Adiós a Alberto Fernández en San Pedro

Hay hombres que dejaron huellas imborrables en el corazón de su pueblo, que se hicieron ofrenda y servicio a su gente, hombres de alta talla que son y debieran ser ejemplo para las presentes y futuras generaciones. Uno de ellos fue Alberto Fernández, quien merecidamente fue honrado con el título de Ciudadano ilustre de San Pedro de Jujuy por su labor y ejemplar servicio a su comunidad, presidiendo por más de treinta años la Asociación de Reservistas "Cazadores de los Andes".

 

En la Asociación de Reservistas "Cazadores de los Andes" realizó un importante servicio. Se destacó en el deporte y en la cultura.

 

Y quiso el destino que justamente fuera este mes de junio que se viste de celeste y blanco, el que lo viera partir cuando el calendario deshojaba el cuarto día. Lamentablemente, la situación que vive la humanidad, privó al pueblo realizar una despedida digna a un hijo dilecto que llegó para afincarse en la pródiga selva endulzada de cañas, donde escribió importantes páginas de la historia sampedreña.

Al tomar estado público la noticia de su deceso, la comunidad expresó sus condolencias a la familia y lamentó no haber podido acompañar para despedir a su querido reservista y agradecerle por la siembra realizada durante toda su vida.

Al amoroso cuidado de su familia, dedicó sus últimos años, a recordar el camino recorrido y amasado con gran fervor desde sus más claras convicciones cívicas, patriotas y morales. Un solo de trompeta que estremeció el corazón de sus familiares y un puñado de amigos que lo acompañó hasta su morada final en el cementerio Cristo Rey, fue el sencillo pero sentido homenaje a un hombre que supo honrar la vida y amar a la Patria.

Una vida hecha ofrenda

De raigambre norteña, abrazó para su vida el fuego dulce del ramal y sentando raíces, forjó su familia y la empresa que marcó su sello en la historia pujante de San Pedro, "El Puneño", uno de los comercios más populares de la ciudad y que hoy, muchos recuerdan con nostalgia en las memorias del San Pedro de ayer.

Junto a su esposa Luisa Cabezas Alfaro y sus hijos Juana, Zulema y Carlos Alberto, forjó su hogar cimentado en los valores y el amor.

Muchas instituciones lo tuvieron como referente en distintos ámbitos. Fue un apasionado del fútbol y formó parte de la comisión directiva de varios clubes, ocupando la presidencia de Club Atlético Providencia donde logró oxigenar la situación económica, brindando todo el apoyo al equipo de fútbol que recuperó su sitial en 1965, entre otros logros. Otra de las facetas en la que se destacó fue la música y sin ser un entendido en la materia, junto al recordado Victorio "Tolo" Vetulli, formó la Dixieland Jazz.

En 1976 nacía en San Pedro de Jujuy, la Asociación de Reservistas y dos años después se le impuso el nombre de "Cazadores de los Andes".Ocupó la presidencia en 1981 y por más de tres décadas, supo guiar su destino, con su profundo espíritu de patriotismo y servicio a la comunidad. No había acto, festividad patronal, fiesta cívica, cultural o social que no contará con su presencia y la de sus camaradas, siempre luciendo su impecable uniforme y prestancia galana, imagen que perdurará por siempre no sólo en las páginas de la historia local, sino en la memoria y el sentimiento que se proyecta en el tiempo.

El 25 de mayo de 2004 y a pedido de la comunidad, Alberto Fernández fue nombrado Ciudadano Ilustre de la ciudad de San Pedro de Jujuy mediante Decreto N° 213-G-2004, del Concejo Deliberante, merecido tributo a un servidor del pueblo.

En los últimos años de su vida estuvo alejado de su querido San Pedro debido a una dolencia propia del paso de los años. Disuelta ya la Asociación de Reservistas, dejó como legado el terreno que había sido cedido a la institución, ubicado en barrio Las Maderas, para la Banda de Música Juvenil de la Policía de la Provincia, espacio que misteriosamente nunca llegó a ocupar.

También hizo entrega un cuadro mural con la efigie del Padre de la Patria, el General San Martín, a la escuela secundaria que ostenta su nombre. Por otro lado, en tanto su salud se lo permitió, se dedicó a escribir la historia de instituciones destacadas del medio, material que entregó a distintos depositarios, entre ellos, a medios de comunicación, la biblioteca popular, entre otras.

Su luz se apagó en la otoñal mañana de junio, pero sin dudas su recuerdo nos permitirá descubrir su corazón enamorado de la Patria y de los más altos valores ciudadanos, esos que tanto se necesita recuperar.

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