El particular llanto del diablo en el último día del carnaval

Con la despedida del carnaval se reeditan algunas costumbres de antaño.

Está por ejemplo la costumbre de aquél que, disfrazado de diablo, debe cumplir con un ritual que consiste en recoger ofrendas para ser presentadas en el mojón donde se entierra del diablito.

Esta costumbre, muy arraigada en el norte de nuestra provincia, se pudo apreciar ayer en distintas localidades de la Quebrada de Humahuaca.

En la ciudad histórica, por ejemplo, el llanto del diablo humahuaqueño es muy particular, ya que para los cultores del carnaval, allí estuvieron los iniciadores de esta mágica conexión que tiene el hombre con su disfraz, sus bordados, las lentejuelas, los cuernos, su careta, cada parte de ello tiene un gran significado.

Es por eso, dicen, que se respeta mucho la tradición de no sacar el diablo en cualquier momento. Los que llegaron a conocer el verdadero carnaval conocieron la importancia de la tradición carnavalera humahuaqueña.

El disfrazado camina por las estrechas calles del pueblo llorando y cargando con las ofrendas, todo aquellos que las personas de buena voluntad puedan regalarle, sea para depositar en el mojón o para la despedida de la fiesta.

La sarta de frutas es una de ellas, que consiste en insertar frutas a lo largo de un alambre hasta formar un collar.

Ayer, en una recorrida de la corresponsalía de El Tribuno en Humahuaca pudo constatar esta vieja costumbre del último día de carnaval.

Es así que entre los diablos de la comparsa centenaria Juventud Alegre, estaban un padre y su hija, disfrazados, llevando la corona de flores para ofrendar en el mojón. Este ritual también marca una importante acción dentro de las tradiciones carnavaleras el pedido por la familia, prosperidad y bienestar para todos.

Sabido es que si no se cumplen con los rituales de la alimentación para el diablito, es probable que el hambre acose a la familia en cuestión, por ello es que se respeta mucho este ritual en el marco de un clima tan festivo.

Por otro lado, y de pasada por Uquía, más precisamente a la comparsa "Los corazones de puya puya", una niña vestida de diablita estaba entre los asistentes, llevando la sarta de ofrendas al mojón, como dice esta costumbre tan propia de la despedida del carnaval.

En Uquía

CORAZONES DE PUYA PUYA

Esta pequeña niña disfraza‑ da de diablita camina hacia el mojón llevando una canasta con las ofrendas que se van a despositar.

En Humahuaca

JUVENTUD ALEGRE

Padre e hija llevan la corona de flores para ofrendar en el mojón, un ritual que también marca una importante acción dentro de las tradiciones.

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