“El caso Cabezas tiene implicancias políticas que van mucho más allá de las aparentes”

La dupla constituida por Alejandro Hartmann y Vanessa Ragone, los responsables la serie (también de Netflix) "Carmel: ¿Quién mató a María Marta?", sobre el crimen de García Belsunce de gran repercusión en 2020, ahora presentan "El fotógrafo y el cartero: el crimen de Cabezas", una propuesta que gira en torno a los hechos ocurridos en enero de 1997 en Pinamar donde le fotoperiodista José Luis Cabezas de la revista "Noticias" había ido junto a su compañero Gabriel Michi para realizar la cobertura de la temporada veraniega y a intentar una entrevista con el poderoso Alfredo Yabrán y que derivaron en su asesinato. Así el filme, por medio de testimonios e imágenes de archivo, se adentra en los detalles del terrible crimen.

Se trata de una propuesta cinematográfica muy llevadera que apela a los recursos del género "true crime", muy popular en los últimos años, para exhibir los avatares del caso. de este modo con un montaje preciso que le otorga ritmo y tensión a la narración, entrevistas a algunos de los involucrados- como Eduardo Duhalde, Gabriel Michi, Alejando Vecchi, entre otros- y una lograda contextualización de época, el documental sin duda se transforma en una efectivo aporte para que las nuevas generaciones y para que los millones de subscriptores de la plataforma en el mundo entero, tomen contacto con un caso donde se conjugan el poder político y empresarial, la corrupción a gran escala y la reacción de una sociedad en la que estos sucesos aún generan estupor.

¿Cómo nace el proyecto? ¿Por qué se inclinaron por este caso para hacer un documental?

Mientras hacíamos "Carmel", veníamos pensando en hacer otros proyectos con la productora Vanessa (Ragone) y ella estaba desde hace mucho tiempo interesada en seguir el caso Cabezas, había leído unos libros y me recomendó y me regaló uno en particular, muy emotivo, del abogado Alejandro Vecchi de la familia de Cabezas, donde daba cuenta de su historia en relación al caso, cómo se involucró, es un libro muy personal, no tan judicial.

Por otro lado yo siempre estaba dándole vueltas a las temáticas de los años `90, son cuestiones que me interesan mucho porque la época del menemismo me resulta enigmática. Y además una de las guionistas Tatiana Mereñuk, se encontró con Eduardo Duhalde en unas vacaciones en Cataratas del Iguazú y charlado con él, le pareció un personaje increíble.

Todo esto se conjugó para concluir que la historia del caso Cabezas era un asunto del que se había hablado mucho en su momento pero que no se había hecho ningún documental al respecto y que la generaciones jóvenes no sabían mucho sobre el tema, entonces consideramos que era una buena historia para contar. Se lo pusimos a Netflix y le interesó lo que nos sorprendió porque es una historia muy local.

¿Qué fue lo que más les sorprendió del proceso de investigación?

Algo que me imaginaba y un poco sabía, pero que no dejó de sorprenderme. es darme cuenta de cómo ciertos personajes estaban mucho más involucrados de lo que yo creía y también las conexiones del caso, como tenía implicancias políticas que iban mucho más allá de las aparentes, por ejemplo cómo las candidaturas presidenciales y toda la política de ese momento terminó pasando por el caso y cómo resolverlo de una u otra manera era determinante para que uno u otro sector pudiera posicionarse políticamente, yo no tenía tanta conciencia de eso y con el correr de la investigación eso me comenzó a resultar muy evidente.

¿Qué expectativas tiene con este lanzamiento teniendo en cuenta que toda una nueva generación se va a poner un contacto con el caso y la llegada que tiene una plataforma como Netflix?

Los nervios tienen que ver con lo que va a suceder a nivel local porque espero que sea bien recibido y me intriga saber cómo lo van a recibir aquellos que conocen la historia, los que la vivieron. A mí me genera una gran responsabilidad porque el caso toca muy cercanamente a mucha gente. Y con respecto a las nuevas generaciones creo que es una historia que tiene mucho para para enseñar a los jóvenes, es una historia que está bueno que conozcan ya que habla de ciertas prácticas horrendas de nuestro país y también de algo muy virtuoso que tiene que ver con la gente saliendo a la calle pacíficamente a reclamar y a exigir justicia, eso también es muy interesante para que las nuevas generaciones aprendan.

ALEJANDRO HARTMANN | EL TRIBUNO DE JUJUY HABLÓ CON EL DIRECTOR.

Y por último, bueno, Netflix llega a absolutamente a todos lados y veremos cómo es recibida una historia tan nuestra, eso me genera expectativa, es un misterio. Hicimos todo lo posible para que sea atractiva, interesante y didáctica para los que no saben nada de nuestra realidad y nuestra historia y esperemos que funcione en todos lados.

Hay una inclinación hacia el visionado de documentales a partir del surgimiento de las plataformas que generan que el interés de la gente vaya en aumento ¿Está de acuerdo con esto?

Si, por supuesto, yo creo que la aparición de las plataformas le hizo muy bien al documental, es así, no se puede negar, la plataformas han hecho que el público se le anime al documental, se amigue con él, que no considere que es una cosa aburrida, en ese sentido hay que estarle muy agradecido a las plataformas.

Pero a su vez está bueno que la gente vea todo tipo de documentales, no solamente lo que están en grandes plataformas sino todos porque el cine argentino ha dado en los últimos años una cantidad enorme de excelentes filmes, muy valiosos, producciones chiquitas realizados con el apoyo del Incaa muchos ellos disponibles en Cine.Ar y está bueno que el público los busque, porque están ahí y mucha veces son tan o más atractivos que los que están en las grandes plataformas y la gente se les debería animar más.

La película se entrenó en el Bafici (Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente) ¿Cómo fue la recepción?

Fue una cosa buenísima y rarísima que una película de Netflix se estrene en un festival de cine independiente y la experiencia fue muy interesante y emotiva.

Ud, es docente de la Enerc NOA (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica) que funciona en Jujuy ¿Qué recuerdos tiene de nuestra provincia?

Jujuy es mi gran amor para mí, me encanta. En este momento no voy a dar clases porque tengo proyectos fuera del país. Lamenté mucho la pandemia porque nos mantuvo lejos y tuvimos que dar clases por Zoom. Pero como digo siempre, hay allá un talento espectacular y unas ganas de hacer increíbles, tienen unos paisajes espectaculares y la gente es muy cálida. Y aunque ya había realizadores en Jujuy creo que a partir de la instalación de la Enerc en Jujuy hay más ya que la institución ofrece las herramientas y el conocimiento para que la producción local se afiance y consiga expandirse aún más. Jujuy es un amor y espero tener la posibilidad de volver y de filmar ahí alguna vez, ya aparecerá el proyecto.

¿Qué nos puede adelantar de sus próximos planes?

Ahora me estoy yendo a filmar, es un proyecto del que no puedo decir nada aún pero sí puedo adelantar que es un documental para una plataforma.

 

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