Jujeña produce café y representará a la provincia en Feca 2022

La única productora jujeña de café, Graciela Ortiz, participará el 11 y 12 de junio de la quinta edición del Festival Feca 2022. En esta vidriera del mercado del café, disertará sobre su experiencia exponiendo sus orígenes y toda la cadena productiva que desarrolló heredando el legado de su padre.

Será la única jujeña invitada a Feca 2022, evento organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, por medio de BA Capital Gastronómica y con la colaboración de la Asociación de hoteles, restaurantes, confiterías y cafés (Ahrcc), donde podrá mostrar la gran experiencia que se realizará en plaza República del Perú.

DIFÍCIL ACCESO | EN AGUAS BLANCAS, LÍMITE CON BOLIVIA Y PARQUE NACIONAL BARITÚ

"Nosotros hacemos todo el círculo productivo. Hacemos la plantación, la producción, mano de obra, y lo manufacturamos, es decir ya se vende café tostado, en grano o molido", explicó Graciela Ortiz. La productora de café, una de las pocas del país, lo heredó de familia y supo desarrollarlo desde un proyecto que inicialmente impulsó el Gobierno salteño que fracasó, pero quedaron con los últimos cafetales de los hermanos Ortiz, entre ellos su padre Antonio, quien quedó solo porque se alejaron ya que había muchas dificultades.

A Graciela le llevó años recuperar los cafetales ubicados en una recóndita zona selvática de la provincia de Salta a la que se debe ingresar sólo por territorio boliviano y luego seguir, algo que hacían hasta antes del aislamiento pandémico y volvieron con varias dificultades para buscar más producción.

PLANTACIÒN | PRODUCE VARIEDAD COFEE ARÁBIGA, UNA DE LAS MÁS SUTILES.

"En el 2013 ya tenía mi producción lista para ser cosechada y ahí tuve otro traspié porque hubo una helada muy grande que se llevó la mayoría de los cafetales. Tuve que volver a empezar porque no había registro de una helada en 60 años", recordó. Recomenzó y supo que tenía que desarrollar todo el círculo comercial porque no iba a ser viable ni rentable cosechar y vender, por lo que decidió desarrollar su marca y hacer el proceso de tostado y venta y hoy son sus propios distribuidores. El último eslabón fue la confitería en Jujuy, la boca de expendio para venta tanto de café tirado y en bolsa para quienes lo consumen en casa.

La idea es ampliar la cadena y tener presencia en el norte jujeño, pero a este proyecto lo frenó el aislamiento por la pandemia y ahora aspiran a llegar a la Quebrada, aunque envían café a clientes que lo requieren de otras provincias.

Finca en Aguas Blancas

La producción del café se hace en la finca que tiene en el departamento de Aguas Blancas, Orán, de la zona de Yungas salteñas, límite con Bolivia y el Parque Nacional Baritú (Argentina), que le dio el nombre. Se ingresa sólo por Bolivia ya que no hay camino, tras 15 kilómetros y luego a pie.

La productora es jujeña y aunque creció en la localidad yungueña de Santa Rosa, conoce la zona selvática y ahora tiene su café en una, es lo único que se cultiva, crece bajo los árboles nativos, no se depreda porque es además reserva de biosfera y es una zona de amortiguamiento.

GRACIELA ORTIZ | LA JUJEÑA PARTICIPARÁ EL 11 Y 12 DE JUNIO EN EL FECA 2022.

Son 30 hectáreas, pero no se produce en todas ya que lleva cinco años, y en cada una se debe poner 1.500 plantas y aunque, teóricamente, debería producir 1 kilo cada año, no suele ser así porque afectan las lluvias y otras inclemencias climáticas. Este café tiene una sola floración a diferencia de otros cultivos, que comienza en diciembre; las flores son como las del jazmín, se inicia el proceso y en junio o julio se cosecha.

El proceso es de dos tipos, húmedo que tras recoger se hace una fermentación, se lava, seca, con el pergamino, una cascarita que lo recubre, al secar se guarda ventilado, se mueve y cuando está seco se pasa por una trilladora. Mientras, el proceso natural sale de la planta y va directamente a tendederos donde se seca con la pulpa que le da un sabor más frutado y dulce.

Produce la variedad "coffe arábiga", una de las más sutiles, explicó. "Sirven para mejorar cafés que no son tan buenos, para hacer blend y si es solo, es distinto. Nuestro café tiene un sabor chocolatado, frutado también", lo caracterizó. Hay dos variedades, roja y amarilla, se cosecha a mano, según la maduración y coloración.

Desde la pandemia no podían ingresar a la propiedad porque no eran considerados personal esencial, pero recientemente con ayuda y apoyo institucional pudieron lograrlo para traer más producción porque el stock ya se acabó. Con aviones era altísimo el costo, pero una amiga de Los Toldos, también aislada y con ingreso por Bolivia que recibía camiones con mercadería, con apoyo de Senasa y Migraciones, también del vecino país, con todas las autorizaciones ayudaron a sacar dos cargas.

 

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