Relaciones saludables en la pareja

Por VERÓNICA PANIAGUA, Trabajadora social.

En ese sentido, podemos definir una relación de pareja sana de la siguiente manera: es sana si existe un esfuerzo de ambas partes de impedir que exista maltrato físico o emocional, comportamientos abusivos, controladores, humillantes, egoístas, etc.

Comenzar el camino de la relación y convivencia en pareja, de una mujer y un hombre, que han sido educados en una sociedad patriarcal, supone interpretar un papel aprendido hasta ese momento. Cada uno de los integrantes de una pareja llega a ese momento con una idea preconcebida, más o menos clara, de cómo quiere ser dentro de una pareja. Me refiero, no a la relación de pareja concreta que se va a iniciar sino a la que tenemos en nuestra cabeza: "La que creemos que debería ser".

Lo normal es que nos enfrentemos a esta nueva realidad condicionados por demasiados papeles aprendidos, que nos obligan a seguir un guión escrito de antemano. Muy a menudo este caminar de dos, se desarrolla en paralelo, sin llegar a converger, porque cada uno quiere "imponer" al otro su propio modelo, que considera mejor.

Así, lo que debería vivirse en un espacio de tranquilidad y de placer, se convierte en una cruzada por ir ganando espacios de poder, por imponer cada uno al otro su propio ideal de pareja.

Vivir en pareja satisfactoriamente es un arte difícil que requiere de ciertas habilidades personales, sociales y espirituales que son importantes conjugarlas al momento de convivir.

Las relaciones son necesarias y parte de una vida saludable, pero no existen relaciones perfectas. Las relaciones, de noviazgo o de matrimonio enriquecen nuestras vidas y añaden bienestar en la vida. Sin embargo, las mismas relaciones puede causar malestar, incluso pueden causar mucho daño.

Es importante no tener una visión idealizada de la relación, tener presente que la relación de pareja tal como se dio al inicio va experimentar modificaciones, y que el "ímpetu desenfrenado" que se vivió en ese momento va a convertirse en algo más estable y rutinario. Una relación más rica y profunda va a surgir en su lugar, y es importante que incluya también la pasión. A lo largo de la relación existirán buenos y malos momentos; esperar que siempre sea color de rosa es negarse a dar un siguiente paso.

Algunos puntos a tener en cuenta. Apoyo incondicional: Estar ahí el uno para el otro tanto en los buenos como en los no tan buenos momentos.

Cambiando lo perfecto o ideal por lo que funciona: Dejando de lado las ideas de la pareja perfecta y encontrando las cosas que funcionan en la relación y cambiando las que no funcionan.

Siendo independientes emocionalmente: Cada uno teniendo su espacio propio, al igual que los pensamientos y sentimientos, no deben estar pegados todo el tiempo también hay que respetar el espacio propio de cada uno, porque antes de ser parejas son personas.

Fortalecer el tiempo juntos: Buscar más espacios para compartir, hablar, pasar el rato, establecer días especiales para salir los cuales no pueden ser tocados con otras actividades.

Aprender a renovar el proyecto de vida juntos: Si ya han establecido lo que quieren lograr como pareja es bueno revisar ese proyecto cada cierto tiempo e incluir cosas nuevas que sean buenas y beneficiosas para la pareja. Escucha sincera: Escuchar activamente a tu pareja sin interrumpirlo, ni realizar juicios de valor o comentarios negativos, solo el simple hecho de estar ahí prestar tu oído y al hacerlo queda un mensaje claro, "me importas".

Comencemos a desconstruir conceptos, ideas, imaginarios y modelos con los que crecimos y hemos naturalizado, la relación del hombre y la mujer, como una relación de disputa, competencia, desigual, con luchas de poderes y construyamos juntos nuestra propia historia, pensando que "estando persuadido (creyendo) de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo", Filipenses 1:6 RVR1960, perfeccionarnos cada día para relacionarnos con forma saludable, no perfecta, con nuevas oportunidades, nuevos compromisos, nuevas formas, intentando escribir nuestra propia historia y que sea lo mas bonita y real posible, donde cada uno pueda sentirse involucrado, correponsable de cada tarea en el hogar, en la crianza de los hijos, en la economía, en los proyectos que faltan por alcanzar, en los sueños que faltan por cumplir, pero aferrados de la gran promesa "Encamíname en tu verdad, enséñame! Tú eres mi Dios y Salvador; en ti pongo mi esperanza todo el día Salmo 25:5"

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