Un comedor que se sostiene con "Esperanza"

"Esperanza" es un comedor nacido por un grupo de gente que sintió la necesidad de cubrir esa cuota de humanidad que nos nace a todos y se desborda ante la visión de nuestros pares con múltiples necesidades, pero sobre todo, la de los niños.

Es por ello que vecinos de barrio San José de la ciudad de Palpalá formaron este comedor que nació hace unos cuatro años, a los cuales luego se les sumaron otros que no tan cercanos, sintieron la misma necesidad de compartir y ayudar a otros que brindando alimento tres veces por semana a 180 niños, los platos se ven multiplicados al resto de sus familias y algunos ancianos.

En cuanto al funcionamiento del comedor "Esperanza", el referente de esta iniciativa, Hernán Chávez, agregó que "también concurren algunos niños que no están anotados o censados y llegan igual, y por ahí hay abuelitos o gente de otros barrios que vienen y llevan comida, que no están incluidos en el comedor con las familias que vienen siempre".

Este comedor está ubicado cerca de la chatarrería que puede verse de desde la ruta nacional 9, a una cuadra y media del SIC de barrio San José. Se ubican precisamente en la calle Yoscaba manzana AP-3, lote 14, justo al frente de la plaza de la exTupac, entre calle Yavi y avenida Juella que es la línea divisoria entre Palpalá y Alto Comedero de San Salvador de Jujuy.

Chávez relató que no reciben ningún tipo de subsidio de la Provincia o Nación, por lo que tanto las carnes como las verduras se consiguen "con el esfuerzo propio de los doce compañeros de cruzada que trabajan en el comedor". Además, también se suman vecinos o comerciantes que ya conocen su trabajo desde hace tiempo y les dan una mano con donaciones. Asimismo, indicó que "últimamente estamos recibiendo alguna ayuda del Movimiento Evita, espero que la gente no lo vea mal, y también de la Fundación Construyendo sonrisas del colegio católico Sagrado Corazón de Palpalá, que el año pasado no pudieron ayudarnos por el tema del Covid, y este año nos llamaron así que creo que nos van a ayudar".

Al respecto, Chávez acotó que "hay otra gente que nos ayuda, como este señor Claudio, del Harem del Pollo, porque nos ayudan a nosotros y otras veces a otros comedores, y la verdad es que están son manos grandes que tenemos porque si no fuera por él y el trabajo de los compañeros, no se podría. Los doce compañeros estamos divididos en dos grupos, donde nos vamos alternando uno por semana porque como vienen a colaborar, ellos puedan tener tiempo para sus actividades personales".

En cuanto a los días en que ofrecen la comida, señaló que en principio son los martes, miércoles y jueves pero no son fijos porque todo depende de la mercadería que consiguen. Chávez develó otro de los problemas que tienen que es la falta de infraestructura y comodidades para cocinar, y uno de los grandes problemas es que no tienen un freezer. De este tema detalló que "esto no es un comedor donde puedan encontrar un piso, es muy precario todo.

Nosotros estamos hace cuatro años y nunca recibimos ayuda como para que podamos trabajar mejor. Por allí si llueve se nos moja la leña, no tenemos en buenas condiciones el techo como para poder trabajar, y tenemos muchas necesidades que acompañan también al trabajo del comedor, como dije, nos falta un freezer, porque por ejemplo vamos al mercado y traemos mucha verdura y trabajamos toda la semana, pero cuando llega fin de mes, ahí aflojamos un poco porque al no tener cómo mantener la mercadería por ejemplo, licuamos dos o tres cajones de tomate y se los repartimos a todos. Otra cosa es que el lugar está medio descubierto, no está apto para que vengan a comer en estos momentos.

Hace unos meses con la lluvia se nos cayó todo el techo encima, y ahora está todo muy precario. También hace poco se acercó una señora y nos dio una cocina pero hay que hacerla arreglar, y nos habían dado un freezer que estaba muy deteriorado y la verdad que lo tuvimos que tirar. Y por la cocina, no tenemos un lugar donde ponerla porque como el techo no está muy estable y sin piso, y si cocinaríamos con la cocina afuera, no sé si funcionaría porque estría al aire libre. Entonces, esto es muy complicado, nos tenemos que estar dando vuelta, porque si tuviéramos otro espacio, se manejaría todo mejor". "Antes de la pandemia teníamos unos mesones donde venían a comer acá, pero por eso nos dividimos para cuidarnos".

Para concluir, el referente del comedor "Esperanza" indicó que reciben mercadería perecedera y no perecedera y todo en lo que puedan acercar aquellos que se conmueven con las carencias de tantos niños y familias enteras que habitan nuestra

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