El Gobierno busca armonía en medio de la tensión

Tras una semana cargada de tensión política, diferencias económicas e incertidumbre sanitaria, el Gobierno nacional intenta por estas horas recomponer un poco su armonía interna de cara a las primarias legislativas que se realizarán el próximo 12 de septiembre. Hubo rumores de renuncia del ministro de Economía, una radicalización en el enfrentamiento con la Corte Suprema y pocas precisiones sobre el futuro inmediato de la campaña de vacunación, en donde hoy están centradas buena parte de las chances electorales del oficialismo. Sin dudas, los últimos siete días fueron para Alberto Fernández los más difíciles desde que asumió su gestión en la Casa Rosada, incluyendo los tristes momentos del escándalo por el vacunatorio “vip” y la crisis desatada tras la renuncia de la ministra Marcela Losardo. 
La interna pública y feroz que se desató entre el ministro Martín Guzmán y el subsecretario de Energía Eléctrica Federico Basualdo dejó profundas heridas en el titular del Palacio de Hacienda, ya que no sólo no pudo remover a un subordinado de tercera línea sino que se esfumó por los aires su compromiso de incrementar las tarifas de luz en, al menos, un dieciocho por ciento. La decisión de autorizar un aumento de sólo nueve por ciento en todo el año obligará al Banco Central a mantener un ritmo de emisión monetaria muy alto para poder sostener los subsidios que se mantendrán por la falta de actualización tarifaria. Si bien se trata de una medida muy popular para los consumidores, el equipo económico teme que esa situación le dé aún más impulso a los índices inflacionarios justo en el medio de la campaña electoral y que también provoque deficiencias en el servicio público que puedan afectar el ánimo de los electores. En abril, otra vez se habría registrado una suba de precios cercana al cuatro por ciento, pero mayor en los productos de la canasta básica de alimentos, en donde rondaría el 4,5 por ciento, un número que hace imposible mantener la estabilidad económica de las personas más postergadas. 
Guzmán deberá recalcular casi todo su plan económico que estaba reflejado en el Presupuesto 2021, en donde el Congreso nacional -con los votos del kirchnerismo más duro- validó una reducción de subsidios cercana al treinta por ciento y una inflación de sólo 29 puntos. Además, el Presupuesto no contempla gastos covid, como si la pandemia ya se hubiese superado. 
Es evidente que desde la aprobación de la ley de leyes hasta ahora hubo grandes cambios en los intereses del Instituto Patria, que obviamente tienen que ver con el proyecto electoral de llegar con más chances en las clases medias y bajas de la Argentina, donde se acumula el mayor porcentaje de los votantes. No hay que perder de vista que los principales afectados con la liberación de las tarifas están en la ciudad de Buenos Aires pero sobre todo en la provincia, donde Cristina Kirchner tiene su principal fortaleza electoral.
“Martín no presentó nunca su renuncia y está firme en su cargo. Obviamente que los sucesos de esta semana lo preocuparon sobre todo por cómo quedó su autoridad ante los ojos de la opinión pública. Sin embargo, sigue teniendo todo el apoyo del Presidente”, aseguró ayer a El Tribuno un funcionario de primera línea del Gobierno que pidió reserva de su identidad.
El ministro de Economía es un funcionario acostumbrado a la moderación y alejado de cualquier tipo de polémica, pero el viernes cambió esa postura y aseguró públicamente que el esquema de subsidios del Gobierno es “pro ricos”. La declaración llama la atención ya que él está al frente del Palacio de Hacienda hace un año y medio y nunca se dieron precisiones sobre cuál sería la forma de corregir esa distorsión. 
En el Gobierno celebraron la foto de Alberto, Cristina Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof, ya que consideraron esa imagen como un punto de partida hacia una tregua interna que se vio amenazada como pocas veces durante la última semana. Pero más allá de eso, lo cierto es que el kirchnerismo continúa inundando de críticas a la gestión económica por la pérdida de poder adquisitivo y la insuficiencia de políticas asistenciales por la pandemia. 

La vacunación

Se acercan momentos definitorios para la estrategia sanitaria de la ministra de Salud Carla Vizzotti de haber diferido las segundas dosis de las vacunas durante noventa días, ya que los plazos comienzan a acortarse y no hay un suministro garantizado para esas vacunas. La apertura de las negociaciones con Estados Unidos para recibir parte de las dosis que ellos no utilizan de AstraZeneca parece ser, por ahora, la única salida que encontró el Gobierno para encaminar la llegada de las inoculaciones. Altas fuentes oficiales confirmaron a El Tribuno que las negociaciones con Pfizer aún están muy lejos de encaminarse pero que confían que la Federación Rusa incremente sus envíos en las próximas dos semanas. 
Si bien es cierto que la curva de contagios se amesetó los últimos días entre 22 y 24 mil casos cada 24 horas, esos números todavía ponen en riesgo la capacidad operativa del sistema de salud, que hoy se ve repleta de personas más jóvenes y que permanecen internadas por más tiempo que los adultos mayores. En ese contexto, sorprende que Argentina siga testeando tan poco para aislar casos positivos: el jueves, por ejemplo, ese número fue de 73 mil pruebas, mientras que los especialistas recomiendan no realizar menos de medio millón al día.

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