Norberto Pelissero merece un especial reconocimiento

Por: ALICIA FERNÁNDEZ DISTEL, ANTROPÓLOGA

Formado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en la recientemente creada Licenciatura en Ciencias Antropológicas, Norberto Pelissero (17/4/1933-28/9/2022) se especializó en Prehistoria y Arqueología donde también recibió su doctorado.

Fruto de la pasión que lo unía a su profesión logró conciliar la actividad como aplicado docente universitario, la de investigador consagrado y como artífice de originales proyectos, dirigidos a poner en valor nuestro patrimonio arqueológico. Se mostró siempre dispuesto a un diálogo franco entre las ciencias que pudieran aportarle significativos conocimientos sobre los tiempos prehispánicos del NOA.

Aún como licenciado en Ciencias Antropológicas comienza su carrera docente en la UBA alternando con salidas a campo, junto a los alumnos para realizar prospecciones en Pampa y Patagonia. Posteriormente, y desde 1968, se radica en Tilcara, Jujuy, provincia a la que le dedicará todos sus esfuerzos, convocado por el doctor Eduardo Casanova, para organizar y montar el Museo del Pucara en Tilcara inaugurado en 1969.

Es en esta oportunidad en la que decide resignar la beca otorgada por la OEA para realizar investigaciones arqueológicas en México. Al morir el doctor Eduardo Casanova, lo sucede en el cargo como director del Museo Arqueológico de Tilcara.

En su eficaz gestión impulsó la conformación de equipos multidisciplinarios y consolidó la creación del Instituto Interdisciplinario "Tilcara" en 1981, dotándolo con diversos laboratorios orientados a la investigación en arqueología, etnología, folklore, antropología, biología, palinología, veterinaria, etnomusicología, fotografía, a los que fue sumando diferentes recintos.

Además, propició la firma de convenios de colaboración en investigación con los gobiernos de Tucumán y de Jujuy y con las universidades de Buenos Aires (Facultad de Agronomía, Veterinaria, Farmacia y Bioquímica); de Tucumán (Facultad de Filosofía y Letras) y de Jujuy (Facultad de Ciencias Agrarias).

Esto contribuyó al continuo flujo de estudiosos, al intercambio de saberes y a la producción de trabajos de campo y publicaciones.

Con este último propósito creó el órgano oficial de ediciones del Instituto: Entregas del IT a la par participa de la política cultural de la provincia como miembro delegado en los NOA Culturales presididos por Miguel Ángel Pereira.

En estas reuniones por provincias del norte, toma contacto con la problemática de Tucumán y de allí es convocado para intervenir en las ruinas de Los Quilmes realizando una muy buena reconstrucción que equipara y/o supera a la que venía haciendo Casanova en el Pucara de Tilcara. Su experiencia con ruinas de pucaraes, lo lleva trabajar en Juella y Keta Kara (Huacalera).

Con los hallazgos de este último sitio redacta su tesis, obteniendo el Doctorado en Filosofía y Letras. Sus publicaciones son innumerables, algunos plenamente dedicados al Arte rupestre de Jujuy, tema que le apasionaba.

Aunque sus esfuerzos eran volcados a las etapas del devenir humano y de la región, también realizó la excavación de corte histórico de Ibatín, primera fundación de la ciudad de Tucumán.

Al final de su carrera aparecen varios libros de su autoría y en colaboración; entre ellos, aquel que se refiere a los hallazgos del Basural del Pucara de Tilcara; del mismo modo dedicándose a investigaciones de corte etnográfico que analiza la vivienda rural actual, y ocupándose del rescate y descripción de la colección de Oro de Huacalera.

Supo integrar a los comprovincianos en los equipos de investigación y recibió alumnos de la Universidad de Buenos Aires durante el periodo que fue director en Tilcara (1977-1984).

Cuando se aleja de Jujuy, pasa a ser profesor e investigador de la Universidad del Salvador, en Buenos Aires.

Su deceso el 28 de septiembre de este año, nos deja un espacio de reflexión respecto a lo siguiente: ¿tanto trabajo concentrado en un Jujuy que es eminentemente arqueológico y sin -para entonces- institutos que formaran especialistas al respecto (la carrera de Antropología en Jujuy se inicia hacia 1980), no merecería por parte de la provincia un especial y significativo reconocimiento?

 

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