Es clave que haya códigos vigentes para la construcción

A un mes del colapso del edificio de condominios Champlain Towers South de Miami, que impactó por el fallecimiento de casi un centenar de personas, entre ellos muchos argentinos, el suceso sirve como alerta para analizar si las estructuras son seguras y la normativa en Argentina es acorde, y si hay o no controles. Jujuy tiene una normativa obsoleta que es clave actualizar para que las construcciones se hagan previa autorización y control.

En tal sentido, cobra interés el análisis del ingeniero civil integrante del Colegio de Ingenieros de Jujuy, Luis Fernández Campos, quien se refirió al caso con base en información publicada y sobre la actualidad del interés que se adjudica a los estudios estructurales a la hora de construir, los antecedentes de incidentes en el país y las normativas vigentes.

"Hace un mes que pasó y fue una noticia muy impactante porque es un evento poco común. Estamos acostumbrados a leer noticias en contexto de catástrofes o de terremotos pero si bien sucede en el mundo, no es muy común que un edificio colapse. Con la poca información y con la experiencia es importante tratar de ver qué pasó, y cuáles son las enseñanzas para los profesionales cuando pasan estos sucesos", dijo Fernández Campos.

Según lo que surgió con base en testimonios de sobrevivientes y registros audiovisuales, consideró que evidentemente se trató de un problema estructural que tuvo varias causas que se definirán luego de los informes de la pericia patológica de la estructura.

Destacó que cada vez que hay un suceso, "en los estándares americanos se producen ajustes tanto en los estándares constructivos y en los códigos de edificación", precisó. Detalló que en Miami hay un control muy estricto de edificios cada diez años, y deben presentar al municipio un informe de un técnico especialista en estructura sobre el estado del edificio luego de los 40 años.

Si bien está cerca del mar, que tiene productos cloruros que corroen y afectan el acero, y hay otros cuatro edificios que tienen deterioro similar, aun así para que este colapsara debió ocurrir un hecho particular que aún no está claro.

Por ello este suceso sirve para que no se vuelvan a cometer los mismos errores, pero advirtió que se debe contemplar que los edificios tienen su contexto histórico, y fueron hechos con códigos y características constructivas de esa época.

"Una enseñanza es para los profesionales del área de la construcción, que no debemos permitir el uso de códigos obsoletos en construcción, porque si bien el que se usó en ese edificio era el vigente para la época, hoy en día ha sido superado por varios códigos más", explicó Fernández Campos.

Solo hay controles en Bs. As.

Contemplando que en Argentina también hubo sucesos en menor escala, el especialista recordó que "el único lugar donde hay cierto control es en la Ciudad de Buenos Aires. Es puntualmente por los balcones de las casas de hace setenta años que estaban hechos con hierros, perfiles y con los años se han ido carcomiendo y han provocado accidentes, incluso fatales".

Explicó que los controles sólo se dan en Buenos Aires y que en las demás provincias no hay control, ya que cada una tiene potestad para decidir cuál es el código vigente que va a utilizar. Explicó que si bien los códigos de construcción en Argentina están más orientados a la sismorresistencia, porque estar en zona sísmica, estos tratan de brindar seguridad y se han ido aggiornando.

No obstante, explicó, "el último código que existe (del año 2005 actualizado en 2013) para construcciones sismorresistentes no es el que se utiliza habitualmente en San Salvador de Jujuy. Aquí se utiliza el del año 1982, porque simplemente cada ciudad y cada provincia tiene la potestad de declarar cuál será el código vigente", afirmó.

Aclaró que esto no solo ocurre en Jujuy sino que en Salta es igual aunque Mendoza o San Juan, de gran actividad sísmica, sí tienen vigente el último código. "En el caso de Jujuy se está utilizando un código que tiene más o menos treinta años", explicitó.

Necesitan actualizar la normativa

Luis Fernández Campos consideró que desde su perspectiva y de quienes están en el ámbito del cálculo estructural, los eventos como el de Miami sirven para reflexionar sobre la importancia de la utilización de códigos modernos. También son clave para reconocer la importancia del profesional, ingeniero estructuralista, que muchas veces no se ve y se prioriza en la estética, sin contemplar detalles que en el futuro podrían salvar vidas.

