La complicada situación de artesanos de avenida Urquiza

Compleja y muy crítica es la situación de artesanos de la avenida Urquiza de capital, quienes desde antes de la pandemia por el Covid-19 venían soportando bajas en las ventas y con la flexibilización de las actividades tenían expectativas de mejoras, pero lamentablemente eso no sucedió y entienden que puede ser porque los turistas no llegan al lugar, por la misma razón de que dicho espacio no tiene difusión.

Ubicados en plena zona céntrica, artesanos que se dedican al tejido, trabajos en metales, ollas, alpaca, cuero y hasta madera, salen todos los días a trabajar con la esperanza de lograr vender algo entre los pocos transeúntes que circulan por el lugar.

Ante este panorama tan desalentador, muchos emprendedores debieron reinventarse confeccionando barbijos, pero los ingresos no son suficientes para que puedan sostenerse. Usualmente, el último fin de semana largo, las ventas fueron dispares, algunos señalaron que tuvieron un leve ingreso, mientras que otros no cubrieron sus expectativas y cada día se les complica poder vender sus productos a los que se vienen dedicando desde hace varios años.

Tras un recorrido que realizó ayer El Tribuno de Jujuy, pudo conocer que además de la incertidumbre que hay entre emprendedores, se registraron varios locales cerrados, como otros en proceso de reparación.

"Aquí la venta no es buena porque no viene el turismo para este sector. No hay nada que los traiga a este lugar. Algunos llegan a la plaza, quizás al Cabildo y a la Catedral, pero después todos se van para el norte", sostuvo la artesana Liliana Graciela Sosa, quien hace más de diez años se dedica al tejido. Apuntó que la venta tuvo una fuerte caída. "Bajó más del 60 por ciento. Antes del inicio de la pandemia vendía alrededor de 2 mil pesos por mes", indicó.

En tanto, apuntó que algunos locales no están habilitados porque se encuentran en refacción y aprovechó esta nota para solicitarle a la Municipalidad que genere estrategias a fin de que los turistas puedan visitar a los artesanos.

Debieron reinventarse

En otro local, que se dedica exclusivamente a la venta de ollas de barro, la situación es menos compleja. "Hay días que salen y otros que no, depende del movimiento, a veces algunos clientes se llevan tres ollas, o una sola", apuntó la vendedora Ayelén Mamaní.

Por su parte, la artesana Marcela Mancilla señaló que durante el fin de semana las ventas fueron muy flojas. "Mi rubro es tejido pero la situación sanitaria me llevó a confeccionar barbijos para poder tener más ingresos. En mi rubro es poco lo que se vende", sostuvo.

Piden presencia de turistas

Los artesanos Ester Lamas y Aldo Romero describieron el escenario como complicado, desde el año 2018. Reiteraron que el fin de semana pasado, esperaban tener buenas ventas pero el movimiento fue "horrible" y desalentador.

"Lo que sucede es que deberían haber más estrategias para que los turistas puedan acercarse a esta zona. La demanda bajó más de un 70% y lo poco que se puede vender es por encargo de algunos clientes que tenemos", indicaron.

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