Un cierre de listas que resguarda al Presidente

Pese a las palpables diferencias políticas e ideológicas que reinan en el oficialismo, el cierre de listas a nivel nacional no dejó grandes heridos entre sus filas. A diferencia de lo que ocurrió en Juntos por el Cambio, donde habrá internas en muchos distritos clave, el rígido liderazgo de Cristina Kirchner consiguió mantener alineados a todos los actores de la coalición. Esta vez, las listas tuvieron más equilibrio que en otras ocasiones, donde el Instituto Patria había copado los principales lugares en las boletas. 
El Presidente de la Nación, sin dudas, fue uno de los grandes favorecidos con la conformación de las listas. Finalmente, los candidatos que encabezarán la propuesta del Frente de Todos -tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la Provincia- son personas de su confianza, pero ese pasa a ser un dato anecdótico al lado del verdadero logro presidencial: mantener intacto a casi todo su Gabinete, a excepción de Daniel Arroyo. .
Alberto Fernández se garantiza con Victoria Tolosa Paz y Leandro Santoro una defensa a ultranza de su gestión en los medios masivos de comunicación, en detrimento de lo que podría haber ocurrido si las caras visibles eran los sectores más kirchneristas, que suelen realizar críticas públicas a políticas como el manejo de la deuda o la política sanitaria. En ese contexto, la continuidad de Santiago Cafiero en la jefatura de Gabinete resulta vital para el jefe de Estado, ya que perderlo sería visto inmediatamente como una pérdida de poder muy acentuada. 
El escenario electoral no será fácil para el Gobierno, pero consiguió un aliado inesperado en la carrera: la oposición. La Paso que disputarán Diego Santilli y Facundo Manes en Buenos Aires podría dejar herido de gravedad el proyecto presidencial de Horacio Rodríguez Larreta y le garantiza al peronismo el primer lugar en las elecciones de septiembre. Si bien es cierto que la elección definitoria será dos meses después, el impacto político de esa situación podría darle un impulso extra al oficialismo. 
Hoy por hoy, hay coincidencia entre los encuestadores de que el Frente de Todos arranca la campaña en el distrito más populoso con, al menos, cinco puntos de diferencia. Ese dato tiene poca importancia teniendo en cuenta que nadie sabe cómo continuará la escalada del dólar ni cómo se resolverá la crisis por las segundas dosis de Sputnik V. 

La vacunación

En el Gobierno aún reina la conmoción por las impredecibles consecuencias políticas y judiciales que podría traer la carta enviada por la asesora Cecilia Nicolini a Rusia. En esa misiva se implora la llegada de segundas dosis de Sputnik V, se reconoce que la situación es “crítica”, se deja en claro que hubo una elección geopolítica de esa vacuna y se advierte sobre un eventual rompimiento público del contrato. Esto ocurrió, ni más ni menos, que dos días antes del cierre de listas de cara a unos comicios que definirán la gobernabilidad para los próximos dos años y también las aspiraciones presidenciales de varios dirigentes. 
¿Habrá un impacto electoral de esta situación en las Paso? Los tres consultores que dialogaron con El Tribuno sobre el tema consideran que eso dependerá de si comienzan a llegar o no las casi siete millones de aplicaciones que generan escozor entre los inoculados con la vacuna rusa. Hoy por hoy, afirmaron, el problema afecta más la imagen del Gobierno que su eventual intención de voto, que orillaría el 35 por ciento a nivel nacional en coincidencia con el tradicional voto cautivo del kirchnerismo. 
Lo más grave de toda esta situación, que venía siendo minimizada por la ministra Carla Vizzotti, es que la mayoría de los vacunados con este fármaco son mayores de sesenta años, quienes hoy aguardan la llegada de la variante Delta con menos protección de la necesaria. Increíblemente, la población de riesgo es hoy la que espera desesperada completar su esquema de vacunación, que ya tienen finalizado personas de cuarenta años sin factores de riesgo. 
Cerca del presidente Alberto Fernández reconocen que la misiva fue ordenada por él para ejercer presión sobre el Instituto Gamaleya, quizás en un intento de despegar la imagen del jefe de Estado de la de Putin, a quien semanas atrás le agradeció que envíe las vacunas “que el mundo no nos estaba dando”. Es evidente que el equipo de comunicación del oficialismo busca demostrar que la carta es una defensa a la soberanía nacional y no una admisión de la sumisión extrema que tiene hasta ahora la Casa Rosada con el presidente Putin. Por la respuesta del Gobierno ruso, quien afirmó que seguirá priorizando a su población, la comunicación tuvo mucho más impacto en suelo argentino que en Moscú. 
Nada de lo que trascendió a la prensa debería causar demasiada sorpresa, ya que la Casa Rosada nunca explicó con claridad por qué se habían dejado afuera a las vacunas norteamericanas ni tampoco cuál era el compromiso con Vladimir Putin para atar la suerte de la vacunación argentina al Kremlin. Si bien en todo momento se sospechó que la afinidad política hacia Rusia y China había sido determinante, nunca eso había quedado en evidencia por escrito. Quedó claro que el Gobierno argentino no priorizó criterios epidemiológicos en la selección de las vacunas y que eso, a la altura de los resultados, hoy lo pone en una situación de suma fragilidad ante los más de cien mil muertos que padece el país.
¿Cómo es posible que se admita que un Gobierno democrático hizo todo lo posible por el éxito de una vacuna como afirma Nicolini en su carta? Lo que un Estado debe hacer es lo máximo posible por el éxito de su pueblo, y eso incluye el abastecimiento de las vacunas en tiempo y forma. 
 

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