Europa adelanta lo que se viene en cambio climático

Por Alejandro Brown y María Foguet (Fund. ProYungas)

Del mismo modo que hemos seguido con atención la evolución en Europa de las distintas olas de la pandemia de coronavirus, las intensas lluvias y sus consecuencias, sobre todo en Alemania y Bélgica, nos adelantan las consecuencias de no evaluar acertadamente los efectos de la dinámica climática, tenga que ver con el cambio climático o no.

Jean Pascal Van Ypersele es un climatólogo que forma parte del Ipcc (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático). Para él, lo que ha pasado no puede explicarse sin tener en cuenta el desajuste del clima. Dice que como el Ipcc viene diciendo hace años, Europa va a ser afectada por episodios de fuertes lluvias y períodos de sequía intensa. Y que hay un gran problema porque en términos de infraestructura, no se ha hecho ni se está haciendo nada para que puedan soportar estas cantidades enormes de agua de una sola vez. Como medidas de adaptación, dice que hay que trabajar en el sistema de alcantarillado, gestión de los ríos, des-impermeabilización de los suelos, trabajar con los agricultores para que los suelos puedan retener la mayor cantidad de agua posible, aumentar la cobertura vegetal, etc.

Uno de los problemas en Bélgica (quizás sea lo mismo en Alemania) es el ordenamiento territorial, particularmente urbano. Muchas casas en Valonia están construidas en zonas inundables. Con esta tormenta, se vio que el mapa de zonas inundables que existe no está completo y hay que trabajar para adaptarlo con la nueva información que se está generando. Hay casas que según los datos disponibles no estarían en zonas inundables, pero que sin embargo con esta tormenta quedaron totalmente anegadas.

Otro climatólogo, Wim Thiéry de la VUB (Universidad Libre de Bruselas), explica que la atmósfera que se calienta puede contener más vapor de agua antes de saturarse. O sea que cuanto más se calienta, más agua puede contener y hay más riesgo de precipitaciones extremas. El aumento de 1ºC acrecienta en un 7% la capacidad de la atmósfera de contener agua. Ha llovido en dos días entre 100 y 150 milímetros de agua, lo que equivale en promedio a 2 meses de lluvia.

Según el hidrólogo Kai Schröter, de la Universidad de Postdam, si bien esta región está acostumbrada a lluvias fuertes, estas han sido excepcionales, por la cantidad de agua y por la violencia. Por el momento no se puede decir con certeza que este evento está relacionado directamente con el cambio climático, pero los modelos del calentamiento global predicen que estos fenómenos extremos se volverán cada vez más frecuentes y probables.

En Alemania, los ríos grandes no son tanto el problema porque son anchos y grandes, se llenan de agua más lentamente y hay tiempo para prepararse. Así que son los pequeños ríos los que provocaron más problemas porque todo ocurre más rápidamente. Se emitieron advertencias, pero no se tomaron en serio y los preparativos fueron insuficientes, dijo Hannah Cloke, profesora de hidrología en la Universidad de Reading en el Reino Unido. Jean Jouzel, climatólogo, ex vicepresidente del IPCC, también habla de la urbanización y la cantidad de cemento en los suelos del oeste de Alemania. Esto impide que el agua se infiltre en el suelo que funciona como esponja (pasa lo mismo en Bélgica).

Soluciones naturales

León Merlot, un consultor belga de la Unión Europea menciona que debemos pensar más activamente en soluciones basadas en la naturaleza y devolver a los ríos lo que es de ellos, aumentando las zonas de infiltración y acumulación de agua para reducir los impactos ante eventos extremos.

En fin, seguramente correrá tanta tinta como agua al respecto, pero lo importante es considerar a estos procesos como multicausales y por lo tanto será necesario que cada sector contribuya con una parte de la solución. Urbanizadores, desarrolladores de infraestructuras, responsables de recursos hídricos, productores, defensa civil. Todos tienen una parte de la responsabilidad, pero sobre todo de acercar una parte de la solución.

En la Argentina tendemos a buscar monocausas, es decir apuntar la responsabilidad a un solo sector o actividad y de tal modo es más difícil encontrar soluciones integrales de fondo, que exigen una adecuada planificación territorial. Dónde urbanizar, dónde construir caminos y puentes, dónde producir y de qué manera, y en qué lugares debemos dejar a la naturaleza para que cumpla su rol de amortiguador de eventos extremos.

Es interesante observar cómo las noticias que provienen de Europa hacen hincapié en un análisis amplio y científico de las causas, alejándose del amarillismo sectorial como muchas veces encaramos estas temáticas por este rincón del mundo. A medida que los humanos seguimos creciendo en población, seguiremos ocupando espacios cada vez más vulnerables y estas situaciones catastróficas en vidas y costos materiales se seguirán repitiendo (y aumentando), si no planificamos adecuadamente el uso de nuestro territorio y si no coordinamos mejor nuestra respuesta en conjunto como sociedad. Una vez más Europa nos avisó...

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