Donación de óvulos en tiempos de pandemia

Por SERGIO PASQUALINI, Médico ginecólogo.

Junio es el Mes Mundial de la Esterilidad y entre todas las modificaciones que trajo la pandemia que impactan directo en la vida de las personas, la reproducción asistida no fue la excepción y, en la ovodonación en particular, la disponibilidad de donantes se complicó.

Previo a la pandemia el tiempo de demora desde el ingreso al programa hasta el tratamiento era de 3 meses. Ahora es incierto. Primero, porque el año pasado se suspendieron los tratamientos hasta octubre y eso produjo pacientes en lista de espera. Segundo, cuando se reiniciaron, se lo hizo a un ritmo menor por la necesidad de mantener estrictos protocolos. Por último, algunas mujeres prefirieron esperar para donar, y en algunos casos la sugerencia fue nuestra si la persona vivía en un contexto de mayor exposición.

Los tiempos se alargan y se acortan, con esperas que pueden llegar a más de 6 meses. Por eso, se presenta la opción de recurrir a bancos de óvulos: ¿conviene?

La donación de óvulos involucra el manejo y el tratamiento de dos pacientes: la donante y la receptora. Su éxito va a depender de una serie de factores como: la edad de la donante, la calidad de los óvulos, la respuesta a la estimulación ovárica de la donante y la receptividad del endometrio de la receptora. Los tratamientos con donación de óvulos difieren de los realizados con óvulos propios en que las donantes son mujeres jóvenes sin problemas de fertilidad y que los potenciales efectos contraproducentes que la estimulación ovárica puede producir sobre el endometrio no se presentan. En la actualidad, los procedimientos con óvulos donados son un porcentaje importante de los tratamientos realizados.

Los bancos de óvulos surgen con el advenimiento de la vitrificación. Permiten realizar tratamientos sin necesidad de la sincronización, ni del tiempo que conlleva hacerlo en fresco.

Además, según de qué lugar sean, ofrecen más información de las donantes, sobre su persona, su genética, el lugar de origen, incluso se pueden ver catálogos con fotos. En Argentina, si bien se tiene esa información, suele verse limitada porque es anónima. Entonces, se trabaja tomando en cuenta la raza y las características físicas de la donante y de la receptora como para que coincidan. También, hecho no menor en estos momentos, permite acortar los tiempos, dado que en cuanto se reciben los óvulos del Banco se puede proceder a realizar el tratamiento.

Es posible que los óvulos en fresco tengan mejores tasas de embarazo que los de banco. Pero también, cuando se sincronizan los ciclos de la donante y receptora, puede pasar que la respuesta a la estimulación de la donante no sea satisfactoria, o por algún otro motivo se tenga que cancelar el ciclo. Esto se complica más si se trata de pacientes que viajaron del interior o del extranjero para realizar el tratamiento. No ocurre cuando se lleva a cabo el tratamiento con óvulos de banco.

Los bancos de óvulos existen y son una buena alternativa, sobre todo en tiempos de pandemia, siempre que las tasas de éxito que se tengan con determinado banco sean similares a los resultados logrados cuando se realizan los tratamientos con óvulos en fresco. El inconveniente radica en que es mayor su costo, y algunos financiadores no los cubren.

Por su parte, los óvulos en fresco, si bien conllevan una mayor demora, no suele ser tan grave como cuando se está intentando lograr el embarazo con óvulos propios y se tiene una baja reserva ovárica. En ese caso, el paso de los meses puede complicar las posibilidades de éxito.

Tener toda la información es clave para tomar decisiones.

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