Autoestima e identidad, ¿qué cree de sí mismo?

Por LIC. CRISTINA ARMELLA.

Edificar la identidad y autoestima es un proceso que toma tiempo...

La mayoría de nosotros tenemos una crítica interna permanente, la cual influencia significativamente en lo que creemos sobre nosotros mismos y cómo respondemos a los demás. La crítica interna es como una condena a la conciencia y opera en base a los criterios que fueron desarrollados en respuesta a los juicios y evaluaciones de sus padres y otras personas que uno respetaba. La crítica interna inmediatamente señala que no estamos a la altura de esos patrones.

Autoevaluación

¿Crees que hay algo intrínsecamente equivocado o mal en ti?

¿Crees que tu suficiencia es definida por la aprobación o desaprobación de otros? Si es así, ¿quiénes son esas personas? ¿Alguna persona significativa para ti te desaprobaba? Si es así, ¿cómo te hacía sentir eso?

¿Crees que tu suficiencia está ligada a cuánto dinero produces o tienes? ¿Dónde se originó esta creencia?

¿Crees que siempre debes estar en lo cierto en todo lo que sea apropiado o sentirte bien contigo mismo? ¿Crees que si estás equivocado serás desaprobado o rechazado?

¿Crees que eres insuficiente porque eres demasiado sensible?

¿Crees que eres incapaz o impotente?

¿Crees que tu suficiencia está ligada a la educación que has tenido?

¿Crees que tienes que agradarles a los demás con el fin de tener valor?

¿Crees que tu suficiencia y valor están ligadas a tu apariencia física, cuán alto o bajo seas o cuán gordo, delgado o atlético seas?

Identidad basada en fundamentos falsos.

Qué dicen los otros: existen las falsas "verdades". Son comentarios que se han dicho de ti en el pasado, creciste con ellos y los asimilaste como ciertos, pero quizás no lo son. Si tienes una identidad basada en lo que otros han dicho de ti, les diste a esas personas el poder y control sobre tu vida. La pregunta es ¿son acertadas esas percepciones?, ¿acaso hay otros que pueden dar una idea más exacta de quién eres?

Realización: algunas personas centran su identidad en lo que hacen y cómo lo presentan. Sus roles o funciones son imprescindibles ya que les otorga el status social deseado. Su valor se encuentra en el currículum, en el cargo jerárquico, en el desempeño profesional.

Posesiones: la identidad puede basarse en las posesiones materiales, lo cual genera una insaciable necesidad de consumir, adquirir cosas. Si la persona no se siente bien consigo misma, tiende a comprar de manera compulsiva. Se genera la implacable tendencia a comparar las propias posesiones con las de otros. ¿Tienes esa tendencia?

Relaciones: se basa la identidad en las interacciones sociales, en quienes conocen. Se eliminan los nombres y se resaltan los cargos, el estatus social del amigo, familiar o conocido. Los contactos sólo valen si no opacan el propio estatus social, si no eclipsan el rol que desempeño y si resultan útiles para mi exposición social.

Apariencia: muchas personas basan su identidad en cómo se sienten con su apariencia. Invierten tiempo y dinero desmedido en mejorar su apariencia. Su día puede entrar en declive inmediatamente si no se autoperciben atractivas. El foco de atención está en los productos de belleza y la ropa ya que el "cómo luzco" es el fundamento de sus vidas. Muy a menudo sus percepciones están basadas en las reacciones de los otros frente a su apariencia. ¿Eres así?

Cada ser humano tiene su historia, al comparar nuestras amistades, talentos, posesiones y apariencias con las de otros, lo hacemos sobre una fantasía. Desconocemos lo que el otro siente y vive, "no estamos en sus zapatos", por lo tanto es una mera ilusión. Comparamos "lo peor de nosotros" con "lo mejor de ellos" considerando que es verdadero el resultado de la comparación, cuando en realidad es una fantasía, es ficción.

Cuando creemos que sólo valemos si somos estéticamente bellos, si usamos los mejores productos, si conocemos a las personas importantes o famosas o poderosas, si somos triunfadores o si estamos cómodos financieramente, estamos edificando sobre bases falsas. Sin darnos cuenta estaremos buscando que otra persona nos defina.

Cada ser humano es único y original. Diseñado con grandes potencialidades a desarrollar. Es valioso por lo que es una persona. Su valor y dignidad son intrínsecos a su ser. No necesita ser comparado, o competir con otros por valor personal.

Tú ya eres un tesoro valioso y tienes mucho para brillar con luz propia, en tu interior hay talentos, capacidades, sueños, habilidades, proyectos. Eres libre para pensar, crear, impactar y responsable para afrontar los resultados de tus decisiones que te llevarán a trascender los estándares populares. No te conformes con ser una copia cuando fuiste creado como un original.

La Fundación Luz de Vida trabaja fuertemente en "educar, prevenir y restaurar" a través de escuela para padres, talleres, consejería y contención familiar. Contáctenos! Alvear 731, primer piso, oficina Nº2. Comuníquese al 388-4544620, o ingrese a nuestra página de Facebook Fundación Luz de Vida. Estamos para ayudarles!

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