Profesionales de la provincia celebran hoy el Día Internacional del Yoga. Lo harán mediante clases online que se iniciarán a las 9.30 de la mano de la Melina Cid Conde, a través del Facebook de la Dirección de Deportes de la Municipalidad capitalina; a las 10.30, lo hará Luciana Bash mediante Ashtanga Yoga Jujuy. Llegada a las 15.30, será el turno de Valeria Farfán, en el Facebook de Deportes Municipal y en la misma página, a las 16 estará a cargo de Soledad Salas. A las 17.30 culminará la clase con Majo Fascio, transmitiendo en Ananda Yoga Jujuy.

Este diario consultó a una profesional sobre los beneficios de esta práctica que fue declarada por la ONU Patrimonio de la Humanidad, por su aporte a la paz y a la salud.

¿En qué consiste el yoga?

El yoga es un arte milenario de autoconocimiento de más de 5 mil años, junto con la mirada en relación a la salud. India, es una de las culturas más antiguas, como también China. Son culturas milenarias que miran la salud de forma holística y no fragmentada. La práctica del yoga es a través del cuerpo físico, las posturas que se llaman asanas. A partir del cuerpo físico, se va trabajando el cuerpo emocional y el cuerpo mental, que son los cuerpos más sutiles. En los últimos años, la práctica del yoga, de frente a los diferentes niveles de estrés y a enfermedades que antes eran desconocidas, se lo coloca como una herramienta de salud. También frente a desequilibrios de salud, como estrés, ansiedad, angustia e insomnio.

¿En este contexto de pandemia, cuál fue el rol de esta práctica?

-Para mí fue revelador y fue impresionante como los profesores de yoga en el mundo salimos a brindar nuestro servicio de manera desinteresada, algo que antes no existía, no solamente en el oficio del profesor del yoga, sino que muchas personas pasaron a trabajar de forma presencial a la virtualidad. Lo que permitió que también tuviera un alcance más expansivo, además de que la mayoría de las personas en el mundo estaban en sus casas.

Por un lado, la prevención que hace el yoga, es generar mucho en el sistema inmunológico. Es decir, levanta mucho las defensas, porque moviliza, en casi todas sus técnicas, la columna vertebral, por donde pasa nuestro sistema nervioso central. Además, el trabajo del yoga, es la respiración -uno de sus pilares- que es anaeróbica, no aeróbica que se da cuando corremos o salimos a andar en bicicleta. Lo que hace es que se vuelvan más consientes los beneficios de la respiración, tanto para el corazón, como para la mente. Muchas personas que se contagiaron de Covid, una de las secuelas que presentaron es la pérdida del olfato.

En este sentido, dentro del yoga hay una herramienta que se llama Jala Neti, que son limpiezas nasales y muchísimas personas han recuperado el olfato, haciendo ejercicio de respiración para ampliar la capacidad pulmonar y también estas limpiezas nasales para regenerar y que aparezca nuevamente el olfato.

 

¿Esta práctica presenta algún tipo de contraindicación? ¿Cuánto tiempo se aconseja hacerla?

-La práctica está contraindicada dependiendo del prácticamente. Por ejemplo, una persona que tiene lesión, alguna hernia, por ejemplo, lumbar, hay posturas que va a poder hacer y otras que el profesor idóneo se las tiene que modificar. Pero si, todas las personas pueden hacer yoga. Esta práctica se adapta al practicante y no el practicante al yoga. Por eso es muy importante que hagan las clases de yoga con un profesional, que durante la presencialidad, vayan a las clases y después continúen con ese profesor idóneo en un formato virtual. En mi caso, desde el inicio de mi profesión, siempre armo una ficha médica donde le pregunto al practicante si tiene alguna operación, una hernia de disco, presión bajo o alta. Entonces, eso te da un marco para poder acompañarlo en un proceso que es amoroso y paulatino, como lo es el yoga.

Respecto al tiempo, se recomienda hacer yoga todos los días, porque, por ejemplo, la persona suele estar sentada cerca de 8 o 10 horas frente a una computadora, entonces todos los días hay un desgaste de los ojos y de la columna vertebral. Entonces, para que también no uses tanto la energía, para que tengas herramientas frente a al insomnio, a la ansiedad y a la angustia, la meditación, es fundamental en nuestras vidas.

¿Si una persona practica yoga puede llegar a conectarse con la espiritualidad? ¿Esta disciplina la pueden hacer los niños?

-Para que la respuesta sea idónea, primero tenemos que definir qué es la espiritualidad. Si es conectar con el espíritu, con una vibración más sutil, pero al mismo tiempo más elevada, no tan relacionada con lo material, con consumir, con producir y gastar, te diría que sí. Todas las técnicas que hacen que vayas hacia el autoconocimiento, te van a producir un cambio y en el aparecerá tu voz interior. Los niños no lo necesitan, porque ya están conectados con ese lugar, están más cerquita del corazón. Los adultos de alguna manera nos vamos alejando un poco. Y el yoga, en ese sentido, se parece un poco más a los niños, porque está por ahí, más cerca del corazón.

¿Se puede practicar yoga en la casa, qué se necesita?

-Sí, en cualquier lugar que uno lo esté necesitando. Me gusta mucho una anécdota de unas mujeres en Ruanda, en una fábrica, donde ellas corren las máquinas de coser para practicar yoga. La práctica está ahí, para que la uses donde quieras, donde puedas. A veces es una meditación, un ejercicio simple para los ojos, para el cuello, una rotación de hombros. Me parece que no hay límites, la resistencia la ponemos nosotros con el ego. Lo único que necesitas es hacerte de este momento, ni siquiera a veces es necesario la colchoneta.

En muchos lugares, las personas hacen yoga en las sillas, porque están en sus trabajos, corren la mesa y se ponen a practicar con lo que tiene en ese aquí y ese ahora.

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