Sostuvo que hay que contemplar que hay profesionales que invierten tiempo estudiando y analizando para evitar riesgos, que en el campo de la estructura sean resilientes, de modo que si pasa un suceso no haya víctimas y que el edificio se pueda salvar con los arreglos pertinentes. A nivel nacional el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) se encarga de emitirlos, elaborar, actualizar y difundir los Reglamentos Nacionales de Seguridad Estructura conocidos como Inpres-Cirsoc, va sacando los códigos y los pone para público conocimiento y cada provincia es la que tiene que adoptarlos.

LUIS FERNÁNDEZ CAMPOS, INGENIERO CIVIL

“Hay que entender que hay que aggiornar los códigos y siempre tratar de utilizar el último código vigente, porque tiene toda la experiencia de lo que ha ido pasando, no solamente en Argentina, sino en otros lugares que se va ajustando al código”, enfatizó.

El edificio de Tribunales

Consultado por edificios como el de Tribunales y construcciones antiguas o nuevas en adobe, el especialista dijo que la realidad de una ciudad no se puede cambiar. “Se ha construido en una época y era el uso común de ese entonces. Para edificios que son de importancia, en otros lugares se provoca un ajuste en la capacidad para que si viene un sismo, no colapse.

Por ejemplo, el edificio de Tribunales, es curioso porque en los manuales sismorresistente, el modelo de copa aparece como no apropiado para zonas sísmicas”, dijo. Recordó que si bien se realizó hace algunos años un ajuste para tratar de adaptarlo a la capacidad que se requería en ese momento, se trata de un edificio ícono que se construyó en una época sin un análisis más profundo sobre cómo podría actuar esa forma si viniera un sismo. Sobre el uso de adobes dijo que la gente no debe asustarse si vive en una casa de ese material, de hace 60 a 90 años, porque en general en edificios bajos no tienen mucha demanda al sismo.

“Pero es cierto que el adobe tiene nula capacidad de absorción y es común ver que ante un pequeño movimiento, las paredes ceden y caen”, aclaró. Y en relación a la bioconstrucción, que se realiza con botellas, barro, paja, adobes y otros, el ingeniero civil explicó que es una fuerte discusión entre diseñadores, pero desde la ingeniería se ve esa tendencia con la visión de la seguridad ya que aseguró que no son recomendables para zona sísmica y menos con dos pisos. Instó a consultar al Colegio de Ingenieros por asistencia.

El edificio colapsó por varios factores

Las causas posibles del colapso, de acuerdo al análisis y a conjeturas de varios grupos de profesionales, tendrían que ver con una serie de eventos desafortunados que se dieron en simultáneo. El origen del derrumbe no sería la utilización de sistema de piso plano o losas sin vigas, como se hizo público en algún momento. Pero desafortunadamente sí sería el responsable de que no se encuentren sobrevivientes, al no tener vigas y no poder generar marcos rígidos o “triángulos de vida”.

Según testimonios que surgieron días posteriores al derrumbe de la torre de Miami, se reconstruyeron algunos sucesos. Ese día se realizaron trabajos en la azotea del edificio con colocación de anclajes de techo, paso previo para los posteriores trabajos de reparación y tareas de impermeabilización de la azotea ya que era continuo el ingreso de agua. Los primeros relatos y registros audiovisuales sugirieron al inicio de los hechos escombros que cayeron posiblemente de un balcón del lado sur o parte de la azotea o incluso del pent house del último nivel que se desprendió.

Mucha de la información surgió en los debates que se dieron en algunos foros de ingeniería. Además, existen por lo menos tres testimonios que aseguran que antes del colapso se produjo el hundimiento de la losa de la zona de la pileta, techo de cochera. Otra fuente es el video que se hizo público, de la cámara de seguridad del edificio lindarte al sur, donde se observa el derrumbe, primero la parte central del edificio y luego el ala este. “En la filmación se puede ver que el desplome comienza con la línea de columnas exteriores de lado sur, que por alguna razón pierden su capacidad portante. A partir de allí comienza una caída a modo de castillos de naipes”, dijo Fernández Campos.

El derrumbe de las primeras columnas en planta baja generó un mecanismo de colapso dinámico, acelerado por un sistema estructural de losas sin vigas que fueron fallando por punzonamiento. En cada impacto las losas eran perforadas por las columnas y estas se fueron apilando una encima de la otra. Sobre la montaña de escombros quedaron a la vista los tramos de las columnas.

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