por supuesto repudian en silencio la desunión y el desmadre interno que se perciben como preponderantes. El peronista, extraña los tiempos en que los escándalos de las más intensas peleas internas no los estaban destruyendo, sino que eran las señales de que se estaban reproduciendo. El peronista de base, de aquellos miles de unidades básicas que poblaban los barrios de todas las ciudades y pueblos jujeños es orgánico por esencia y antonomasia: hoy no existen más las células primordiales y las peleas internas parecen buscar la disgregación antes que la multiplicación. Todo eso tratará de resolver, al menos de comenzar a resolver, el Congreso Provincial del Partido Justicialista que este jueves se reunirá para diseñar su futuro inmediato.

Conspira en contra de los extensos debates necesarios y el análisis de las posturas más encontradas, la urgencia para resolver el camino electoral hasta junio. El PJ no tiene muchos caminos para elegir, y seguramente deberá confiar a su conducción -dejando claro que no está firmando cheques en blanco- la formas de resolver las cuestiones disciplinarias, la nueva constitución del Frente o alianza electoral (el plazo vence en 22 días), y cómo encarar el armado de listas, incluyendo un detalle muy importante: los cargos electivos deberán respetar fifty y fifty la paridad de género. Más que nunca, el peronismo, debe regenerar la confianza en sí mismo, y salir a recuperarle en las calles, si aspira seriamente a ganar las elecciones que se viene. Y las otras.

Paradójicamente, asoman días muy calientes, justo cuando el clima comienza a enfriar la temperatura en la comarca. El otoño sugiere que hay que ser moderados, mesurados en cada paso. Aceptar que los cambios se producirán con o sin nosotros, y que lo mejor, será estar preparados para comprenderlos y tratar de sumarnos a ellos en forma pacífica, positiva y solidaria. La economía, la política y el coronavirus, la gravedad del presente, requerirán más que nunca que también cada jujeño confíe en su participación, instinto e inteligencia, para comenzar a ganar las elecciones de su propio futuro.

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