"Isabel Perón tenía mucha más capacidad política de lo que parecía"

"Una casa sin cortinas" realiza un acercamiento a la figura de María Estela Martínez, más conocida como Isabel Perón o Isabelita, la primera presidenta mujer de América. El documental a partir de fotos, archivos fílmicos, radiales y televisivos y variedad de meritorios testimonios da cuenta de la incomodidad que genera, sobre todo en el peronismo, la referencia a este personaje que aunque integró la fórmula más votada de la democracia argentina, soportó la cárcel y el exilio, fue relegada al olvido convirtiéndose en una sombra ignorada por la historia nacional.

De esta manera el filme que conjuga un notable trabajo de edición, sonido y música ofrece un planteo agudo y perspicaz sobre un personaje que genera controversia, de atractivas facetas, pero que hoy por hoy todos eluden mencionar y menos reivindicar.

¿Cuál fue el recorrido de la película?

Lo estrenamos en el Bafici este año y fue interesante porque se pudo ver en online en todo el país y aquí el documental resultó ganador del Premio Flow al Cine Argentino, así que fue seleccionada para formar parte del catálogo de contenidos que Flow ofrece en su plataforma.

¿Cómo nace el proyecto? ¿Por qué decidió tomar la figura de Isabelita para su documental?

Yo tengo 45 años y cuando cumplí 40, se cumplían 40 años del golpe y me impresionó que la figura de Isabel Perón estaba totalmente ausente. Ni ella hizo ninguna declaración por la fecha redonda ni nadie hablaba de ella.

Mal que mal ella era la presidenta que había sufrido el golpe. Entonces eso me llamó la atención y en un momento empecé a investigar sobre su figura. Y en estos últimos cinco años construimos el documental, tratando de descifrar el enigma que se producía alrededor de esta mujer, que fue la primera mujer presidenta del continente y algunos dicen que del mundo y que está totalmente olvidada y me pareció interesante poner el foco ahí.

¿Por qué cree que se habla tan poco de Isabelita?

Esa era la pregunta que yo me hacía cuando encaré la película y después de hacerla pienso que hay un doble movimiento, por un lado, mucha gente piensa que su presidencia fue muy mala y dolorosa y entonces prefiere olvidarla y a la vez hay gente que en aquel momento le parecía que la mejor salida era el golpe militar y 45 años después cambió de opinión considerando lo que pasó luego y no quieren hablar sobre lo que ellos mismos pensaban en ese momento. Y además, Isabel se ha recluido por decisión propia, ella decidió alejarse de la vida pública, no quiere hablar y entonces la gente prefirió no recordarla y ella entró en este cono de sombra.

¿Cuáles eran las metas que perseguía con el filme?

Hice la película tratando de ver si encontraba respuesta a esos planteos que mencioné antes, por qué nadie se acuerda de ella y otras cosas más puntuales, por ejemplo, por qué Perón la eligió como vicepresidenta si todos decían que no estaba capacitada y por qué ella misma lo eligió.

¿En todo este proceso qué fue lo que más le sorprendió?

Y lo que yo descubrí es que Isabel tenía más capacidad política de lo que parecía, que tenía más interés en la política de lo que se decía, porque ella se había formado con Perón, había viajado con él en Argentina, tenía muchos deseos de ser presidenta porque para llegar a ese lugar había que haber construido algo (aparte de su relación con Perón), un espacio y eso me sorprendió y en base al lugar común que en general se tiene de la mujer, decían que ella no sabía nada, que a ella la habían puesto, que no quería.

Por supuesto que mi imagen sobre su presidencia sigue siendo negativa, fue una etapa escabrosa de la Argentina y ella en un punto no lo pudo manejar. Y también lo que me impresionó es que nadie quería hablar para el documental, fue muy difícil conseguir gente, hablar de Isabel era algo muy incómodo, mucha gente no quiso aparecer en la película y eso me sorprendía, 45 años después todavía había gente, políticos, artistas populares, deportistas que prefieren negar que la habían conocido para no quedar pegados con la figura de Isabel.

¿Qué evaluación puede hacer del camino recorrido?

Mi sensación después de este viaje, después de hablar con tanta gente es que la parte humana de Isabel se me escapa, fui en algún punto pensando que iba a encontrar grandes datos sobre su etapa de bailarina o historias oscuras sobre sus ritos y la verdad es que es un personaje más chico en eso, tiene una vida pequeña, es una mujer que es muy religiosa por eso creo que en estos últimos años hizo una especie de clausura, está recluida por completo, me asombra esa elección de alejarse tanto de la vida pública y social.

¿Qué evaluación puede hacer de la recepción de la película entre la gente

Con el equipo estuvimos bastante intranquilos porque pensamos que a nadie le iba a importar la película pero descubrimos que hay una necesidad de mirar el personaje, de conocer un poco más de Isabelita, me sorprendió el interés de la generación más joven, creo que era una manera de mirar una historia que no conocieron y eso fue muy agradable. La recepción de la película la verdad que superó lo que yo me imaginaba porque pensé que a lo mejor la película podía ser leída partidariamente y no, para mí fue muy interesante poder conversar con gente radical o peronista o del RPO que la vio y rescataban la parte histórica con mucha pasión.

¿Qué opinión tiene de las plataformas de contenidos?

Me parece que la pandemia aceleró algo que ya estaba pasando y es cómo consumimos las películas. Nosotros estábamos muy interesados en que la película se estrene en cines, pero nunca se sabe cómo estará la situación sanitaria, no sabemos cuándo pasará. Y estrenar en una plataforma es algo fantástico, porque permite que la gente desde su casa pueda verla, hay una opción de público mucho más amplia que en el cine y en ese sentido lo que se pierde por no estrenar en una sala, se gana en la posibilidad de más acceso de la gente.

¿Nos puede adelantar algo sobre sus próximos proyectos?

Esta es mi tercera película y mi idea es seguir haciendo documentales. Mi primera película fue sobre un anarquista, Simón Radowitzky ("Simón, hijo del pueblo"), después hice una sobre Carlos Monzón ("Furia, las peleas de Carlos Monzón") y luego "Una casa sin cortinas" sobre una expresidenta y ahora estoy abocado a una historia más familiar, de una amiga que descubrió que sus abuelos eran espías en Buenos Aires.

¿Conoce Jujuy?

Conozco y me encanta, he ido muchas veces, por trabajo y siempre cuando he tenido que ir a grabar cosas a San Salvador o a la Quebrada, me encantó. Y a parte con la que es mi esposa uno de los primeros viajes que hicimos juntos fue al norte. Me encanta.

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