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Se va uno y ¿viene otro?

Sabado, 31 de diciembre de 2022 01:00

En este 2022 que finaliza, la pandemia de coronavirus está dejando su fase más peligrosa. Esto tiene que ver con la baja en su nivel de mortalidad, lo cual no significa que el virus dejó de circular en sus distintas formas, sino que la humanidad está pudiendo convivir con el virus.

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En este 2022 que finaliza, la pandemia de coronavirus está dejando su fase más peligrosa. Esto tiene que ver con la baja en su nivel de mortalidad, lo cual no significa que el virus dejó de circular en sus distintas formas, sino que la humanidad está pudiendo convivir con el virus.

De los casi 8 billones de personas que hay en el planeta, 645 millones se contagiaron y 6,6 millones murieron por el Covid.

En todo el mundo, salvo donde comenzó la pandemia (China), la vida empezó a volver a la normalidad, con libre circulación y la no obligación de usar barbijo. Las multitudes volvieron a reunirse en torno a las celebraciones, y prueba de ello es el reciente Mundial de Fútbol en Qatar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) espera que el Covid-19 deje de ser emergencia de salud pública en 2023.

No hay que olvidarse que la aparición de este coronavirus cumplió tres años, en tanto que la declaración de la pandemia lo hará en poco tiempo más, el 30 de enero.

Mientras tanto, la enfermedad sigue siendo motivo de una emergencia global y podría dejar de serlo en el año entrante, al menos esa es la expectativa de la OMS.

No está demás recordar que la pandemia socavó la economía mundial, hundió innumerables emprendimientos y dejó secuelas psicológicas en la población.

Desde aquéllos primeros casos se detectaron en diciembre de 2019 en la ciudad china de Wuhan, "el bicho" fue protagonista de una saga que parecía interminable y donde la ciencia tuvo que acelerar sus procesos de la mano de la biotecnología, para dar respuesta a la necesidad de cura y prevención.

Los laboratorios trabajaron día y noche y sacaron en tiempo récord las primeras vacunas, tan esperada por mucho pero también rechazada por otros tantos.

El jefe de la OMS Adhanom Tedros comentó hace unos días que "este virus no marchará" y recordó que "está aquí para quedarse y todos los países tendrán que aprender a lidiar con él, así como con otras enfermedades respiratorias".

Y sobre llovido mojado porque para el "Nostradamus" de las pandemias, Bill Gates, se pronostica un nuevo y más letal virus para 2025. Ojalá se equivoque pero sus dichos no provienen de las especulaciones metafísicas de aquél pensador medieval sino de un consejo de especialistas que volvieron a reunirse en octubre pasado, preocupados porque pueda llegar otras catástrofe microbiana o, como se denominó ese encuentro en Bruselas: "contagio catastrófico".

Allí se trabajó sobre cómo responder a una epidemia localizada en una parte del mundo que luego se extendiese rápidamente, convirtiéndose en una pandemia con una tasa de letalidad superior a la del Covid-19 y afectando desproporcionadamente a niños y jóvenes. Según las estimaciones, morirían 20 millones de personas de las cuales 15 millones serían niños. Estiman que afectaría mortalmente a más del triple de personas que el Covid-19. Creer o reventar.

 

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