Se enterró el diablito, pero aún siguen los festejos

Por DANIEL SALAS

Hasta la madrugada del lunes, algunas comparsas en Tilcara continuaban de festejo por las calles cumpliendo con las últimas invitaciones de sus simpatizantes, sin poder dirigirse hacia el mojón para enterrar al carnaval.

Y aunque este haya sido despedido con mucho lamento después de una semana de plena algarabía popular, los festejos continuarán hasta después de mediado de mes en diferentes poblados de la Quebrada, como lo manda la tradición en esta región.

Ya sin el diablito, los disfrazados y las banderas, las comparsas celebrarán el próximo fin de semana el Carnaval de flores, posteriormente llegará el Carnaval de remache, y para terminar, el denominado Carnaval de compostura, aunque este último es más un rebusque para prolongar el festejo.

Volcán, Tumbaya, Uquía, Juella, San Roque y Hornaditas se destacan principalmente en esas celebraciones que con el tiempo se fueron posicionando con la fuerte adhesión de los quebradeños en seguir disfrutando de esta festividad tan particular que tiene el norte jujeño y no se compara a otras en el resto del país.

Y como sucedió en el Carnaval chico, es mayormente la gente de la región quien prosigue con la celebración en las cuatro últimas localidades, mientras que a las dos primeras por lo general asisten muchos carnavaleros que llegan desde San Salvador de Jujuy poniendo así, punto final al carnaval. Claro que no son tan masivos esos tramos de la festividad popular, como lo visto en Tilcara por ejemplo, pero para lo que son dichos poblados, es realmente un gran festejo que cada año crece mucho más y se los espera con ansias carnestolendas.

Tampoco son todas las comparsas las que salen en el Carnaval de flores, generalmente son unas pocas, y un dato muy interesante, agrupaciones o comparsas recién en él hacen su desentierro y celebran únicamente dos jornadas, que son muy intensas.

Para ello se organizan de la mejor manera, tienen sus invitaciones, almuerzos y bailes nocturnos donde reúnen gran cantidad de público como en el mismísimo carnaval. Es que evidentemente aún se mantiene la tentación del diablo carnavalero en continuar divirtiéndose a pesar de que ya estaremos llegando al otoño, lo cual poco importará.

Hasta que llegue el próximo fin de semana, se extrañarán los sonidos de las bandas musicales, de los cascabeles y los cánticos de cada comparsa que resonaron insistentemente en los oídos de los quebradeños hasta bien entrada la madrugada y que sorprendieron a los turistas que llegaron a la Quebrada desde el Miércoles de cenizas.

No es que sea una desvirtuación de la celebración lo que vendrá, tampoco está mal visto entre la gente, solo que para muchos es una exageración después de una semana completa de festejos y en algunos casos de excesos.

En el Carnaval de flores, se escucharán también las últimas coplas alegres, divertidas, de verano, y los copleros también se toparán por última vez para luego regresar a sus pueblitos donde esperarán en silencio la Semana Santa. Tanto los copleros como los carnavaleros se divirtieron después de un año de espera, y así lo harán nuevamente los próximos fines de semana, para que no queden ganas y la felicidad sea completa como el Momo manda.

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