Veinticinco años de la consagración del altar

A comienzos de los 90 la nueva sede parroquial de San Pedro y San Pablo ya tenía su forma definitiva en la avenida Almirante Brown y Zegada. El 7 de julio de 1996 se consagró el altar mayor con una reliquia de San Juan María Vianney, el santo cura de Ars y patrono de los párrocos, que monseñor Marcelo Palentini trajo desde Europa.

Es decir que este miércoles se cumplen las Bodas de Plata del acontecimiento que también marcó a la comunidad del sur capitalino.

El padre Miguel David Aciar Díaz lo resaltó ayer al concluir la Eucaristía dominical y anticipó que durante la misa de las 20 se recordará especialmente a todas las familias y benefactores que hicieron posible la obra de grandes dimensiones que es un hito, sobre todo por su gigantesca cruz amarilla, en el corazón del barrio San Pedrito.

El padre Miguel David comentó que en las actas del consejo parroquial figuran los importantes aportes que se realizaron, muchas veces en forma anónima, para lograr que el templo pudiera albergar a las nuevas generaciones de la zona.

Será momento seguramente para las anécdotas de quienes acompañaron las numerosas propuestas para recaudar fondos y de quienes brindaron su servicio para los traslados cuando el uso no era permanente.

Las instancias también se encuentran en el libro de los 50 años -compilado por el profesor Manuel Armas- en el facebook parroquial.

La activa comunidad celebró el 29 de junio sus fiestas patronales, por lo cual las imágenes de San Pedro y San Pablo permanecen entronizadas en el monumento elaborado con lana y símbolos religiosos que lo ornamentan. Ese día el obispo Daniel Fernández ofició la misa.

Festejos huertanos con protocolo

Con todos los cuidados derivados de la pandemia por el coronavirus, la comunidad huertana jujeña pudo honrar a la Virgen el viernes pasado.
El salón de actos se engalanó para las honras centrales que se multiplicaron para permitir la participación presencial.
Así por la mañana fue el turno de la “promo” 2021 que mantuvo las dos burbujas con las que se imparte clases este año.
El momento más emotivo fue el de la consagración para que la Madre proteja y guíe sus pasos una vez que dejen las aulas.
Mientras que por la tarde Nuestra Señora del Huerto volvió a reunir a los exalumnos de la tradicional institución.
Especialmente las “promos” que celebraron sus Bodas de Oro -egresadas 1971- y Bodas de Plata, que culminaron sus estudios en 1996. 
Recibieron presentes recordando su paso por el colegio de calle San Martín.
En la participación quedó reflejado el deseo de encontrarse bajo su maternal bendición siempre, sobre todo en estos tiempos complicados.
También se rezó por el alma de quienes ya partieron hacia la casa del Padre y por la salud de los alumnos, exalumnos y docentes que pasan por momentos de enfermedad.
A través de las redes sociales, además, pudieron decir presente las restantes familias huertanas y gianellinas.
Mientras que los otros niveles y cursos lo hicieron el jueves.

 

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