¿Es necesaria o no la prevención sísmica en la provincia de Jujuy?

Por WALDO CHAYLE Geólogo.

El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) realizó una zonificación sísmica de la República Argentina. La zonificación tiene cinco zonas sísmicas de 0 a 4. La 0: es muy reducida, es decir regiones donde no se registran sismos. La 1: reducida, la zona 2: moderada, zona 3: elevada y la 4: muy elevada. Según estos estudios nuestra provincia se encuentra en las zonas 2 y 3, es decir moderada y elevada, corresponde a esta última, la región de capital y Ramal jujeño.

La mayor densidad de sismos ocurre en la Puna con el 87 % y profundidades de los focos sísmicos, superiores a los 200 kilómetros con muy escasa población. En la región de capital y Ramal jujeño los focos sísmicos se originan a poca profundidad, con máxima de 40 kilómetros y la mayoría ocurre aproximadamente entre 20 y 25 kilómetros. El problema en esta región es la alta densidad demográfica, por lo tanto es elevado el Riesgo sísmico.

Otro problema es el asentamiento de la población sobre terrenos de relleno. Estos terrenos se originan a partir de las serranías que los circundan, con los miles de años de existencia esas serranías se erosionan y las rocas erosionadas se desplazan a los sectores más bajos originando distintos tipos de suelos en las laderas y base de las serranías. Esos terrenos son inadecuados frente a los sismos, para la construcción de viviendas y obras en general. Por otra parte, existe una gran cantidad de fracturas de extensión regional con dirección norte-sur y locales en diferentes direcciones.

No se conoce si son activas o no porque no se realizan estudios de detalle. Los sismos en la región de capital y Ramal normalmente corresponden a magnitudes 3 a 3,5, algunos superarán ese valor, pero no pasan de 5 grados. Con excepción, en el año 2011, en cercanías de la localidad de El Fuerte (departamento Santa Bárbara) hubo un sismo de 6,2 Grados en la Escala de Richter, provocando destrucción en algunas viviendas.

En la capital y Ramal jujeño no debería preocuparnos porque hay un solo antecedente de 6,2 grados, sin embargo, es altamente preocupante, porque si ocurre en una ciudad o en las cercanías, seguramente ocasionará un gran problema en la población. La cuestión es que no sabemos si se está acumulando energía en algún lugar y en cualquier momento se libera esa energía y genera sismos de gran magnitud. Como el caso de El Fuerte, nadie tenía previsto la ocurrencia de un sismo de esa magnitud.

Todos los antecedentes mencionados ameritan para trabajar seriamente en Prevención sísmica. Frente a un sismo de magnitud elevada, las personas deben estar informadas y con conocimientos sobre el fenómeno para saber, por ejemplo, cuál es el rol que le corresponde en los edificios públicos, lugares de asistencia masiva. Incluso en hogares particulares.

El trabajo de prevención sísmica en la provincia se realiza a modo de oleadas en el tiempo. Algunos gobiernos son activos y otros pasivos con las tareas de prevención sísmica. Debe existir un Programa provincial de prevención sísmica con presupuesto, de modo que tenga continuidad en el tiempo y llegar en lo posible a toda la población. Si no tienen presupuesto para el Programa, las Reparticiones o Asociaciones participantes deben recurrir a recursos propios o personales, de este modo no es posible lograr los objetivos y tener continuidad. Lograr los objetivos requiere de mucho tiempo, porque la organización, planificación y llegar a una conciencia sísmica de la población no se logra solo con la voluntad de las personas y con la actividad pasiva de unos gobiernos y activa de otros.

 

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