La candidatura de Alberto recrudece las internas

Sin nada por perder, el Presidente siente que llegó la hora de independizarse definitivamente del kirchnerismo y encarar la construcción de poder propio que no se animó a hacer en medio de la pandemia, cuando tenía más del 80% de respaldo popular. El sustento principal de su postulación a la reelección estaría dado por los gremios y las organizaciones sociales oficialistas, que muchas de ellas se encuentran hoy en las antípodas del kirchnerismo y que se oponen al avance de La Cámpora en el Estado. 

Es curioso, pero el armado político de Alberto en el que sumaría a dirigentes como Daniel Scioli, Alberto Rodríguez Saá, Héctor Daer y Emilio Pérsico se da justo en momentos en los que aparecieron encuestas que ubican al Frente de Todos en el tercer lugar, detrás de Juntos por el Cambio y de los libertarios de Javier Milei. ¿Esto implica que el kirchnerismo quedaría afuera del balotaje? En absoluto, lo que refleja es que si la oferta electoral del oficialismo no va unificada a la elección general –cosa muy difícil de imaginar- el piso electoral podría ser aún más bajo que el actual.

No es casualidad que el propio Máximo Kirchner haya salido esta semana a decir que Cristina no sería candidata en 2023 y hablar maravillas de "Wado" de Pedro, quien podría ser el postulante del Instituto Patria para competir contra Alberto en caso de que se realicen las primarias. En el entorno de la vicepresidenta imaginan un escenario electoral muy complejo de remontar con políticas de ajuste como las que contempla el Presupuesto, en donde se le quitarán fondos a Educación, Salud y Seguridad, entre otros ministerios.

Anticipar a un año de las elecciones que Cristina no sería postulante a la presidencia tiene dos objetivos muy precisos: cubrirse del futuro deterioro económico y habilitar el operativo clamor de la militancia, manteniendo a la exjefa de Estado con el protagonismo total para armar las listas. El interés principal de la vicepresidenta radica en mantener la gobernación bonaerense a manos de Axel Kicillof y poblar las listas de diputados y senadores nacionales para tener injerencia en el futuro Gobierno, sea del signo político que sea.

Las duras críticas de Cristina al aumento otorgado por Sergio Massa a las prepagas refuerzan los cuestionamientos de semanas atrás, cuando acusó al tigrense de no plantarse ante las empresas alimenticias por los precios. Si bien es cierto que la vicepresidenta no dijo una sola palabra sobre su postura ante el Presupuesto 2023, también lo es que las acciones de su hijo bastaron y sobraron para imaginarse: Máximo Kirchner ni siquiera bajó al recinto a darle quórum a la sesión. El operativo despegue ya comenzó y difícilmente tenga una marcha atrás, aunque de Pedro haya afirmado que "Cristina y Massa" analizan un bono de fin de año. ¿Y Alberto? Bien, gracias.

Desde el entorno del Presidente dejaron trascender que cualquier ministro que se vaya a partir de ahora será reemplazado por "albertismo puro" y que la ausencia absoluta de diálogo con Cristina lo habilita más que nunca a avanzar en un armado propio. "Cristina no creo que se vaya a presentar porque sería muy arriesgado que ponga en juego la posibilidad de quedarse sin fueros. Sin Cristina y con Sergio (Massa) pensando más en 2027 que en 2023, el camino queda allanado para que Alberto pueda competir en un escenario de mucha disparidad electoral", sostuvo ayer a El Tribuno de Jujuy uno de los dirigentes que más conoce al Presidente y que pidió reserva de su identidad. La fuente agregó que "la mayoría de los gobernadores buscará retener el poder en sus territorios y serán muy pocos los que querrán disputar la presidencia en un contexto tan adverso como el actual". En esa lista podría anotarse Jorge Capitanich –que responde a Cristina- y hasta Juan Manzur, que adelantó las elecciones en Tucumán y disputará la vicegobernación. Un triunfo amplio en su distrito podría transformarlo en el candidato de la liga de gobernadores peronistas.

La decisión de Alberto de lanzarse es compartida por todo su entorno, pero hay muchas dudas sobre las chances reales de que Alberto Fernández pueda entrar en un balotaje con sólo ocho por ciento de imagen positiva y sin un apoyo explícito de los mandatarios provinciales e intendentes peronistas. La apuesta central del albertismo es ir a una interna contra Wado de Pedro o Capitanich y vencerlos apelando a la cercanía de esos dirigentes con la vicepresidenta, quien genera rechazo en un porcentaje muy alto de la sociedad. ¿En qué basará su plataforma de campaña? Esa es hoy una incógnita imposible de descifrar teniendo en cuenta una inflación de tres dígitos y una situación social que se agrava peligrosamente.

El jefe de Estado sabe a la perfección que las Paso son la única herramienta para poder ser candidato a la reelección, ya que una eliminación de esa contienda dejaría todo el armado de las listas en manos de Cristina Kirchner. Un escenario de ese tipo pondría a Alberto en una situación de extrema debilidad ya que su falta de diálogo con Máximo y Cristina Kirchner lo condenaría al ostracismo.

El Presidente, en otro acto de independencia política, reclamó abiertamente ante líderes de otros países que "no se tergiversen los procesos electorales que están en marcha". Es cierto, no hizo referencia específica a la Argentina, pero no hubo nadie que no haya interpretado esas palabras como una defensa explícita de las Paso.

La oposición

Este debate es seguido con suma atención por los referentes de Juntos por el Cambio, que profundizan diariamente sus diferencias de cara a la definición de las candidaturas. Ayer, el radicalismo dio una muestra muy clara de eso al organizar un acto en el que estuvo Horacio Rodríguez Larreta pero no asistió ni Patricia Bullrich ni María Eugenia Vidal, las dos postulantes preferidas de Mauricio Macri.

El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, cerró el acto con duras críticas hacia el expresidente y con un caluroso abrazo con Martín Lousteau, el candidato que impulsa Larreta para la Ciudad de Buenos Aires. ¿Hay posibilidades de una fórmula entre el jefe de Gobierno porteño y Morales? Eso no se descarta desde ninguno de los dos espacios, sólo que ambos ubican al otro como vicepresidente. "Gerardo es un gran gobernador y tiene mucho apoyo en su partido, por supuesto que sería un gran compañero de fórmula", señaló a El Tribuno de Jujuy un dirigente de extrema confianza de Horacio Rodríguez Larreta.

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