Raudales pasarán bajo los puentes

Aunque estemos casi en las antípodas del planeta, la guerra está en la puerta de nuestras casas. Y aunque el centro de gravedad y decisiones del país permanezca a dos mil kilómetros de nosotros, cada paso que allí se da repercute con fiereza en nuestra vida provinciana. Así de globales son las cosas que pasan, así de implacables y dolorosas. Cada explosión en la arrasada y gloriosa Ucrania estalla tan cerca de nosotros. Cada muerte, cada huérfano, cada refugiado emigrante que abandona su país, cada sirena que anticipa más angustia retumba en el cielo de Jujuy.

En tanto aquí, cada movida política, cada pedrada sobre el Congreso de la Nación, cada finta de los referentes políticos, ya sean llevados por la más honrada buena fe o por la más miserable de las especulaciones electorales, pone en juego el futuro entre impuestazos, inflación, tarifazos, y un panorama horrible especialmente para la clase media. Y recién comienzan a pasar raudales turbios bajo los puentes. Y ojalá que los puentes soporten las embestidas.

Allá lejos nada indica que Vladimir, el nuevo zar ruso, tenga intenciones de renunciar a sus decisiones de partir el planeta (política, social, económica y militarmente) y quedarse con la mitad que se autoasigna para reinar. Nadie imagina tampoco si la forzada prudencia de Occidente logrará mantenerse aséptica y declamativa, mientras Ucrania atraviesa un baño de sangre, convertida en el murallón sobre el que hoy se apoyan y resisten simbólica y fácticamente, las democracias y la mismísima libertad.

Acá cerca se multiplican grietas y subgrietas en el oficialismo y la oposición, detrás del inminente arreglo del Gobierno con el FMI por la monumental deuda. Nadie se anima a asegurar cuál será el futuro de la gestión de Alberto Fernández, cada vez más debilitado por sus propios compañeros y autodebilitado por sus zigzagueos a veces incomprensibles y su estilo de emitir definiciones, según el auditorio que enfrente.

Hoy, cruzado por el cristinismo y el camporismo, el Presidente quedó (perdón por usar una expresión tan común como vulgar) colgado del pincel, y su ministro de Economía Martín "Sarasa" Guzmán cuelga a su vez aferrado al cinto del Presidente. Algunos muy osados creen que es tiempo de que nazca por fin el albertismo. Dentro del kirchnerismo no todas son rosas: son indisimulables los cruces internos en los totalmente obedientes a Cristina y Máximo Kirchner, y los que creen que no deberían dinamitar más la figura presidencial, sin correr el riesgo de que se destruya todo el escenario.

Y en medio del desconcierto ya se anotan los de siempre, listos para reemplazar a Guzmán: las novedades son la rentrée de Martín Redrado y de Sergio Massa, el componedor, aunque hoy ese cargo ya no lo seduzca como antes.

En Juntos por el Cambio, la situación es igualmente complicada. Aumentó el protagonismo del Gerardo Morales precandidato, que logró imponer el apoyo al acuerdo con el FMI, aunque tuvo, y tiene, que soportar los ataques de los correligionarios, que lo acusan de una excesiva proximidad funcional al Presidente, a cambio de una generosa cuenta de ATN destinados a Jujuy, y tampoco le perdonan el mea culpa que haber reconocido que "la deuda la contrajimos nosotros".

RR. En “modo candidato” jugando fuerte para el 2023.

El GMP a minutos de haberse aprobado el acuerdo en la Cámara baja felicitó a todos los bloques que integran la coalición opositora, y dejó afuera deliberadamente al PRO. Fue la respuesta a los misiles que recibió desde la orilla de Larreta, Bullrich, Ritondo y el propio Mauricio Macri. En el gerardismo se celebró "la victoria" casi como la definitiva instalación de su precandidatura presidencial. La fuerte jugada restableció las coincidencias y la amistad del GMP con Lilita Carrió y "Maxi" Ferraro, que había sufrido una seria erosión. Entonado, Gerardo le pasó otra mano de alquitrán a Máximo K: "Fue una responsabilidad haber renunciado a la presidencia del bloque del FdT, y no asumir este momento histórico para el país".

El entusiasmo subió al equipaje de Gerardo Morales Gobernador. Radiante, se sumó a la comitiva de gobernadores, Raúl Jalil catamarqueño, Jorge Capitanich del Chaco y su tocayo Gerardo Zamora de Santiago del Estero, y referentes políticos y empresarios del Norte Grande que participan por estas horas en la Expo Dubái 2022, una de las ferias de oportunidades y negocios más grandes del mundo.

Allí, en el stand del Norte Grande, el GMG, acompañado por el ministro de Producción de Jujuy, Exequiel Lello Ivacevich, el titular de la sociedad del Estado Jujuy Energía y Minería, Felipe Albornoz, y ejecutivos de la planta solar de Cauchari, mostrará las bondades de sus proyectos energéticos y trazará un curso de negocios para Jujuy que avance en temas de electromovilidad y otros de las futuras zonas francas.

En tanto los jujeños confirmaron que sus diputados nacionales votaron en el Congreso como se esperaba: los radicales Jorge Rizzotti, Gustavo Bouhid y el peronista Julio Ferreyra votaron por la aprobación, de Alejandro Vilca se esperaba la negativa así como de Leila Susana Chaher, fiel a su origen camporista y a la conducción de Máximo K. Sorprendió sin embargo, el voto positivo de María Carolina Moisés, ya que siempre, tanto ella como su padre y mentor político, don Julio Carlos Moisés, declamaron y siguieron sin dudar las orientaciones de Cristina Elisabet Fernández. En tanto el presidente del PJ y diputado provincial Rubén Rivarola sigue tejiendo con paciencia su candidatura a gobernador para el 2023.

Faltará ver cómo avanza el proyecto de la imprescindible reforma de la Constitución de Jujuy que anticipamos el año pasado. Quizá el "clamor popular" podría torcer la voluntad del GMG de no aspirar a otra reelección y el tema se incluiría en el nuevo texto. Así, el GMG, que sigue siendo la locomotora electoral en Jujuy, podría arrastrar el convoy a otra victoria adelantando las elecciones y después, como GMP, con la estantería ordenada en casa, seguir en su carrera hacia Casa Rosada. La nueva Constitución permitiría acomodar todas las pretensiones.

Sin embargo, virtuosos y calificados referentes de la política jujeña no dejan de tejer la posibilidad de "un gran acuerdo de fuerzas, con miras a cerrar las grietas y asegurar gobernabilidad y políticas de estado por lo menos para cuarenta años en Jujuy", dicen entre esperanzados y soñadores. Con esperanzas y sueños, a veces, se construyeron grandes realidades. Mientras comienzan a pasar turbulentos caudales bajo los puentes...

Últimas Noticias

Últimas Noticias de opiniones

Últimas Noticias de Edicion Impresa

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...