Tribuneros o populares... he ahí el dilema!

Las dirigencias de los partidos políticos y los Frentes electorales de Jujuy, vuelven a estar de pie frente a la encrucijada de siempre, pero esta vez, con más importancia que nunca: ¿Armarán las listas de diputados, concejales y comisionados siguiendo el criterio de conformar "hacia adentro" o de seducir "hacia afuera"? El caso es que parece haberse naturalizado en Jujuy que las internas partidarias, sano hábito de la democracia, ya son una reliquia del pasado, que servirá para relatarse en clases de historia, como una rémora que hoy casi nadie ni quiere ni se anima a encarar. Razones siempre sobrarán: que los tiempos no lo permiten, que los costos serían siderales, y lo más usado y remanido, que una interna terminaría siendo salvaje y llevando la sangre al río, riesgo que nadie está dispuesto a asumir. Las PASO, bien llevadas, hubiesen sido otra herramienta valiosa, pero Jujuy no parece dispuesto a ejercitarlas, más allá de la obligada situación que deberá enfrentar a nivel nacional el 12 de Octubre.

Pero volviendo a la encrucijada de estas horas, si se sigue el criterio de conformar "hacia adentro" es un rompecabezas -literal- donde en poquísimos lugares deberán encorsetar a decenas de postulantes provenientes de decenas de fracciones, sectores, líneas, agrupaciones parti dos y movimientos. Como siempre, el agua bendita será poca para tantos diablos. Pero si la calidad y la cintura de los negociadores y los que deciden alcanza, podrán armar una lista que deje más o menos contentos y conformes a la mayoría (nunca jamás a todos). Así, apenas pasada la medianoche que dividirá el miércoles del jueves, y después de haber presentado la lista en el Tribunal Electoral Permanente de la Provincia, todos -en realidad, casi todos-, se irán a dormir relajados y relativamente satisfechos. Deberán dormir bien, pastillita mediante, para recomenzar al día siguiente nada menos que la campaña, con la tropa más o menos ordenada y más o menos convencida a salir a patear las calles en búsqueda de votos.

Contrariamente, la tarea de seducir "hacia afuera", sería intentar elevarse y zafar del atolladero interno, y buscar con el armado de listas, mostrar un conjunto de candidatos que sea atractivo a la gente, a la inmensa mayoría de la gente, que no participa de las roscas partidarias y que -como siempre- esperará encontrarse en los diarios del jueves con nombres y apellidos de candidatos convocantes, potentes, aportantes de ideas renovadoras en cada uno de sus partidos e ideologías. En síntesis, una lista que se vuelva más seductora para la gente que para los caciquejos, los punteros de turno y los grupos de presión que en cada partido y cada frente brotan en vísperas de las campañas como hongos después de una tormenta. Algo, en síntesis, que despierte en los votantes las ganas, los deseos de participar, de ir a elegir con entusiasmo, que los lleve a quedar convencidos de que además de las pertenencias partidarias, cada candidato que voten representará cabalmente los intereses de la mayoría o reflejarán al menos medianamente, las expectativas del común de la gente.

En el primer caso, las dirigencias políticas, tendrán detrás de sí la adhesión y el trabajo solidario de su parcialidad cautiva (no cautivada). En el segundo caso, podrán esperar que una masa crítica de ciudadanos conformada por muchos propios y muchos más ajenos (o independientes) les arrimen sus votos. ¿Qué elegirán esas dirigencias?, ¿En qué se basarán para nominar a sus candidatas y candidatos? (Esta vez "fifty/fifty"). ¿Cuáles serán los parámetros para la decisión? Por estas horas, estarán enfrascados en tamizar los datos de las innumerables encuestas de opinión (de las que manejan reservadamente con sinceridad, no de las que se encargan con resultados puestos a medida de lo que quieren mostrar al público). Deberán reunir los elementos más valiosos a exhibir de los candidatos que repetirán sus cargos, y mostrar la novedad y los motores de los recién llegados a la vida política, si finalmente hubiera lugar para ellos. Y sobre todo, no deberán subestimar al votante, que después de tantas experiencias, con aciertos y fallidos, han evolucionado considerablemente en su apreciación de la vida pública y en la valoración crítica de sus representantes.

Pero, claro, si bien es una elección intermedia donde no se juega (no en lo inmediato) la suerte de los gobiernos, pero si se juega el perfil y el camino que durante los próximos dos años desembocará, entonces sí en otra encrucijada: 1) En seguir con más de lo mismo, 2) En cambiar por más de lo mismo, (el famoso gatopardismo de hacer como que se cambia para que nada cambie), o 3) cambiar por algo distinto a todo. Por eso es tan importante la elección del 27-J. Hay que tomarla como un punto de inflexión, una posible bisagra. Habrá que ponerse en puntas de pie y mirar por sobre la pared que marca el límite del 10 de diciembre del 2021, para tratar de vislumbrar qué Provincia esperará más allá del horizonte cercano de este recambio parlamentario. Quizás así se puedan desentrañar las vías de acción que permitan esquivar los topetazos que vienen y ahuyentar las brumas que ocultan el sol.

La situación nacional gravita en Jujuy. La oposición errática y desorientada -con mal disimuladas feroces internas en su seno- no sirve mucho como espejo donde se mire Gerardo Morales para convocar. El GM deberá aplicar el físico y darle para adelante, haciéndose cargo más que nunca de lo bueno y lo malo que le pase. El gobierno nacional tampoco muestra -precisamente hoy- una cara de coherencia y unidad de criterios. El Presidente de la Nación esmerilado por la terrible interna del poder, busca ganar tiempo y oxígeno visitando líderes en Europa y especialmente con el Papa, acompañado por una comitiva de pocos amigos, mientras el cristinismo afianza su hegemonía, dispuesto a llegar ganador a las elecciones, a como de lugar. Independientemente, en Jujuy, el conductor del Partido Justicialista Rubén Armando Rivarola, debe concentrar su mensaje y su accionar, buscando ganar ahora para sentar las bases de un triunfo en el 2023. Como él, otros sectores menores del justicialismo local tienen el mismo problema, (agravado por el instinto autodestructivo de ser más duros entre sí, que en unificar dureza para con el adversario político). Para el resto del arco político, el momento no es tan grave.

¿Qué elegirán los dirigentes?, ¿Ser tribuneros y conformar a la tropa propia, o ser populares buscando un consenso con todos? Lo ideal sería una síntesis de ambas vertientes. Pero eso es imposible.Se sabrá en un par de días. Lo que fuere después comenzará la campaña propiamente dicha, hasta el 27-J. (Sólo seis semanas, 47 días, 1.128 horas!). Ojalá que en estas últimas ardientes horas los pretendientes a cargos electivos sientan respeto y confianza en los dirigentes que tienen la ingrata y durísima tarea de decidir. Y que éstos a su vez pongan por delante la máxima de la política que indica que conducir es convencer y no imponer. Si esto ocurre, la política si se acercará al "arte de lo posible". De lo contrario, sólo seguirá siendo -apenas- el escenario de lo posible.

 

 

 

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