"En todos los lugares se sufre la discriminación"

La vida de María Romano giró estrepitosamente desde que su diabetes se le complicó, pese a una cirugía, y perdió la vista. Trabajaba como portera y luego de dos años en que tuvo que sobreponerse y reaprender todo para poder desenvolverse, volvió a trabajar. Pero tuvo que afrontar desconocimiento y discriminación en la escuela a donde prevé volver, luego de recibir la segunda dosis de vacuna. Creó una fundación para ayudar a personas ciegas en su zona.

 

María Romano junto a Rodrigo Bonillo crearon la Fundación "Águilas a volar" y brindan cursos para personas ciegas de esa zona.

 

"Soy diabética insulino dependiente, me empezó a perjudicar la salud visual, me operé en el 2016 y no pudo ser posible restablecer la visión", recordó María, de Libertador General San Martín.

Por entonces se desempeñaba como portera en una escuela de su ciudad. Sabía que su enfermedad era progresiva, le informaron que debía operarse y así lo hizo en la capital jujeña, pero no logró recuperar la visión. La nueva condición le significó dos años de licencia en el trabajo y tener que volver a empezar en muchos aprendizajes de la vida cotidiana.

Sin embargo, volvió a trabajar a los dos años, con otras actividades y ya no como personal de limpieza, por lo que la transfirieron a biblioteca, y luego se desempeñó en el portón de ingreso.

EN LA COMPUTADORA / TUVO QUE REAPRENDER MUCHO Y AÚN APRENDE NUEVAS.

"En todos los lugares donde uno va siempre hay discriminación y desinformación también, porque las personas no están preparadas para tener personal con discapacidad. En mi escuela por lo menos no había nadie que tuviera discapacidad. Fue duro pero siempre tenía en mi mente que no tenía que darme por vencida, ese también fue el motivo que me impulsó a salir", explicó.

Recordó que no se permitió bajar los brazos, y la discriminación también la motivó a seguir adelante y evitar quedarse en casa y luchar por su espacio laboral. Y es que cuando llegó esperaba que quien estaba a cargo explicara al resto del personal de la comunidad escolar que tenían entre ellos a una persona con discapacidad, pero no encontró jamás empatía.

"Tuve que hacerme camino yo sola. Unas cuantas personas estuvieron al lado mío", ratificó. Destacó por ello la asistencia del referente del programa Unjuprodis de la Universidad Nacional de Jujuy, Adán Cáceres, quien supo asesorarla y animar. "Continué, aguanté muchas cosas", agregó sobre su experiencia laboral tras la pérdida de la visión.

La ceguera le significó volver a aprender todo de nuevo a través de la rehabilitación. Tuvo que reaprender el manejo del celular, aprender todo para cocinar, limpiar, lavar los utensilios que usa y lo logró paso a paso. Sin embargo aún le cuesta movilizarse en la calle, ya que está en pleno aprendizaje del uso del bastón, ya que siempre tuvo el brazo de sus hijos con quien guiarse.

CREARON LA FUNDACIÓN | ES “ÁGUILAS A VOLAR”. CLASE DE BRAILLE Y MOVILIDAD

De hecho, destacó que tiene cuatro hijos, los mayores casados y los menores que viven con ella, y su esposo, quienes la apoyaron desde que comenzaron sus problemas y luego de perder la visión. "Siempre hay alguien que está acá conmigo para cualquier cosa, si tengo que salir a algún lado", precisó Romano.

Desde el inicio de la pandemia no trabajó debido al aislamiento preventivo para personas del grupo de riesgo, al ser diabética e hipertensa, pero le tocará volver ya con el pase a planta permanente con que cuenta, luego de que le inoculen la vacuna contra Covid.

Durante el aislamiento preventivo de la pandemia, reunió fuerzas por la diabetes e hipertensión, y pese al miedo logró esquivar la depresión, y pudo sortearlo bien.

En septiembre cumplirá 52 y considera que le queda mucho por dar a través de su trabajo. Por ello sigue adelante con la Fundación "Águilas a volar" que conformó junto a Rodrigo Bonillo, con la asistencia de su profesor Cáceres y Cintia Ibalvaz, y ahora trabajan con personas en su misma condición en Libertador.

Ahora cuentan con profesores que fueron a dictar clases de Braille y de movilidad, pero esperan avanzar con el tiempo con clases de computación.

La diabetes y el impacto en la visión

La diabetes o la diabetes mellitus es una afección crónica que aparece como resultado de problemas en la producción y/o suministro de insulina por parte del organismo.

La insulina es una hormona que fabrica el páncreas y que capacita a las células para obtener la glucosa de la sangre y utilizarla en la producción de energía. Cuando una persona tiene diabetes, o bien su páncreas no produce la insulina necesaria (diabetes tipo 1), o su organismo no es capaz de utilizar de modo eficaz la insulina que produce (diabetes tipo 2). La enfermedad del ojo, o retinopatía, es la causa principal de ceguera y deficiencias visuales entre los adultos de las sociedades desarrolladas.

Aproximadamente, el 2% de todas las personas que han tenido diabetes durante 15 años se queda ciego, mientras que un 10% desarrolla graves deficiencias visuales. El ojo funciona de un modo parecido a una cámara. La luz entra a través de la córnea, pasa a través de la pupila, y avanza a través del cristalino, que finalmente enfoca los rayos de luz y produce imágenes claras y definidas sobre la retina. La retina funciona como la película de la cámara. La luz es captada por unas células especiales de la retina, y la información (la “foto”) es enviada al cerebro a través del nervio óptico, en la parte posterior del ojo. Los principales problemas oculares asociados a la diabetes son retinopatía diabética, edema macular y cataratas. Es clave tratarlas para evitar llegar a ello.

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