“Manos de arcilla”: ceramistas de Purmamarca

PURMAMARCA (Corresponsal). Semana Santa es el marco elegido por el grupo de artesanos "Manos de Arcilla", de Purmamarca, para presentar sus trabajos en cerámica. Estos trabajos son el resultado de meses y meses de esfuerzo y dedicación a este arte de modelar la arcilla, característica de la región quebradeña.

Una de las artesanas que pone sus realizaciones a disposición, Claudia Jeréz, mantiene vivo el legado de su madre, Esperanza Cruz quien, a su vez, fue discípula de Barbarita Cruz. "Tanto el motivo de la muestra, como así también el de la continuación de mi trabajo con la arcilla y el de mis antecesoras, es para poder fomentar, rescatar, preservar y difundir nuestra milenaria cultura autóctona", afirmó.

Después de 35 años de los ya institucionalizados Talleres Libres de Purmamarca, la enseñanza de las distintas actividades culturales tradicionales fue formando artistas plásticos, músicos, bailarines, diseñadores, historiadores y agricultores. En este contexto, un conjunto de trabajadores especializados en la utilización y manipulación de la arcilla, decidió "profesionalizar" su actividad y empezar a producir.

Ese fue el inicio de "Manos de Arcilla". Mabel López es otra de sus integrantes y, como Claudia, también fue estudiante de Esperanza: "nuestras creaciones, por ejemplo, cuando hacemos un Kero o una imagen de la Pachamama, ayudan a que perdure la esencia de los saberes milenarios que heredamos en la Quebrada de Humahuaca, de parte de nuestros maestros y maestras".

Mabel y Claudia, junto con sus amigas y compañeras Santos Alabar y Fausta Lamas, describieron el proceso de trabajo de la arcilla en detalle para este diario, desde que recogen el material, hasta que tienen una artesanía terminada, posicionada en una vitrina.

"En primer lugar, hay que tener en consideración que en Purmamarca tenemos dos vetas para extraer material con la flexibilidad suficiente para modelar. No nos sirve cualquier tierra, porque la arcilla tiene propiedades únicas", comentó López. El paso subsiguiente es remojar, mezclar y colar el material varias veces al día, a lo largo de una semana aproximadamente, para luego dejar reposar en bateas, para absorber todo tipo de humedad.

Después de esto, queda una masa a la que se le agrega un componente fundamental denominado 'anti-plástico' o 'chamote', un mineral que le aporta plasticidad a la pasta, que queda lista para amasar. Una vez que la arcilla está amalgamada y sin grietas ni aire, se cubre o embolsa completamente en un plástico por diez días. Este es el paso previo a ingresar la pieza al horno, ya que tiene que estar absolutamente seca. Para trabajar este material, se necesita un horno que llegue a los 900° C o más. Finalmente, en última instancia, con la pieza ya 'quemada', se procede a decorarla o pintarla con arcilla natural de color, llamada 'engobe'".

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