La economía que viene, la  informal o no observada

Estamos en un buen momento para comenzar a hablar acerca de la economía que viene, hablar sobre todo de los sectores más vulnerables o mal llamados de la economía informal, con el propósito de encontrar propuestas políticas que contengan y comprendan las dinámicas propias de este sector.

En un país como el nuestro el empleo está asentado principalmente en las pequeñas y medianas empresas, con aportes de las microempresas. A ellas vamos a acudir con asistencia técnica, apoyo y fortalecimiento.

Sabemos todos y todas que las pymes son la fuente más importante para la generación de empleo y la estrategia sustentable para el desarrollo provincial, regional y departamental. Desde luego que debemos estar cerca, ayudarlas, respaldarlas, orientarlas si necesitan y sobre todo aprender de ellas, de sus emprendedores, de sus empleados y empleadas. Aprender de las pymes, ni más ni menos. El Gobierno nacional nos ha honrado con uno de los dos nuevos Centros Universitarios para el Estudio, Asistencia, Innovación, Mejora Competitiva y Desarrollo de las Pymes, habrá dos en el país, uno de ellos en el conurbano bonaerense y otro en la provincia de Jujuy en nuestra Unju. Aceptamos el compromiso como corresponde, como una universidad inserta en la realidad provincial. El programa Procer representa una oportunidad muy valiosa, que permitirá una fuerte articulación con uno de los sectores más importantes en lo que hace al campo laboral y la oferta de trabajo.

Entendemos que en un año político como este, tenemos la responsabilidad desde los sectores académicos y generadores del conocimiento de introducir este tema. Hay un espacio de la economía popular no observada a la que debemos prestarle atención y es un sector que también debe ser receptor de un mensaje desde lo político, porque parece que hasta ahora hemos tenido un abordaje meramente asistencial, solo hemos tenido propuestas de asistencia desde el Estado, hecho que por supuesto mientras no haya otro abordaje bienvenido para las personas que forman de la economía informal o no observada.

Sin embargo, creo que tenemos que superar esta etapa, no solo tiene que haber políticas asistenciales, sino que hay que contemplar y comprender mucho más la dinámica y nosotros desde la academia podemos ayudar en ese sentido. Hoy parece haber solo dos formas de mirar la economía informal, una la asistencia y la otra desde los entes recaudadores que solo quieren incorporar a estas personas a las normas que ya están para ver qué impuesto les cobramos, cuando en realidad lo que hay que hacer es acomodar las normas a las necesidades del sector.

Creo que las normas que hoy tenemos no alcanzan a comprender las dinámicas propias de la economía informal que encarna por ejemplo un vendedor de carnes que se asienta un lugar concurrido de la ciudad. Entonces debe ser la política quien también incorpore esta necesidad y el mensaje de que no solo necesitamos políticas asistenciales sino también políticas de promoción y otras que incorporen e incluyan al sector contemplando su dinámica. Tenemos que acomodar la normativa a estas actividades para darles un marco mucho más ventajoso para que puedan seguir trabajando.

Para que esto ocurra es necesario que los referentes políticos escuchen las necesidades de cada sector de la comunidad a la que pretenden representar. Estamos muy acostumbrados el folclore político en que los referentes se acerquen días antes de las elecciones y después no lo hacen más. Cuando en realidad deberíamos comprender que cuando un referente político se acerca a la comunidad debe hacerlo fundamentalmente para escuchar las necesidades y a partir de ahí generar propuestas concretas a problemas concretos.

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