“No quería aceptar que mi hijo murió”

La pasión futbolística que llevó a un grupo de jóvenes hinchas a improvisar un viaje para seguir a su equipo culminó en tragedia hace diez años. La madre de uno de ellos, Alexis Matías López, contó cómo impactó la pérdida en la familia y pudo seguir adelante junto al hijo Gastón que se salvó y formó su familia. Hace días participó del homenaje junto a otras familias para recordarlos en la ruta con "Estrellas Amarillas".

A Matías le decían "Corcho" en el barrio, tenía 16 años y estudiaba en la escuela nocturna "José Manuel Estrada", porque tenía la aspiración de trabajar y poder ayudar a su familia. Así se lo prometió a su madre, Eva Carina Rojas, quien no olvida la que fuera su última charla, cuando la visitó durante toda la jornada porque vivía con sus abuelos, con quienes se había quedado al crecer mientras ella trabajaba.

"El día antes del accidente estuvo todo el día conmigo y él nunca iba así. Ahí me abrazaba, me besaba y me decía que me quería, que algún día iba a ser alguien y ayudar, que iba a construir algo, quería trabajar y quería ver por su hermano", recordó Rojas.

Era fanático de Talleres de Perico y quería ver a su equipo esa noche, y aunque su madre Eva le dijo que lo viera por TV, para él no era una opción, por lo que recordó que se quedó hasta la tarde, luego de probar el guiso que tenía guardado y bajar música. Alrededor de las 6 se despidió y se fue a reunir con otro amigo, Diego "Piticón" Jiménez, con quien se fue a tomar el siguiente camión que los acercaría al partido con Zapla.

ALEXIS MATÍAS LÓPEZ

Luego de varias horas recibió el peor llamado: una amiga de sus hijos le avisó que ellos estaban en el incidente vial en el que chocó un camión con un colectivo, que se estaba informando por TV. "Me quedé en shock, no entendía nada y empecé a pedir que los dos estén bien. Habían ido los dos, con el menor Gastón, aunque no era de ir", recordó.

Repasó los minutos interminables en que buscaba acceder al lugar del accidente por una y otra vía y no lograba acercarse, hasta que la dirigieron, junto a su pareja, al hospital de San Salvador, a donde le informaron que llevaron a los heridos. Una vez en el "Pablo Soria" la llevaron hacia otro sector para reconocer en la morgue a uno de sus hijos. "Me desmayé y me tuvieron que poner un calmante. El hospital era un griterío, estaba mal, temblaba y no paraba de llorar, no quería aceptar que mi hijo había muerto", rememoró.

Supo que el menor de ellos, Gastón de 14 años, estaba bien, y aunque tuvo luego tres operaciones en la mandíbula, la alivió que salvara su vida. Por el relato de un amigo de su hijo, supo que Matías logró salvar a otro chico al sostenerlo y lo último que dijo fue gritar el nombre de su hermano, esperando que estuviera bien. "Entre amigos se protegían, pero el impacto fue fuerte", relató.

EVA CARINA ROJAS, MADRE DE MATÍAS

Tras el fallecimiento, la familia quedó quebrada. Recordó que al menor Gastón le costó aceptar perder a su hermano, con quien era muy unido, le duró el temor y los recuerdos de los últimos momentos. Entre ellos solían reinar las risas y los momentos compartidos, por lo que tras asistencia psicológica logró seguir adelante, culminar el colegio. Actualmente se desempeña en una distribuidora, formó familia y le dio un nieto.

"Fueron tres años que vivía llorando hasta que un día me apareció en sueños mi hijo, me dijo que no llore más, que siga por su hermano. ´No quiero que sufras, yo estoy bien, no quiero que llores más´, me decía y me abrazó", afirmó. Fue de ese modo que resolvió sobreponerse y lo logró, retomando su vida y su trabajo, que por entonces era en una sandwichería y actualmente se desempeña como peluquera.

CON LOS ABUELOS | MARCOS Y ANA CON MATÍAS Y GASTÓN, EL MENOR DE ELLOS.

Fue a través de la organización de familiares de víctimas de incidentes viales "Estrellas Amarillas" que pudo ver realizado el homenaje que siempre esperó. Se concretó recientemente en la gruta de la ruta 66 junto a las familias de Alan Balderrama, José Luis Flores y Pablo Tolaba, jóvenes que también perdieron la vida, por lo que agradeció a la organización, a Vialidad y al padre que dio la misa. "Fue muy emotivo, tuve sentimientos encontrados, tristeza porque ya no la tenemos y sabemos que algún día lo voy a encontrar, porque algún día iremos allá. Fui madre soltera, la luché y fue difícil que se vaya tan pronto", expresó Rojas.

Homenaje sentido

Santiago Chávez, referente de la Asociación Estrellas Amarillas, se refirió al homenaje que se concretó el pasado domingo en la ruta 66 para recordar a los cuatro jóvenes que fallecieron en el incidente vial de los hinchas de Talleres de Perico. Se recordó a Alan Balderrama, quien entonces tenía 14 años, Pablo Tolaba de 23 años, José Luis Flores (26) y Matías López (16).

“Les hicimos un homenaje a los diez años, por los cuatro angelitos que venían, la mayoría de 16 años”, explicó y agradeció al cura párroco quien hizo la misa y a Vialidad que les permitió ordenar el tránsito. Participaron las cuatro familias, quienes honraron a los jóvenes al lado de la gruta erigida en su honor, en el mismo lugar donde fallecieron, que fue también bendecida. La organización Estrellas Amarillas semanas atrás hizo otro acto simbólico, una plantación de árboles en la Ciudad Cultural junto a Seguridad Vial para poder homenajear a todas las víctimas de incidentes y con el mensajes de cuidar la vida.

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