Tras la demolición se construye nuevo edificio de la escuela 221

Ante la mirada nostálgica de los sampedreños, durante la semana, fue demolido el antiguo edificio que ocupó la Escuela Primaria 221 "Unión Latinoamericana", ubicada en la esquina céntrica de Aristóbulo del Valle y Rogelio Leach de la ciudad ramaleña.

 

La escuela 221 se creó en marzo de 1977, y se fundó el 6 de abril de ese año. En 1983 recibió el nombre de “Unión Latinoamericana”.


Cabe acotar que el mismo formó parte de la estampa pueblerina desde principios del año 1900, funcionando como una casa de familia, el que luego fue donado por los hermanos Leach para el funcionamiento de instituciones públicas, hecho que se cumplió durante más de un siglo.

Al ser incluida la escuela 221 en el programa "EduPlan21, Educación para el Nuevo Siglo", rápidamente esas viejas paredes que por años cobijaron a muchas generaciones de estudiantes, sucumbieron para el inicio de obra.

Claro está que hubo sentimientos encontrados, pero es bueno en este momento, reconocer la importancia de proyectar la mirada hacia un futuro promisorio, siempre y cuando cumpla con el objetivo principal, que es proporcionar a los alumnos la posibilidad de tener una mejor calidad educativa con todos los avances tecnológicos.

Fueron numerosas las expresiones vertidas por los sampedreños, algunas daban cuenta de que podría haberse apostado a la refacción del vetusto edificio, pidiendo incluso que fuese declarado patrimonio histórico.

Lamentablemente, la vieja construcción contaba con innumerables intervenciones, teniendo en cuenta de que al no haber sido construida para el funcionamiento de una escuela, no cumplía con la requisitoria, por lo que durante años, la comunidad educativa tuvo que trabajar sin descanso sufriendo continuas anegaciones en el patio, mal estado de sanitarios, paredes y del techo que tuvo que ser removido ante la existencia de gran cantidad de murciélagos.

PROYECTO / LO QUE SERÁ EL NUEVO EDIFICIO DEL TRADICIONAL ESTABLECIMIENTO PRIMARIO DE LA “PERLA DEL RAMAL”.

Fueron muchas las peripecias, como grandes fueron las satisfacciones, páginas de gran valor que deja escritas la querida escuela en el libro de la historia, funcionando en el recordado edificio que la vio nacer.

Quien pasea ahora su mirada por esa esquina, siente el vacío de algo que ya no está, que no estará más, ese edificio muy querido, particularmente, por docentes, niños, padres y personal de servicio que aguantó todo.

Hace ya varias semanas, la escuela 221 tuvo que emigrar, vivir su primer éxodo, en busca de un nuevo espacio para seguir con el dictado de clases en el presente ciclo, funcionando provisoriamente en un predio ubicado sobre calle Lavalle.

El lugar tampoco reúne las condiciones que necesita una escuela, pero hay cifradas esperanzas de que sea el último sacrificio que deba hacer la comunidad educativa, hasta el regreso definitivo a su flamante casa.

De acuerdo a lo expresado por el gobierno, los trabajos se iniciarán de inmediato y se espera que en el tiempo prudencial que demanda la obra, la comunidad educativa pueda regresar y encontrarse con un moderno edificio dotado de todas las comodidades.

Obras para la historia

San Pedro tuvo épocas gloriosas, así lo muestra el libro de su historia, tuvo épocas de esplendor, y eso se debe a que se trabajó pensando en las generaciones venideras, tal como sucedió con la construcción del Palacio Municipal, cuando el entonces intendente Salvador Canuto Martínez fue criticado por haber realizado una obra de tal magnitud para esos tiempos, y respondió a esas críticas sosteniendo: "No lo hice pensando en el San Pedro de hoy sino en el San Pedro de mañana" y hoy, la ciudad presume con orgullo de tan preciada obra que fue dejada como legado.

Cuando el corazón toma la posta duele pensar que esas vetustas paredes que fueron testigos de tanta historia, hayan desaparecido ante los ojos de todos, pero es bueno pensar que nuestros niños merecen una escuela digna, y también lo merecen nuestros docentes que gastaron sus horas pensando en cómo conseguir fondos para que los sanitarios estén en condiciones, para que el calor no adormezca a sus alumnos en el horario de la siesta, porque el sol hacía hervir esas paredes.

Entonces, en esa lucha sin fin entre el corazón que se aferra al pasado y la razón que apuesta al progreso, vale la pena pensar, no en el que dirán sino en el bienestar de las presentes y futuras generaciones.

La comunidad sampedreña, te dice gracias querido y viejo edificio, gracias querida escuela, por tanto y por todo. El deseo es que el regreso a casa sea una verdadera una fiesta para todos.

Según se supo, la obra, cuyo proyecto fue diseñado por un arquitecto sampedreño, contempla la construcción de un moderno edificio de dos pisos, contará con ocho aulas, laboratorio, biblioteca, cocina, comedor y patio techado, una batería de sanitarios en cada piso, escalera, ascensor y salida de emergencia.

Para 420 estudiantes

En lo que hace a la parte administrativa, el nuevo edificio de la escuela sampedreña contará con sala de maestros, dirección, secretaría y la dirección del establecimiento nocturno que funcionará en ese lugar. Está pensada para un total de 210 alumnos en cada turno, por lo que se estima que un total de 420 alumnos podrían asistir a la Escuela “Unión Latinoamericana”, descongestionando la matrícula de las escuelas Normal, “Domingo Teófilo Pérez” y “S.S. Juan XXIII”, que en estos momentos están con muchos alumnos. Antes que funcionara allí esa escuela, estuvo la Comercial sampedreña hasta 1976.

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