Comenzó el camino más difícil del GM

Cuando el GM llegó al poder en el 2015, todo era euforia, optimismo, y un camino pavimentado por la ola nacional que había entronizado a Mauricio Macri en la Casa Rosada.

El país se sacudía doce años de régimen K, y todo hacía pensar que se habían aprendido las lecciones de republicanismo, entre ellas, la de las alternancias en el gobierno. A Jujuy llegaba también un tiempo diferente: con un modelo de conducción peronista agotado en sí mismo, más el hartazgo de una suerte de cogobierno ejercido con prepotencia sin disimulos por la Agrupación Barrial Tupac Amaru, apadrinada desde el gobierno central, la gente resolvió cambiar. Gerardo Morales, constante perdedor, pero más porfiado insistidor, vislumbró otra oportunidad.

Sumó franjas peronistas que se sentían expulsadas por la elite que dirigía el PJ, enfrentó con dureza a la Tupac Amaru y a su jefa Milagro Amalia Ángela Sala de Noro, (a quienes el gobernador Eduardo Fellner y su equipo no podían ni atacar ni defender), y tragándose un amargo y gigantesco sapo, se abrazó a Macri y se coronó gobernador. En aquellos tiempos, se alinearon los planetas para que el GM se preparase para una gestión relativamente tranquila.

Sin que nadie o pocos- lo advirtieran, realizó con intrépida celeridad dos movimientos que consolidaron su triunfo de las urnas: colonizó la cúpula y otros nichos del Poder Judicial, y a días de asumir, logró encarcelar a su archienemiga Milagro Sala, mediante una causa inicial baladí que luego se fue engordando con el tiempo y que hasta hoy ayer se cumplieron seis años- la mantiene en prisión (ahora domiciliaria).

Y comenzó el desguace de la Tupac. Así acuñó el primer slogan de gobierno: "unión, paz y trabajo". Los cuatro primeros años, los problemas estructurales y los nuevos de la Provincia, le permitieron una llevadera gestión. A ello Macri, sumó su generosa asistencia política, económico/financiera y en obras, que el GM nunca deja de reconocer. Así llegó al 2019, ya con síntomas de desgaste, sin poder compartir la vidriera de Cambiemos y con el kirchnerismo renacido a nivel nacional.

Pero en Jujuy, los motores de respaldo cumplieron su cometido: el municipio de San Salvador de Jujuy y el carisma personal del intendente Raúl "Chuli" Jorge de un lado y el peronismo de Primero Jujuy que acentuaba su rebeldía y castigo al PJ y al Frente de Todos, aseguraron la reelección. Hubo otro ingrediente clave: la atomización del PJ local, donde caciquejos con más prensa que votos se convirtieron en funcionales colaboradores de Cambia Jujuy. Pero ahora, comienza el tramo más complicado del camino político del GM.

El gobernador corre en la frenética carrera presidencial, que a más tardar en marzo deberá que tener definidas las grillas de partida, sin olvidar que la elección provincial sería en abril y para entonces ya estaría en el tramo final del cronograma provincial. Su relación con el gobierno nacional irá mutando: si bien el GM mantuvo buenas ondas con el Presidente Fernández y con el titular de la Cámara baja Sergio Massa, (muy criticadas en JxC), no así con la vicepresidenta Cristina Elisabet Fernández de Kirchner-. Esas relaciones irían perdiendo calidad en los próximos tiempos.

Ya se registraron acusaciones del GM por la discriminación de que Jujuy es objeto por parte de la Presidencia (en materia de ayuda económica y en ritmo de las obras prometidas). Y el "Caso Sala", que nunca dejó de arrojar sombras sobre el camino del GM, amenaza con crecer en intensidad, desde el momento en que el propio AAF volvió a usar el tema en sus ataques a la Corte Suprema, como ejemplo de los "serios problemas de funcionamiento" que él cree ver en el Poder Judicial. También desde el orden nacional, al GM lo empujarán sin piedad la inflación y sus múltiples derivaciones.

El 3,8% de diciembre llevó el índice anual a 50,9% y desnudó para Jujuy los alarmantes 6,4% y 51% respectivamente, lo que obligó a la Dipec a reconocer un doloroso 8,4% en alimentos y bebidas. Estos guarismos muestran que los problemas históricos de asimetrías y distanciamientos de los centros de producción se agravarán más. A ello, se debe agregar que los sueldos estatales jujeños, unos 85 mil trabajadores, perdieron un 16% frente a la inflación durante el 2021.

Un problema tan acuciante como la economía, será el equilibrio que el GM deberá sostener mientras mantiene un pie en la gestión del gobierno local, (donde el FdT ya olfateó la posibilidad cierta de recuperar el Gobierno), y el otro en el pantano nacional (donde ser opositor y precandidato le impedirá pivotear en las dos orillas de la grieta).

La enorme capacidad de trabajo que se le reconoce seguramente le permitirá repartirse, pero la mayoría de las variables que cruzarán por su camino, no dependen de él. Se debe ocupar de tener presencia y vigencia en los temas nacionales e internacionales que debe manejar un candidato a presidente. En la UCR, deberá validar su liderazgo sin herir sensibilidades y ambiciones de pesos pesados como Alfredo Cornejo, Martín Lousteau, Mario Negri, Gustavo Valdés, Emilio Monzó, Rodolfo Suárez o Facundo Manes.

Y deberá tratar con tacto a los socios de Cambiemos del calibre de Patricia Bullrich, Rogelio Frigerio, Luis Juez, Graciela Ocaña, Miguel Pichetto, y especialmente Horacio Rodríguez Larreta con quien danza un minué de giros, alejamientos estratégicos y acercamientos fotográficos. (Larreta nunca atacó ni respondió ataques del GM, y sólo opinó con ironía: "es un buen gobernador"), y también con María Eugenia Vidal, quien afirmó que esta vez no le bajarán su "Plan V" para presidenta, como en el 2019 hizo Macri.

Quizás tampoco el GM deba atacar a Lilita Carrió, ni en rayar la cancha con frases como "Milei es mi límite", porque el adversario real, el kirchnerismo, festeja toda intolerancia que siembre discordia en la coalición opositora.

Las encuestas son otro tema para el GM. La muy seria CB Consultora de Opinión Pública entregó dos líneas de datos para analizar: la primera, entre precandidatos presidenciales mostró a Larreta con 17,6%, Cristina 16,2%, Milei 13,7%, Macri con 10,7%, Manes con 7,3%, Bullrich con 6,3% y GM con 3,4%.

La segunda, exclusiva de gobernadores pone al GM como líder absoluto: con 72,4% de imagen positiva (sumando 29,9% muy buena, 28,6% buena y 13,9% entre buena y regular). Ergo: como gobernador es muy bien valorado, pero todavía deberán trabajar mucho –él y su equipo- para trasladar esos guarismos al primer grupo y colarlos entre los mejores.

Desde Jujuy miramos las dos caras del GM. Aquí peleando en la diaria, con el nuevo slogan de su gestión: "unidos, responsables y solidarios", tratando de consolidar su base y su territorio de origen.

Allá, jugando el resbaladizo juego: fascinar con definiciones altisonantes, asomar en afiches y carteles luminosos en la comarca donde Dios atiende, y entregar "títulos bomba" para la prensa porteña.

Claro, allá el camino es más arriesgado, los errores se magnifican, y no se perdona absolutamente nada. No es como en Jujuy.

 

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