La clase política rinde examen ante la sociedad

La instalación mediática de que hoy se juegan dos modelos de país tiene mucho más que ver con la exacerbación premeditada de la grieta, fogoneada por las dos fuerzas mayoritarias, que con un diagnóstico certero de lo que realmente ocurre en la Argentina. La inflación, el desempleo, la pobreza y la inseguridad se profundizaron tanto con gobiernos peronistas, radicales o liberales, generando en la sociedad un hartazgo importante hacia la clase política que esta jornada podría verse reflejado en un alto ausentismo, en una importante cantidad de votos en blanco y en un eventual resurgimiento de fuerzas ligadas a la derecha más concentrada.

Las definiciones que surjan esta noche tendrán un fuerte impacto político de cara a las elecciones del 14 de noviembre, pero será difícil realizar un análisis pormenorizado sobre lo que pueda ocurrir en Diputados y Senadores, donde se juega la dinámica de gobernabilidad hasta 2023.

¿Logrará Juntos por el Cambio retener a los votantes de los candidatos que pierdan en las internas de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Caba? Esa incógnita puede ser determinante para el futura conformación del Congreso, en donde el kirchnerismo aspira a conseguir el quórum propio en la Cámara baja y a mantenerlo en la Cámara alta. Una dispersión en la principal coalición opositora entre las primarias y las generales hacia fuerzas como la de Javier Milei, José Luis Espert y Florencio Randazzo podría significar una gran noticia para el Gobierno nacional, que prepara un paquete de leyes impositivas y judiciales que difícilmente puedan avanzar sin una mayoría considerable.

En el Frente de Todos la posibilidad de tener grandes fugas entre septiembre y noviembre es realmente muy baja, ya que por lo general el kirchnerismo logra concentrar casi todos sus votos en la primaria, dejando un margen de crecimiento muy estrecho para las generales.

Esto tiene que ver con que casi un tercio de la Argentina se mantiene inalterable hace más de una década en el respaldo al kirchnerismo. Se trata de votantes que no cambiarán su parecer por más que se dispare la cotización del dólar, aumente el índice de delitos o haya problemas en la campaña de vacunación. En síntesis, el porcentaje que obtenga hoy el oficialismo será, casi con seguridad, muy parecido al que logre dos meses después.

Pase lo que pase esta noche, en la Casa Rosada ya se está hablando de eventuales cambios en algunos ministerios para relanzar la gestión de cara a la segunda etapa de la presidencia de Alberto Fernández. "Obvio que analizamos cambios, siempre estamos mirando que es lo que se puede mejorar, pero esa será una decisión que tomarán Alberto y Cristina llegado el momento", señaló ayer a El Tribuno de Jujuy un funcionario que tiene trato directo con ambos miembros de la fórmula presidencial.

Las versiones indican que las áreas de Producción, Economía y Seguridad podrían ser las primeras en ponerse bajo la lupa, ya que en el Intitulo Patria no están del todo conformes con la gestión de Matías Kulfas, Martín Guzmán y Sabina Fréderic, quien viene de comparar el índice de delito de Santa Fe -copada por el narcotráfico- con los de la Ciudad de Buenos Aires. Ese hecho fue repudiado, ni más ni menos, que por el gobernador Omar Perotti, quien va como senador suplente en la lista bendecida por Cristina Kirchner. Días atrás, la funcionaria había señalado que Argentina tiene más inseguridad que Suiza, pero que el país europeo es más aburrido para vivir. Ninguna de esas dos afirmaciones, realizadas en el último tramo de la campaña, fue celebrada por los arquitectos electorales del Frente de Todos.

La campaña ayudó muy poco para aportar certidumbre al electorado, ya que las principales fuerzas políticas se concentraron más en remarcar los errores de sus adversarios que en la fortaleza de sus propias ofertas electorales. Esa situación

llevó a que la mayoría de los discursos se enfocan en el pasado reciente y muy poco en el futuro, tiempo que preocupa sobremanera a los ciudadanos, que temen un deterioro aún mayor de su poder adquisitivo y un rebrote de la pandemia con el ingreso de la variante Delta.

Esta elección, sin dudas, tiene mucho más impacto para la dirigencia que para la sociedad, que votará definitivamente a sus representantes recién el 14 de noviembre. Esta noche habrá muchos más ganadores testimoniales que verdaderos triunfadores. Algunos destacarán ser los candidatos más votados, otros haber triunfado en la interna de su frente y otros haber perdido por menos resultado del esperado.

La economía

El tipo de cambio en el mercado paralelo alcanzó su máximo del año esta semana, ubicándose por encima de los $187. ¿A qué se debe este repunte del tipo de cambio? Básicamente a las dudas que hay en los mercados sobre una eventual devaluación en el corto plazo, cosa que el Gobierno nacional se encargó de descartar de plano cada vez que tuvo la oportunidad de hacerlo.

En diálogo con El Tribuno, un importante operador financiero de la city porteña sostuvo que "es muy difícil prever cuál será el comportamiento del oficialismo entre septiembre" y noviembre, aunque muchos consideran que si el resultado es más ajustado de lo que imagina el oficialismo podría producirse un nuevo incremento en el gasto público que impulse la inflación y aumente la cotización del dólar.

Por estas horas eran pocos los funcionarios del ala económica que se animaban a descartar que haya un acuerdo con el Fondo Monetario antes de las elecciones generales, ya que para el Gobierno podría servir y mucho como señal de estabilidad a los mercados en medio de la nueva campaña. De todos modos, se trata de un acuerdo que debe contar con algún tipo de visto bueno opositor, cosa que es reclamada por las autoridades del FMI con particular insistencia.

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