Se vienen días de mucha tensión

Pese a la euforia mundialista por el triunfo de la Selección, Argentina se encamina hacia a un aumento en la conflictividad social y también hacia un indefectible ensanchamiento de la grieta, justo en el mes más delicado del año en materia de protestas callejeras y reclamos salariales.

Si pasado mañana condenan a Cristina Kirchner por la causa Vialidad, el Instituto Patria ya avisó que comenzará una sucesión de movilizaciones, escraches y paros contra la Justicia para instalar que no se habría tratado de un fallo acorde a derecho sino, lisa y llanamente, una "persecución política al pueblo". La estrategia no tiene medias tintas: al afirmar que la sentencia ya está "gatillada" lo que se busca es evitar el factor sorpresa en el caso de una condena y demostrar hacia adentro y afuera del Frente de Todos que el respaldo popular hacia Cristina seguirá intacto.

La victoria de Lula en Brasil tras pasar varios años preso por corrupción intenta ser usada como espejo por el kirchnerismo para instalar que los líderes condenados por el "lawfare" continúan siendo competitivos ante la sociedad.

La gran pregunta que surge de todo esto es por cuánto tiempo se podrá mantener ese clima asambleario sin que decaiga su convocatoria en medio del Mundial y el inicio de las vacaciones. Se viene una gran prueba de fuego para el kirchnerismo pero también para la oposición, cuya reacción será mirada con lupa por la opinión pública.

La movida no sólo busca presionar a los Tribunales superiores que deberán resolver las apelaciones del caso, sino también generar un clima de desprestigio generalizado hacia los jueces, que también deberán fallar en causas clave para Cristina como Hotesur, Los Sauces y los cuadernos de las coimas. Cerca de la vicepresidenta consideran que una candidatura presidencial le allanaría un poco el camino en la Justicia, ya que será muy difícil juzgar o condenar por otra causa a una dirigente política sin impactar de lleno en el proceso electoral. Si bien la hipótesis tiene mucha lógica, se trataría sólo de una estrategia de corto plazo, debido a que una eventual derrota ante Juntos por el Cambio le haría perder mucho poder y también quedar aún más expuesta ante los magistrados. Por eso, hoy por hoy existen más chances de que Cristina busque una banca en el Senado nacional, que le aportaría fueros por cuatro años, que una arriesgada postulación al sillón de Rivadavia con pocas chances de triunfo en un balotaje.

La idea de Cristina es transformar un eventual revés judicial en un operativo clamor a favor de ella, del que formarían parte todo el Gabinete nacional, gobernadores e intendentes peronistas y también los candidatos a presidente que disputarán el cargo por el Frente de Todos. No es ninguna novedad que la expresidenta es muy enfática a la hora de agradecer fidelidades pero sumamente rencorosa con quienes toman distancia de ella. Ese dato, desde ya, es muy tenido en cuenta por los dirigentes que dependerán del dedo de Cristina para postularse a cargos ejecutivos y legislativos.

Todo indica que Cristina no será condenada por asociación ilícita -que prevé una pena de doce años de prisión- sino por defraudación al Estado, que va de tres a seis años de cárcel. Un importante constitucionalista consultado ayer por El Tribuno de Jujuy señaló que "sería muy extraño que el Tribunal ponga en juego su prestigio condenando a Cristina por asociación ilícita y que el fallo luego sea revertido por Casación". "Con todos los colegas que hablé, ninguno cree que haya pruebas para sentenciar a la expresidenta a doce años de cárcel", agregó el especialista, que pidió reserva de su identidad.

El operativo de victimización que vienen realizando los operadores de la vicepresidenta está surgiendo efecto entre el núcleo duro de sus votantes, pero no se está trasladando hacia el resto de la población, que es la que definirá con su voto quién será el próximo presidente de la Nación. Cristina, pese al atentado en su contra, continúa siendo una de las dirigentes políticas con mayor imagen negativa del país, lo que obviamente condiciona su eventual decisión de buscar nuevamente la jefatura de Estado. Sin embargo, su alto piso electoral (cercano al 33 por ciento) y el crecimiento de Javier Milei a expensas de Juntos por el Cambio le dan una luz de esperanza en medio de tantas noticias negativas. ¿Hasta dónde puede llegar la intención de voto del libertario a medida que siga el deterioro de la economía? En las filas de la oposición, rezan para que no sea mucho.

En el entorno más íntimo del presidente Alberto Fernández, impera una compleja situación: si bien una condena de Cristina le asestaría un golpe duro a su rival interna de cara a 2023, el jefe de Estado está obligado a salir a respaldarla públicamente para no romper la alianza oficialista. Ese respaldo, con duras críticas a la Justicia, no hace más que emparentar a Fernández con su vice en un delicado asunto de corrupción del que él no es parte.

La posibilidad de que se genere un eventual descontrol callejero y posibles escenas de violencia preocupa sobremanera a Alberto, ya que de no repelerlas será acusado de blando y en caso de disuadirlas podría ser señalado por "impedir la protesta social". "Primero hay que esperar al martes, no sea que la Justicia nos dé una sorpresa a todos y declare la falta de mérito. Pero si se viene una ola de manifestaciones, serán los gobernadores quienes deberán actuar según el caso", afirmó ayer a este diario un estrecho colaborador del Presidente en off the record.

La economía

La inflación de noviembre se ubicaría por debajo de la de octubre y quizás sea inferior al seis por ciento, lo que le permitiría al ministro Sergio Massa asegurar que la suba de precios comienza a moderarse camino al 4 por ciento mensual que quiere para abril. El problema de ver la foto y no la película radica en que diciembre es un mes estacionalmente inflacionario por las fiestas y que el dólar paralelo y los financieros vienen con una marcada tendencia al alza. El programa "Precios Justos" es hoy la única política no recesiva que se conoce para bajar la inflación, debido a que la otra medida relevante son las exorbitantes tasas de interés que pagan los bancos para sacar pesos del mercado, lo que afecta directamente el consumo.

Massa sigue ilusionado con ser el elegido por Cristina para pelear por la presidencia, aunque sabe que eso será posible sólo si muestra rápidos resultados en su gestión. Cerca del tigrense niegan a rajatabla que se esté evaluando trasladar la cotización del dólar soja ($230) a la divisa oficial, pero los operadores financieros consideran que si se sigue extendiendo ese valor a otros rubros de la economía, la situación se concretaría casi de hecho.

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