Gimnasia ganó y se acomodó otra vez en la tabla

Gimnasia volvió ayer a ganar en casa y tuvo motivos para festejar. Es que el 1 a 0 sobre Santamarina de Tandil implicó ubicarse nuevamente en el lote "de los cuatro" de la Zona B, quienes al final del torneo de la Primera Nacional lucharán por el ascenso.

También sirvió para dejar atrás aquella sorpresiva derrota en manos de Defensores de Belgrano, que jugó 70 minutos con un hombre de más por la expulsión de Diego López. Y por último, lo más importante, el equipo mostró personalidad y fútbol para ganar sin complicarse la vida. El arquero visitante, Nicolás Avellaneda, terminó siendo clave para el resultado final.

Con dos líneas de cuatro juntas entre sí, el "aurinegro" se presentó en Jujuy para dar pelea. Arriba quedó muy aislada la dupla Beltrán-Michel. En los primeros minutos no pasó nada, salvo dos córneres que llevaron peligro a Santamarina, con un cabezazo de Cazula que pasó cerca y un disparo del capitán Faccioli que encontró al "Uno" bien ubicado.

Pero la monotomía se rompió cuando Antunes desbordó por derecha hasta el fondo, envió un centro pasado que Gatti cabeceó. El palo le dijo que no en primera instancia, pero en el rebote, el volante pudo romper el cero. El grito se escuchó en todo el barrio Luján.

El conjunto dirigido por Héctor Arzubialde, que hace un par de jornadas tomó la posta, no tuvo ideas ni recursos para buscar la igualdad. Abusó de los pelotazos y pareció que el estado de ánimo de los muchachos incidió en estos momentos. Dio la sensación que las cuatro derrotas consecutivas previas "pasaron factura" a la hora de querer equiparar el trámite.

En el complemento, el "lobo" no aflojó. El sector central del mediocampo, con García y el debutante Pérez Godoy, manejó la pelota y por derecha Ortigoza fue una pesadilla cada vez que encaró.

Avellaneda evitó el gol de Lencina y además reaccionó justo ante un jugadón de Antunes, que quedó mano a mano tras llegar tocando hasta el fondo.

En otro gran movimiento, vía contragolpe, el ingresado Jorge Juárez arrancó en su campo, eludió a tres rivales y cuando le salió Avellaneda, en lugar de asistir a Ortigoza o González, optó por patear cruzado. Pasó lejos, pero hubiese sido un golazo de aquellos.

Sobre el cierre, el golero tandilense tapó el disparo de Bertochi y en el rebote, Sperdutti -el otro debutante- no pudo gritar el segundo.

Gimnasia ganó y sonríe. Se sacó un peso de encima. Mientras que Santamarina quedó preocupado, sabiendo Arzubialde que el problema principal a solucionar es el anímico.

 

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