¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

14°
8 de Mayo,  Jujuy, Argentina
PUBLICIDAD

Se diagnostica más de un cáncer cada treinta minutos

Sabado, 28 de mayo de 2022 01:05

Por: ASOCIACIÓN LEUCEMIA MIELOIDE Argentina (Alma)

Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

Por: ASOCIACIÓN LEUCEMIA MIELOIDE Argentina (Alma)

En el mundo, se detectan más de 1,2 millones de casos de cáncer de la sangre por año, lo que se traduce en 2,5 por hora. En su mayoría, son linfomas, leucemias y mieloma. En nuestro país, se calcula que hay más de 3.500 casos de linfoma no-Hodgkin por año, unos 3.200 de leucemias en su conjunto y alrededor de 1.500 de mieloma múltiple, por mencionar los tres más frecuentes. Desde la asociación Alma, que trabaja por las personas con leucemia, aprovecharon el Día Mundial del Cáncer de la Sangre, que se conmemora este 28 de mayo, para promover una sospecha oportuna de los síntomas y la consulta médica a tiempo para no demorar el diagnóstico, para que se inicie a tiempo el tratamiento indicado y el pronóstico sea el más favorable posible.

En todos los casos, la clave es no demorar el diagnóstico ante la aparición de síntomas que llamen la atención. Se corre el riesgo de tardar en consultar con el médico o acudir a una guardia porque la mayoría son síntomas algo inespecíficos y uno no piensa en cáncer de la sangre.

Algunos de esos signos o síntomas posibles y que pueden llamar la atención son fiebre que no baja, escalofríos, fatiga persistente, debilidad, náuseas, pérdida de apetito o de peso sin explicación, sudoración nocturna, dolor óseo o articular, cefaleas, falta de aire, infecciones frecuentes, picazón y sarpullidos, entre otras.

Siempre es mejor consultar, descartar que sea algo grave y quedarse tranquilo, en lugar de permitir que la enfermedad vaya avanzando inadvertidamente. Con algunas de estas patologías, sobre todo las de avance más agudo, cada día que pasa es crítico y no hay tiempo que perder.

Todas estas son condiciones malignas que se desarrollan durante la primera etapa de la producción de las células sanguíneas que forman los glóbulos rojos, blancos y plaquetas en la médula ósea y -por algún defecto genético y/o causas que aún ignoramos- algunas de estas células enferman, pasan a reproducirse anormal y descontroladamente y a no morir como su programación original indicaría. Entonces, no cumplen su función, no dejan que las células sanas cumplan la suya y van dañando al organismo, poniendo en riesgo la vida, antes o después, según de qué enfermedad oncohematológica estemos hablando.

Cada una ya no es una enfermedad sino varias. En el caso de las leucemias, que son las patologías sobre las que trabaja Alma, estas pueden ser mieloides o linfoides, y crónicas o agudas; algunas afectan más a niños y otras, a los adultos; e inclusive -entre cada una- existen múltiples subtipos, porque se originan a partir de diferentes alteraciones moleculares; poder identificarlos es cada vez más importante para determinar el mejor abordaje terapéutico para cada caso, algo a lo que hoy la comunidad médica está sumamente acostumbrada.

Históricamente, las opciones terapéuticas para estos pacientes consistían en la quimioterapia y, en algunos casos específicos, el trasplante de médula ósea. Sin embargo, con el advenimiento reciente de terapias dirigidas, cambió radicalmente el manejo de estas enfermedades, con opciones de mucha menor toxicidad, logrando en muchos casos llevarlas a niveles indetectables (lo que se conoce como ausencia de enfermedad mínima residual) por períodos de tiempo sumamente prolongados.

Inclusive, algunas leucemias -como la linfocítica crónica- pueden tratarse por períodos finitos de tiempo (uno o dos años), con un período muchas veces prolongado sin tratamiento, con todos los beneficios que eso representa para la adherencia terapéutica y la calidad de vida, al no tener que tomar un medicamento todos los días, y sin quimioterapia, con medicaciones que están disponibles en nuestro país, sin que la leucemia regrese luego de finalizado el tratamiento. Por eso es tan importante determinar a nivel genético la presencia de determinadas mutaciones o deleciones, que orientarán las decisiones terapéuticas.

También está el caso de la leucemia mieloide aguda, que se trata sobre todo con quimioterapia, pero hoy cuenta también, por ejemplo, con terapias dirigidas, aprobadas para aquellos que tienen contraindicada la quimio por su fragilidad o estado general de salud, y logran reducir significativamente el riesgo de mortalidad.

Las estadísticas de sobrevida a cinco años en los cánceres de la sangre mejoran sistemáticamente sobre todo gracias a la innovación en medicamentos y a diagnósticos más tempranos.

El desafío pendiente, y sobre el que desde Alma siempre hacemos hincapié, es que se garantice en nuestro país el acceso a tiempo de los pacientes a todas estas magníficas innovaciones que desarrolla la medicina. De nada sirve que existan cada vez mejores medicamentos, si no los reciben los pacientes que los necesitan. Lamentablemente, los prestadores de salud no actualizan con frecuencia sus vademécum, entonces existen medicaciones que están aprobadas, pero que no son cubiertas y los pacientes tienen que mover cielo y tierra para -en algunos casos- obtener la cobertura, como si no tuvieran suficiente con tener que tener que atravesar una enfermedad de estas características.

 

Temas de la nota