La verdadera campaña electoral comienza hoy

Terminó la encuesta que acomoda la grilla de largada para la campaña que en dos meses, nos pondrá otra vez frente a las urnas. Y entonces no será para alentar especulaciones, dilucidar internas o distraer a los votantes con las pulseadas entre los egos de los dirigentes: el 14-N a nivel nacional será el día D para dos proyectos políticos en pugna en Argentina: de un lado, el heterogéneo Frente de Todos que comanda el cristinismo buscando consolidar el concepto de poder total que instaló en el 2003 y que tuvo un ascenso vertiginoso hasta que tropezó confundiendo liderazgo con prepotencia.

Del otro lado el variopinto Frente Juntos que en el 2015 probó las mieles del triunfo, pero no supo galvanizar sus acuerdos y mucho antes de los cuatro años de mandato comenzó a resignar un poder agotado en sí mismo. Hubo ayer apariciones interesantes en los extremos de izquierda y derecha, que quedan para el análisis. A menos de dos años de gestión de Alberto Fernández, volvemos al mismo dilema: optar entre dos fuerzas que no garantizan ni corpulencia ni coherencia interna para enfrentar una gestión de gobierno razonablemente exitosa.

Con un agravante: el deterioro económico, social y anímico de la vida de Argentina y de Jujuy. Las Paso confirmaron las presunciones y los anticipos de la mayoría de las encuestadoras. Queda la sensación en Argentina, que el Frente de Todos no alcanzó el nivel deseado, y la exigua victoria lo obligará redoblar su capacidad de negociación y de seducción de aliados para retener su quórum en el Congreso. El Frente Juntos ganó pero también le faltó un poco: sus triunfos importantes son producto más bien de la soberbia y de los errores no forzados del kirchnerismo, antes que de sus propuestas y su imagen de alternativa válida en la crisis. Claro, en dos meses, si aprovechan las enseñanzas de las Paso, algo podría cambiar.

En Jujuy, el 14-N volverá a mostrar un oficialismo musculoso, que ha instalado un proyecto que aspira a retener el poder por lo menos por cuarenta años, remedando la hegemonía que el peronismo -con diferentes variantes- siempre ejerció en democracia, desde 1946 hasta el 2015. Quien no conozca mínimamente a Gerardo Morales -motor de ese proyecto de largo alcance- no podría comprender ni la estrategia ni los movimientos que a diario ejercita el gobernador provincial. El peronismo profundo de Jujuy sí lo sabe y sí lo entiende -o al menos lo intuye-, pero el resto hasta ahora no ha logrado -o no le ha interesado- superar las rencillas domésticas que le permitan armar un frente de combate político y social con expectativas de victoria.

En esta provincia con casi la mitad de la baja cantidad de votos, quedó confirmada la robustez del Frente Cambia Jujuy. Porque los resultados -y las muletillas- que fatiga el GM (paz social sin tupaqueros, Cauchari, plan de escuelas, cannabis medicinal, etc.) todavía "garpan" muy bien. A tal punto que no ha necesitado cambiar estrategias para que los jujeños le den otro sí.

Se redoblan las quejas, las manifestaciones llenan a diario en calles y plazas, los reclamos de los gremios arrecian, las protestas en contra de la manipulación de los poderes judicial y legislativo se multiplican, pero los votos para los candidatos de Gerardo llenan las urnas. Algo raro está pasando. Quizá todo siga así, mientras el Frente de Todos sólo juegue a "salvar la ropa" en cada elección como en la de ayer, donde volvió a quedar claro que unos se esforzaron -con convicción o a regañadientes- por trabajar y sumar, y por meter la mano al bolsillo, mientras que otros se agotan en sesudos análisis de café o en bien regados y puntuales asaditos semanales; o se quedaron mirando por TV buscando con fracasado egoísmo hacerse notar por ausencia.

Otros forcejearon para meterse en una foto de última hora, donde saludaron sonriendo con los dedos en V. Así, todo seguirá siendo muy difícil para el peronismo. La izquierda local, que goza de buena salud, sumadas sus dos corrientes, le respiró en la nuca al Frente de Todos todo el día, y según los datos de última hora finalmente le arrebató el segundo lugar en la capital y en varios lugares más para alegría de Alejandro Vilca y Betina Rivero. Los resultados del domingo llegaron así, cabalgando en la alta disciplina electoral de los radicales y la dura porfía de la izquierda, y el tenaz esfuerzo del peronismo. Y, claro, el sobre bajo porcentaje de concurrencia.

Pragmatismo... ¿sí o no?

El pragmatismo se convierte en un arte al servicio de la política. ¿Cómo lo manejará el GM? Su peso político, su influencia, su lanzada candidatura presidencial y sus legisladores se convierten en blanco de ofertas del gobierno de Fernández y Fernández. Porque aunque CEFK no lo pueda ni ver, con Alberto, Kulfas y De Pedro, tiene buen diálogo y con Sergio Massa el diálogo, que jamás interrumpió desde el 2014, sigue excelente.

Le colgarán al GM todas las zanahorias que puedan delante de los ojos y sobre la espalda la espada de Damocles de las necesidades de la provincia. Y aunque Gerardo diga que tiene las cuentas ordenadas y que no necesita fondos nacionales, plata y obras que serán agua fresca en el desierto de la espantosa crisis que viene. Mientras, desde el Frente Juntos le advierten -amenazan- con que cualquier transa política se caratulará alta traición en el tránsito hacia el 2023. Cintura y relato son útiles e imprescindibles, pero en algún punto, esa habilidad ya no alcanzará para justificar el pragmatismo.

Al peronismo de Jujuy le cabe una historia parecida a nivel doméstico. Muchas voces exigen dureza y puentes dinamitados al presidente del PJ Rubén Rivarola, pero poco o nada hicieron como quedó demostrado, para ponerse el partido al hombro, apuntalar la vigencia de los bloques legislativos y de los jefes comunales. Y obviamente, sostener la presencia del justicialismo en cada proceso electoral.

Cuando el GM acompaña con sus votos los proyectos del oficialismo nacional, se tolera y se aprueba como pragmatismo inteligente. Cuando RR tiene las mismas actitudes en la provincia, se rechazan como claudicaciones inaceptables: según quien ponga los palos en la rueda, es un héroe o un villano. Ahora el PJ, recién salido de dos elecciones durísimas, se mete en dos iguales o peores: la general del 14-N y la interna local, que según RR, se mantiene para el 17 de octubre. Quizá esa interna ponga en blanco sobre negro muchas cosas y tal vez ilumine el futuro del peronismo local.

Las Paso no eligieron nada, pero armaron la grilla de partida: Son candidatos “Bacha” Bouhid en la “pole position”, y por detrás Natalia Sarapura, Leila Susana Chaher y Alejandro Vilca. Pocas sorpresas en Jujuy. Pero para noviembre, cada voto volverá a tasar su precio en “o ro político”, que cotiza más que el oro común. La campaña verdadera comienza hoy.

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