"Para mis historias, uso a mis amigos reales"

La cita de la presentación de sus obras es en la Plaza de las Letras "Ernesto Aguirre", ubicada en Avenida Bolivia 1685. El escritor está radicado en Córdoba, y cuenta que su primer trabajo allá fue como profesor de Folklore (estudió y egresó del taller Huayra Muyoj de la familia Revollo), y hoy es encargado de la parte cultural del Centro de Participación Vecinal de Argüello en esa provincia.

¿Qué significa la "saga completa"?

Es que quiero presentar toda la saga, ya que, en el año 2013, los miembros de Intravenosa (revista cultural y editorial de ese momento), publicaron la primera parte que se llamó "Balada en jazz". Esa fue la primera desventura del "inspector Sablich" (personaje protagonista). Cuando íbamos a sacar la segunda parte, pasaron cosas –dice graciosamente-. Quedó pendiente, y entonces un tiempo después la saqué yo solo. Fue el segundo librito que se llama "Como dos extraños". Son libros chiquitos, con ilustraciones de distintos artistas. Finalmente, lo que voy a presentar ahora en Jujuy son seis partes, seis libros, todos ilustrados por distintos creadores y contando desventuras diferentes.

Al principio, iban a ser sólo dos partes, hasta que Emilio Temer, profesor de Literatura en un colegio secundario, les hizo leer "Balada en jazz" a sus alumnos en medio de la cuarentena, y nos contactamos virtualmente con los chicos que me hicieron algunas preguntas. Cuando les respondía, me cayó la ficha, de que había algunas cosas que habían quedado como no resueltas, y que estaría bueno retomarlas. En cuarentena, y sin salir de casa, me puse a escribir, y surgió una historia, y otra, y fueron en total cuatro. Fueron saliendo sueltas, pero nunca las pude presentar por todo esto de la pandemia, hasta ahora.

Siempre escribiste desde el humor, ¿hay alguna creación tuya que no tenga que ver con este estilo?

Sí, justo estoy en un proyecto que venía haciendo porque había dejado al inspector de lado, y fue cuando lo retomé. Entonces volví a dejar el otro proyecto por un tiempo. Decidí volver al inspector y reirme, porque me parecía que estaba medio turbio lo que estaba escribiendo, que era una historia policial, y en cuarentena no daba este clima. Necesitaba reirme un poco en el encierro. Hacíamos llamadas con el Turco (Alberto) Alabí (escritor), con Pucho González (músico), para reírnos un poco.

La saga está impresa en formato físico

Sí, ahora voy a llevar algunos ejemplares a Jujuy. Son historias cortas que no tienen continuidad.

¿Quién es el inspector Sablich, y cómo llega a tu vida?

Con un amigo, teníamos una página web que se llamaba "Centro a la olla", donde escribíamos sobre fútbol. En un momento surgió la idea de escribir algo en capítulos, y me preguntó si yo me animaba. Yo dije que sí, y cuando me senté a pensar, abro en mi computadora, una foto que era de mi cumpleaños, y estaba Sablich, que es un amigo mío real. Él no es inspector, pero en esa foto estaba con sombrero, gabán y un pucho, parecía Phillip Marlowe, entonces dije "éste es mi personaje". Mi amigo se llama José Sablich, así que usé su nombre y le puse a mi personaje Inspector Sablich. Cuando dimos de baja el sitio, a mí me quedó dando vueltas la historia y decidí llevarla a papel. Busqué una ilustradora, Verónica Mammana y me encantó cómo se lo imaginó ella. Ella hizo la primera publicación. Luego cada libro tuvo un ilustrador diferente, que utilizó diferentes técnicas para recrearlo. Ellos son Guillermo Harzcyk, Tihomir Kourdov, Eric Zampieri, Luca Simone y Ernesto González.

Cada libro tiene una estética diferente, uno hizo con tinta china, otro digital, otro con lápiz, etc.

PABLO AGUIAR CAU PRESENTARÁ SU OBRA EN EL PATIO DE LAS LETRAS DE LA UNJU

¿Y por qué tu escritura va más para el lado del humor? ¿Qué tiene que ver con vos?

Para mí el humor siempre salva. Yo uso las redes sociales con humor, y hago todo con humor. Si bien estoy haciendo policiales, trato por ejemplo que no muera nadie, que se resuelvan todos los casos por azar, el inspector es un antihéroe. El humor tiene que ver con mi historia en el Colegio Nacional (donde estudió) donde tuve profesores con muchísimo humor. Desde Marcelo Lagos en Historia, Néstor Groppa (el escritor) que era el bibliotecario, Adela Lacunza profe de Lengua, etc. Creo que eso tiene que ver.

Para mí es fundamental. Tengo que divertirme escribiendo. Si no me provoca una sonrisa, no tiene sentido.

Varias partes más surgieron a partir de tu conversación con estudiantes ¿Cómo fue esa experiencia inspiradora, o motivadora?

Yo no sabía quiénes eran los que preguntaban porque me mandaron los cuestionarios. Y obviamente a los lectores les surgía preguntarme, por ejemplo, qué había pasado con la rubia, que fue un romance del inspector en la primera parte. Tuve que traerla de nuevo.

Unos días antes de la pandemia, tenía que presentar los dos primeros libros en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, que luego se suspendió porque cerraron todos los espacios culturales. Fue entonces que alguien me sugirió que presente las historia en una editorial, y eso también fue un disparador. Estaba bueno seguir escribiendo sobre este personaje, estas historias cortitas.

Y como yo uso para mis historias, amigos reales, por ejemplo, si me hace falta un médico, busco un amigo médico y pongo su nombre. Por esto, algunos amigos que no había nombrado, me reclamaron, así que seguramente voy a hacer algunos capítulos más.

Otra cosa importante de la saga es que todas las desventuras tienen que ver con la música.

 

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